lunes, 8 de agosto de 2016

Fortunas mal habidas.

"La fortuna amasada por la lengua embustera, se esfuma como la niebla y es mortal como una trampa".
(Proverbios 21:6).

Se dice "coloquialmente" que el Dios de èste mundo es el dinero, pues quien tiene dinero puede hacer lo que quiere y comprar lo quiere, eso se llama egoísmo, y es muy peligroso pues nos puede llevar a muchos otros defectos como por ejemplo la usura, la soberbia, el desamor por el prójimo, etc.

La destrucción de las personas generalmente viene porque no se conforman con lo que son o con lo que tienen, y nos explicamos pues tampoco estamos hablando de un "conformismo tonto". No es bueno pensar: bueno, pobre nacì pobre me quedo; sin conocimiento nacì, sin conocimiento me quedo. No. Lo que estamos tratando de decir es que sì podemos pensar en "superarnos" lo cual no tiene nada de malo, pero que lo hagamos sin pasar por encima de nadie. Que no cumplamos aquèl refrán popular que reza: "El fin, justifica los medios". Por lo tanto, hagamos todo en orden y con disciplina, con un plan establecido, y sabiendo que es poco a poco. Si luchamos por hacerlo de un dìa para otro nos veremos involucrados en actitudes anòmalas y perversas o pervertidas, con las cuales lastimaremos a muchos y a nosotros mismos. Las fortunas o los planes que se obtienen por malas pràcticas, no duran, pueden llegar a ser màs grandes que las de muchos, pero se acaban pronto. Tarde o temprano tu pasado te alcanza se dice en política, y cuando eso sucede... viene la vergüenza y la ruina. Hagamos florecer nuestros planes pero con buenos métodos, Dios bendice esos planes.

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