"La codicia del perezoso lo lleva a la muerte, porque sus manos se niegan a trabajar".
(Proverbios 21:25).
Hubo un hombre que tenìa un campo para trabajarlo, pero lo mantenìa con espinas y hierba mala; y sus linderos los mantenìa en ruinas. De todo esto, yo, saquè una gran lecciòn: "un breve sueño, un pequeño cruzar de brazos... y la escasez viene pronto al hogar y la pobreza te asaltarà como un bandido". Proverbios 24:30-34 parafraseado.
Cristo lo ejemplizò de otra forma: "Habìa un rey que tenìa que ser coronado en otro lugar, y cuando partiò llamò a diez de sus siervos, notemos por favor que llamò a "diez", pero de los diez sòlo a "tres" les repartiò su riqueza. Y luego viene lo que ya todos conocemos, el que recibiò diez talentos los trabajò y ganò otros diez; el que recibiò cinco talentos los trabajò y ganò otros cinco; pero el que recibiò un talento no lo trabajò, y por ello, no sòlo le fue regañado sino que le fue quitado el talento. ¿Cuàl fue la razòn? El mismo siervo da la razòn "el miedo". Ahora bien ¿cuàndo tiene uno miedo? Cuando uno no conoce, cuando uno no entiende, cuando uno no controla. Dios no hace acepciòn de personas y a todos nos da talentos. Pero, por "miedo" a que somos "malos administradores" algunos no trabajamos nuestros talentos. Nuestros campos estàn con espinos, con mala hierba y nuestros linderos se estàn derrumbando. No podemos ser siervos de Dios y tener miedo a trabajar nuestros talentos, ni podemos "engañarnos a nosotros mismos" decièndonos que nuestros talentos son espirituales, pues aquì en Lucas 19, y allà en Mateo 25, se nos habla muy claramente de trabajo fìsico, de trabajo secular. Cuando la escasez llegue a nuestra puerta, entendamos que la pobreza està por llegar, pues nuestros linderos estàn caìdos por culpa nuestra, no de Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario