"Se alista al caballo para el dìa de la batalla, pero la victoria depende del Señor".
(Proverbios 21:31).
Dios ha dispuesto todo en la vida para que el hombre tenga lo necesario y sea felìz, es màs, Dios habìa hecho un mundo perfecto para el hombre, pero fue el hombre mismo quien se lo hizo conflictivo debido a la desobediencia. Y por ello, hoy, lo entendamos o no lo entendamos, hemos de vivir bajo la sentencia de la desobediencia: Tù, varòn comeràs con el sudor de tu frente; y tù, mujer, tendràs dolores de parto.
No nos cansaremos de repetir desde èsta ventana algo que nos gusta mucho en lo personal, pero que hemos comprobado que es una gran verdad en la realidad: "En oraciòn le podemos pedir al Señor que nos regale una vaca; y èl en su infinita misericordia nos la darà... pero... NO ESPEREMOS QUE SEA EL QUIEN BAJE A ORDEÑARLA, eso ya nos toca a nosotros. ¿Por què mencionamos esto? Pues porque ciertamente Dios ha dispuesto todo para que el hombre sea felìz, pero tambièn hay tareas que le corresponden hacer al hombre. Cuando Adàn estuvo en el paraìzo, leemos que: Adàn cultivò la tierra y èsta le daba frutos (Gènesis 2:15) en otras palabras "trabajaba" pero sin problemas ni angustias; y que tambièn trabajaba con su mente a todo nivel (Gènesis 2:18) pues fue èl quien puso nombre a todos los animales. Ahora bien, para que en nuestras labores nos vaya bien, es necesario cumplir con dos requisitos, el primero, consultar con Dios, y, si èl nos aprueba los planes entremos a trabajar con gusto; y dos; pues trabajar, porque las tareas no se hacen solas ni las cuentas tampoco se pagan solas. Asì entenderemos que a nosotros nos toca alistar al caballo, ordeñar la vaca... pero la victoria nos la da solamente Dios.
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