"El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias".
(Proverbios 22:3).
En lugares como latinoamèrica, en donde la guerra de los rebeldes y los narcotraficantes contra los ejèrcitos son el pan del dìa, y en donde cualquier dìa de tantos, en cualquier lugar de tantos, a cualquier hora de tantas se forman las confrontaciones con armas de poderosos calibres, siempre nos ha impresionado que la gente sale a la calle a ver què sucede, pero, cuando està lloviendo todos se resguardan. Por increìble que a usted le parezca!!! Eso se llama: falta de prudencia.
Ademàs en latinoamèrica la necesidad econòmica de los pueblos los obliga a hacer actos de marabarismos especialmente con el transporte pùblico, en donde vemos personas colgando de los agarradores de los buses; en donde vemos ocho o nueve personas una sobre de otra en un auto pequeño; y en donde vemos a cuatro, cinco o màs personas apiñadas en una moto. Vemos miles de casas construidas en las laderas màs empinadas y el latente peligro de un deslave en inviernos fuertes, etc. Podemos obeservar a personas manejar imprudentemente en lugares normales ya no digamos en carreteras peligrosas o en construcciòn, lo cual ha causado grandes tragedias. Muchas son las penalidades que se pudieran evitar si fueramos prudentes. La prudencia nos llama a no hacer o a no decir lo que no debemos de hacer o decir en determinados momentos. Una persona prudente es aquella que medita cada movimiento ajedrecìsticamente para no verse involucrado en situaciones bochornosas o comprometedoras. Pues alguien expresa algo sin interès alguno y sin haber tomado ninguna decisiòn en algo, y como lo que dijo se cumpliò resulta ser el culpable de tal o cual situaciòn sin haber tenido, repetimos, nada que ver en el asunto.
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