jueves, 25 de agosto de 2016

El sacrificio del impìo.

"El sacrificio de los malvados es detestable, y màs aun cuando se ofrece con mala intenciòn".
(Proverbios 21:27).

"Y todo lo que hagàis, hacerlo como para el Señor, y no como para los hombres". Consejo que Pablo le da a los creyentes de Colosas (ver Colosenses 3:23), ciudad cercana a Efeso lugares en donde el apòstol habìa fundado iglesias, no sinagogas ni catedrales, sino iglesias que se reunìan en casas particulares. Ejemplos que vemos en Romanos 16:3-5 con Aquila y Priscila; y el mismo apòstol Pablo en Hechos 28:30-31.

Una de las frases que màs nos gusta de nuestro Señor Jesucristo es: "Mirad, que nadie os engañe". El engaño, tanto en lo material como en lo espiritual viene por falta de conocimiento de la verdad. En lo material nos engañan con moneda falsa porque no conocemos bien el original, y, hasta que llegamos al banco con un experto nos hace ver las diferencias. En lo espiritual, dice la escritura (la experta) que: "Por falta de conocimiento, el pueblo perece" (vea Oseas 4:6). Y, ¿còmo podrà tener conocimiento el pueblo de Dios en lo espiritual, si se conforma con creer lo que escucha solamente el dìa que asiste a la congregaciòn?  Es con una relaciòn diaria, con un estudio continuo, con una bùsqueda de informaciòn permanente de y con Dios, que dejaremos la ignorancia de los asuntos espirituales. Precisamente porque no hacemos eso, es que, no hemos entendido que las "buenas obras" no son el que alguien simplemente dè. Por lo tanto, no podemos considerar "bueno" a un narcotraficante, a un polìtico corrupto, a un comerciante inescrupuloso que de ofrendas, dàdivas ni inversiones a los pueblos, a las personas o a las iglesias.  Dios solamente recibe ofrendas "santas y limpias", lo demàs lo considera como trapos de inmundicia, que en el original significa "toallas de menstruaciòn" (Isaìas 64:6).

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