miércoles, 3 de agosto de 2016

El corazòn del rey.

"En las manos del Señor el corazón del rey es como un rìo".
(Proverbios 21:1).

Dice la escritura: "Engañoso y perverso es el corazón del hombre, quièn lo conocerà" (Jeremías 17:9). Es impresionante la afirmación, pero en lo personal siempre nos ha impresionado màs la pregunta que se hace al final, pues nos indica que ni la persona misma conoce su propio corazón.

Es tan cierta èsta afirmación, que nosotros mismos nos quedamos sorprendidos de còmo actuamos en las distintas ocasiones que enfrentamos en la vida. Alguien nos ha pagado mal una acción que tuvimos para con èl o para con un ser cercano a èl, y el corazón se pone duro, se arrecia contra esa persona, pero de pronto ella se ve involucrada en un accidente, tiene una limitación económica extrema, tiene una gran pèrdida, y entonces cuando la vemos el corazón reacciona ya no con dureza sino con làstima, con pena, con misericordia. Y, en otro sentido, una pareja puede estar en perfecta armonía por quince o veinte años, pero un altercado puede llegar a ser tan grande que terminan con el corazón herido a tal grado que terminan separándose sin importar lo que los hijos u otras personas padezcan. Sì, tenemos que entender que el corazón humano es engañoso, pero cuando depositamos nuestra confianza en Dios, la posibilidad de triunfo ya no està en nuestras manos sino en las de èl. Otro verso de la escritura nos enseña que hemos sido, quienes seguimos a Cristo, llamados a ser reyes y sacerdotes (Apocalipsis 1:6), lo cuàl nos obliga a depositar nuestro corazón en sus manos.

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