sábado, 20 de agosto de 2016

¿Sabio o necio?

"En la casa del sabio abundan las riquezas y el perfume, pero el necio todo lo despilfarra".
(Proverbios 21:20).

"El que no sigue consejos nunca llegarà a viejo", entre otras, eran palabras de nuestros abuelos hace cincuenta o sesenta años para hacernos ver a los niños de èsa época, que las cosas no vienen por casualidad o por coincidencia a nuestras vidas.

"El que nunca guarda, nunca tiene". Esas palabras, màs que un consejo sonaban a sentencia. Pues precisamente nos las repetían cuando nos hacìa falta algo, que casualmente habíamos tirado o desaprovechado en días anteriores. Ahora bien, no eran palabras sin fundamento, eran palabras nacidas de las puras experiencias de ellos, o de algún pariente o vecino, por ello también resonaban frases como èsta: "hay que aprender en pellejo ajeno". Lo que nos indicaba que abriéramos los ojos con las decisiones de los demás, para que no nos pasara lo malo que a ellos les había pasado, y que sì hiciéramos lo que a ellos les había dado resultado. ¿A què viene todo esto?, pues a que Dios desea que sus hijos, su pueblo, su iglesia, viva una vida de abundancia, pero, no una vida en la que la abundancia sea el principal objetivo, sino una vida en donde èl sea el primer objetivo y como consecuencia de, entonces seamos prosperados. Nuestras buenas o malas decisiones serán las que marquen nuestro estilo de vida. Pero la escritura es clara: "El necio despilfarra, pero el sabio es prudente".

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