“Buscadme y viviréis”
(Amos 5:6).
En los àmbitos de la Iglesia
de Dios se habla mucho del “remanente”. Según el diccionario, el significado de
èsta palabra es: “Lo que queda o lo que se reserva”. Cuando la Iglesia menciona
èse tèrmino, lo relaciona con el grupo de personas que Dios elige para sì, lo
que es absolutamente verdadero, pero, se cometen dos errores: Uno, pensar que
ese remanente es “muy grande”, cuando la escritura menciona lo contrario (Amos
5:6) y especialmente Isaìas 1:9; y el segundo error es el “quìenes” son elegidos
(Apocalipsis 2 y 3).
Dios, por medio de la
escritura nos hace ver que cuando èl se refiere a un “remanente”, està hablando
precisamente de lo que su definición dice: “Un pequeño grupo que queda, o, que
se reserva”. En el contexto del adulterio espiritual cometido por el liderazgo
religioso y que “contaminò” al pueblo (Amòs 1:2); que vendieron por dinero al
justo (Amòs 2:6). Y en donde les reclama: “¿No sabéis hacer lo recto?”
atesorando rapiña y despojo (Amòs 3:10). Les sentencia: “Oìd palabra que yo
levanto para lamentación contra vosotros” (Amòs 5:1): La ciudad que salga con “mil”
retornarà con “cien”; y la que salga con “cien”, retornarà con “diez”” (Amòs 5:3)
vemos que el remanente es… “pequeño”. En otros ejemplos cuando leemos ¿quiènes?,
entre los líderes, recibieron a Cristo mientras èl vivìa, solamente encontramos
a “dos”, Nicodemo y Josè de Arimatea, un remanente… “pequeño”. Cuando
analizamos quiènes dan en el blanco como triunfadores en el final de los
tiempos, vemos que tan sòlo “144,000” de todas las tribus, lo hacen. Otra vez,
un remanente… “muy pequeño”. Sòlo buscando la santificación se podrá ser parte
de ese… “pequeño remanente”, no entramos por descontado. ¡Mirad, que nadie os
engañe!
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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