lunes, 1 de agosto de 2016

La gloria.


"La gloria de los jóvenes radica en su fuerza; la honra de los ancianos, en sus canas".
(Proeverbios 21:29).

"Juventud divino tesoro, ya te vas para no volver, cuando quiero llorar no lloro, y a veces lloro sin querer". Primera parte del poema "Canción de otoño en primavera" del gran poeta nicaragüense Rubèn Darìo. Quizás esas son las palabras que reflejan en mucho la vida del hombre, pues al igual que con la muerte, solamente se es joven una vez en la vida, aunque los abuelos decían que los débiles y cobardes mueren muchas veces.

Dios nos invita a que ya que solamente una vez en la vida tendremos las fuerzas físicas del joven, que aprovechemos esas fuerzas para trabajar tanto en lo secular como en lo espiritual, para que al llegar a viejos, nuestras fuerzas estèn en las canas, en nuestros consejos y direcciòn. No podemos ir en contra de las leyes de Dios y decir que los jóvenes serán sabios y maduros, y que los ancianos tendrán fuerza física. Cuando Dios nos habla de que nuestras fuerzas serán aumentadas como las del bùfalo, no podemos retorcer el brazo de Dios para que de ancianos nos de fuerza física. No ha pasado nunca y no va a empezar a pasar ahora. De jóvenes usemos nuestras fuerzas físicas para sacar adelante a nuestra familia, para que cuando lleguemos a viejos no tengamos que depender económicamente de nadie; y también a fortalecer nuestro ámbito espiritual, para que, ya ancianos, podamos dirigir con sabiduría a quienes el Señor nos diga. Pero tenemos que entender que la gloria de la fuerza està en la juventud, y que la gloria de la sabiduría, de la madurez, del consejo... estàn en la vejez. Esas son las fuerzas del bùfalo que Dios nos ofrece, no nos desubiquemos.

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