martes, 2 de agosto de 2016

Los golpes


“Los golpes y las heridas curan la maldad: los azotes purgan lo màs ìntimo del ser”.
(Proverbios 20:30)

A nadie le gustan los golpes que nos da la vida. Hemos de reconocer que hay situaciones màs duras para unas personas que para otras. Lastimosamente estamos acostumbrados a la competencia, lo que nos da como consecuencia que creemos que nuestro dolor es el màs grande del mundo, y para algunos màs egoístas aùn… es el único.

 Desde el punto de vista humano, todo lo que nos sucede que no nos gusta lo declaramos “malo”, y todo lo que nos sucede que sì nos gusta lo declaramos “bueno”. Desde el punto de vista de Dios, lo que nos sucede “malo” simplemente es “desagradable”, y lo que nos sucede “bueno” es “agradable”. ¿Por què lo decimos?  Pues porque Dios es un Padre bueno, y desde esa perspectiva no puede desearnos ni hacernos nada “malo”. Todo lo que permite en nuestras vidas es para bien, que nosotros desde la perspectiva visual del hombre no lo entendamos en el momento, no quiere decir que forzosamente sea malo, pues con el tiempo vemos que fue lo mejor que nos pudo haber pasado. La escritura nos menciona un verso precioso que reza asì: “Porque mis pensamientos hacia vosotros, no son pensamientos de mal sino de bien” (Isaìas 55:9). Para Josè lo mejor que le pudo haber pasado fue que sus hermanos lo vendieran. Para David lo mejor que le pudo haber pasado fue que Saùl quisiera asesinarlo. Para Jesùs lo mejor que pudo haberle pasado fue que Judas lo vendiera. ¿Còmo entonces para nosotros un desempleo; una enfermedad; una herencia robada; aùn una defunción cercana, no será lo mejor? Lo desagradable que nos sucede son correcciones, no castigos.

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