"A cada uno le parece correcto su proceder, pero el Señor juzga los corazones".
(Proverbios 21:2).
Toda acción tiene una razón, cuando no es así, entonces pensamos que la persona que està actuando lo està haciendo con locura. De hecho, cada vez que alguien hace algo que va contra toda lógica, contra toda ética, y aùn, contra la naturaleza misma nuestro pensamiento luego va y dice: Està actuando con locura, o, està loco.
Todos actuamos como actuamos por una razón, quien no quiere estar con un niño travieso y mal educado, es porque el niño no està bien criado y sabe que no puede tocarlo para corregirlo porque no es su hijo; el que no quiere estar en compañía de alguien que solamente pide y pide pero no comparte nada, es porque no le gustan los gorrones ni los aprovechados, etc. etc. El punto es que, cada uno actùa según cree correcto su proceder, pero hemos de entender que solamente Dios es quien conoce realmente què està pensando el corazón, con què intención se hizo o se dijo esto o aquello; con què intención se da o no se da esto o aquello. Y, como todo en la vida, el resultado será consecuente con lo que se hizo o se dijo, pues la famosa ley de la siembra y la cosecha funciona no solamente con el dinero, sino también con nuestros pensamientos màs íntimos y con nuestras acciones màs visibles. Por ello, una reflexión que sería bueno hacernos en cada momento sería: ¿Seguro que es lo correcto, que lo que voy a hacer o a decir està en el corazón de Dios tambièn?
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