viernes, 26 de agosto de 2016

La conducta del justo.

"El malvado es inflexible en sus decisiones, el justo examina su propia conducta".
(Proverbios 21:29).

Solamente existen dos formas de que cada ser humano actùe, una es agradando a los demàs y otra es agradàndose a sì mismo. Ambas tienen distintos resultados por supuesto, pues mientras que cuando actuamos agradando a los demàs posiblemente tambièn nos agrademos a nosotros mismos; cuando actuamos agradàndonos solamente a nosotros, lo màs seguro es que ni nosotros mismos quedemos agradados. ¿Un juego de palabras? NO, una verdad bien grande.

Esaù, quiso agradarse a sì mismo, y terminò con las manos vacìas. Despreciò un lugar de privilegio por satisfacerse, y luego, aunque dice la escritura que lamentò con làgrimas la primogenitura, ya no pudo obtenerla. Judas quiso satisfacerse a sì mismo con el fruto de la venta de su Señor, pero resultò tan desagradado y frustrado que parò quitàndose la vida èl mismo. Cuando la escritura nos habla de personas justas, nos habla de personas que antes de agradarse ellas piensan en agradar a los demàs, Y, ¿còmo podemos reconocer a un justo? Bueno, la escritura nos enseña varias cualidades de ellos: Su vida es como la luz del dìa, que va en aumento; cuando el justo da un consejo, èste funciona. el justo no sòlo tiene conocimiento sino que lo sabe aplicar; sus manos son hàbiles para la riqueza; lo vemos colmado de bendiciones a èl y a los suyos; deja herencia para sus hijos y para sus nietos; su boca es fuente de vida; y, la escritura todavìa agrega lo siguiente para cuando el justo muera: del justo cuando muere habrà buena memoria. Pero una clave grande para que en vida reconozcamos a un justo es el hecho de què èl es de las personas que "reflexiona" antes de actuar, no de los que andan "justificando" su actuar.

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