“¿En dònde està la casa que
me habréis de edificar?”
(Isaìas 66:1).
Las razones “bíblicas” por
las que creemos que Dios no desea un Templo físico son detalladas a
continuación:
1)
Entre los planes de Dios nunca ha estado el
habitar Templos hechos por la mano humana (Hechos 17:24); puesto que su Trono
fìsico està en los cielos (Marcos 16:19 y Apocalipsis 22:3); y espiritualmente
en los corazones de los hombres (Juan 3: 3 y 16).
2)
Cuando Cristo vino, no vino a fundar una
“nueva sinagoga”; no vino a fundar una “nueva religión”; no vino para llevarse
a la gente a una “nueva congregación”. Cristo vino a fundar una Iglesia, que
dicho sea de paso se reunía en CASAS, no en inventados ni fastuosos templos
(vea 1ª Corintios 16:19; Colosenses
4:15; Hechos 28:30). Los grandes templos nacieron con Constantino en el 325 de
nuestra era, cuando el emperador le diera para vivir una lujosa residencia al
obispo de Roma, Silvestre I (El Palacio de Letràn, despojado a su propietario
original, el emperador romano Dioclesiano). Pues recordemos que antes de ese
tiempo TODOS los creyentes permanecían ocultos por las persecusiones, ya que
era prohibido profesar la fe.
3)
Si un templo fìsico, fuera la perfecta
voluntad de Dios para su pueblo, preguntamos ¿Cuàl sería la razón para permitir
la destrucción de los dos anteriores? Años 586 A.C. y 70 D.C.
4)
El apóstol Pablo instruyendo a los creyentes
de Corinto, les dice en 1ª, 3:16: “Vosotros sois el Templo de Dios”. El apóstol
escribió èsta carta entre los años 55-56, y el Templo fue destruido en el 70.
En otras palabras, cuando el apóstol indica que el Templo físico va quedar
caduco… aùn existía!!! ¿Por què sabìa
esto el apóstol? Porque lo viò cuando fue llevado al tercer cielo (2ª Corintios
12:2) y lo afirma el Apocalipsis (11:19).
5)
Dice Apocalipsis 21:2 que veremos descender
del cielo a la ciudad santa, a la verdadera Jerusalèn, para que el Tabernàculo
de Dios more entre los hombres. Preguntamos ¿Para què quiere Dios un Templo
hecho de manos humanas, si trae el que el mismo construyò?
6)
En ese Templo Divino, cesaràn para siempre:
La mala doctrina (que no haya sido el verdadero evangelio, el de la de la Cruz
de Cristo); la música mundana (rock, salsa, cumbias, marimba, mariachis, etc.
por muy letra “cristiana” que tengan); una prèdica ligera que atrae a las masas
pero no al Espìritu de Dios.
¡Clamemos por ser dignos de ser tomados en cuenta!
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