"El regalo secreto apacigua el enojo; el obsequio discreto calma la ira violenta".
(Proverbios 21:14).
¿A quièn no le gusta recibir un regalo? Es emocionante y agradable recibir un regalo para navidad, para el cumpleaños, para un aniversario, etc.; pero es mucho màs agradable el ser sorprendido por un obsequio en un dìa que nada que ver con los compromisos. Ese dìa en que quizás uno està de bajòn, como decimos coloquialmente, y que ese regalo significa mucho màs por económico o sencillo que sea.
Dios nos incita a los creyentes a que compartamos, a que demos, a que estemos atentos a la necesidad de nuestros prójimos, sean èstos creyentes o no lo sean (vea Mateo 25:32-40). Cuando a Cristo le preguntaron sus discípulos: ¿Cuàndo sería el fin del mundo?. Y, Cristo da una extensa explicación que nos lleva a Mateo 25, èl explica que se visita a los presos, a los enfermos, se dè agua al sediento, se dè vestido al desnudo, y se dè de comer al hambriento... pero no aclara que èstos tengan que ser forzosamente "creyentes", èl los llama simplemente "èstos pequeñitos"... y agrega: conmigo lo hiciste. En otras palabras, Cristo se hace pasar delante de nuestros ojos todos los días por medio de presos, de necesitados, de hambrientos, y nosotros ¿què hacemos?. Inicia Cristo diciendo èsta verdad con èsta frase: "Vengan ustedes, bendecidos de mi padre, y reciban su herencia... porque hicieron èsto". Con razón Cristo en otra ocasión nos dejó dicho: "Pobres entre vosotros, siempre tendréis", ahora entendemos que es una oportunidad diaria que èl nos diò, para devolverle en agradecimiento algo de lo mucho que èl nos da todos los días. Una aclaraciòn necesaria: "Los creyentes no damos para salvarnos, sino como una muestra de gratitud porque ya somos salvos, pues la salvación no es por obras sino por gracia en la sangre de Cristo".
No hay comentarios:
Publicar un comentario