viernes, 4 de mayo de 2018

El resultado de los motivos equivocados.




“Engañoso es el corazón”.
(Jeremías 17:9).

¿Por qué hay ocasiones en las cuales no tenemos los resultados que anhelamos?

El profeta Jeremías nos advierte que nuestro corazón es engañoso, que aún y cuando, nosotros pensamos que estamos haciendo algo por un motivo en realidad lo estamos haciendo por otro. Ejemplo, cuando ayudamos a alguien lo podemos estar haciendo por uno de dos motivos, el primero, por empatía (capacidad de sentir lo que otro está viviendo) en cuyo caso el resultado será muy agradable, pues se hace sin ningún interés oculto (Hechos 2:44-45). Pero, también podemos ayudar a alguien con la intención de luego ver qué podemos obtener de él, o al menos, “esperando” obtener algo de la situación. Ese resultado, aún y cuando, al principio nos parezca que funciona, su final NUNCA podrá ser bueno o productivo pues tiene intereses equivocados. Miremos un caso real, el matrimonio Dios lo instituyó para que una pareja procreara hijos y formara un núcleo familiar, pero el caso de Sansón no era así. Nos señala la escritura que él sólo “deseaba” a las mujeres (Jueces 14:3 y 16:4), y ¿Cuál fue el resultado?: Sansón perdió su poder, su vista, su libertad, al final hasta su vida, pero lo más importante, el Espíritu de Jehová se apartó de él (Jueces 16:20). En otras palabras, cuando los motivos con los que iniciamos algo no son los correctos, el resultado tampoco lo será. Los matrimonios con fines equivocados son quizás uno de los mejores, tristes y lamentables ejemplos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  


jueves, 3 de mayo de 2018

¿Fue sexo el pecado original?




“Más del árbol no comerás”
(Génesis 2:17).

Uno de los errores más serios del ser humano es “que emitimos nuestra opinión sin conocer un asunto”. Ciertamente todos estamos aprendiendo, pero en Dios no caben los: “Yo lo que creo es...”, ni los: “Yo pienso que…”, ni mucho menos los: “Yo opino qué…”.

En lo espiritual, de los puntos en los cuales fallamos es visto desde el inicio de la creación. Muchas personas se atreven a decir que el pecado de Adán y Eva fue de tipo “sexual”. La escritura es muy clara en decir que fue “desobediencia”. Veamos, Dios le habló a Adán y le dijo: “Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:17). El árbol era una “planta” de raíces, troncos, flores y frutos… no era nada de tipo sexual o que tuviera que ver con sexo. Una prueba contundente de ello es el hecho que hasta el verso siguiente (18) la mujer fue creada. En otras palabras, cuando Dios le dio la “prohibición” a Adán de no comer del árbol, la mujer ¡NO existía sobre la faz de la tierra!. Más tarde, vemos pecar a Eva, y el contexto nos enseña: Pero la serpiente le dijo: Con que Dios les ha dicho: “No comerás de todo árbol del huerto” (Génesis 3:1), el árbol seguía siendo una planta no algo referente al sexo. En otro sentido, ellos tuvieron “inquietudes sexuales” (si lo queremos ver así) hasta después del pecado no antes (Génesis 2:25 y 3:10).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


miércoles, 2 de mayo de 2018

¡No dejemos de cumplirle a Dios!




“Te lo ofreceré en holocausto”.
(Jueces 11:31).

Nunca ofrezcamos algo a Dios si en nuestro corazón no está el cumplirle (Eclesiastés 5:5). Ananías y Safira murieron por no cumplir su promesa y por el amor al dinero (Hechos 5:4 y 8).

Corrían los tiempos de los Jueces en Israel, los amonitas (tribu enemiga de Israel, cuyo origen fue el acto incestuoso de la hija menor con Lot, Génesis 19:38), querían despojar de sus tierras a los israelitas, y un valiente, llamado Jefté, poseído por el Espíritu del Señor, va y recupera las tierras para su pueblo, pero, habiéndole dicho a Jehová: “Si me das la victoria te ofreceré en holocausto a quien salga primero de mi casa a recibirme al regresar” (Jueces 11:31). Jefté va, obtiene la victoria y a su regreso quien primero sale a recibirle es su hija (Jueces 11:34), a Jefté se le rompe el corazón pues ella era hija única, pero le cumple la promesa al Señor con contentamiento y la da en holocausto (la dedica, no la sacrifica, versos 37 y 39), como resultado obtiene la bendición, el cuidado y el respaldo de Dios. La lección es, no seamos de las personas que cuando están en problemas buscan a Dios, le hacen y le dicen mil promesas pero en cuanto nos cumple lo que queríamos o necesitábamos, nos olvidamos de lo que le dijimos o prometimos. Y, cuando lo ofrezcamos tampoco lo hagamos de mala manera como lo hizo Caín.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



martes, 1 de mayo de 2018

¿Qué es el matrimonio? (Conclusión).




“Y dejará a su padre y a su madre…”.
(Génesis 2:24).

El matrimonio como ya vimos, Dios lo instituyó para una finalidad “principal” que solamente un hombre y una mujer pueden llevar a cabo… la procreación y multiplicación de la especie (Génesis 1:28).

Algunos puntos que la biblia nos recomienda para un matrimonio estable y feliz: 1) Lo “ideal” en el matrimonio es que se realice entre personas de la misma nacionalidad, raza, cultura, estrato social y tendencias espirituales (Josué 23:12-13). Esto impediría que tanto las costumbres materiales como las espirituales de vida sean un estorbo para una feliz convivencia. 2) Lo pueden realizar personas solteras, solteras por viudez y hasta personas divorciadas que hayan sido víctimas de infidelidad (adulterio) por parte de sus parejas, en cuyo caso quedan libres del compromiso (1ª. Corintios 7:8; Mateo 5:32 y Levítico 20:10). Esto es con la finalidad de tener toda la bendición de Dios bajo su techo. 3) El sexo en el matrimonio ciertamente es para procrear hijos, pero cumplida esa misión, el sexo debe ser un motivo de unión y placer para la pareja, las escrituras son suficientemente claras en ese sentido. El libro de Cantares nos da claros ejemplos del sexo que intima más a la pareja (Cantares 1:2; 7:8). Los santulones y religiosos que han hecho del sexo dentro del matrimonio un “tabú” pecan en contra de Dios, y son responsables de los deprimentes resultados por esas malas motivaciones, fue lo que Cristo les reprochó tanto a los Fariseos: “Hacéis cualquier cosa para hacer un prosélito (seguidor), para luego hacerlo dos veces hijo del infierno, pues ni entráis al cielo vosotros ni los dejáis entrar a ellos” (Mateo 23: 13 y 15).

Señor: Señor danos un honesto celo por tu casa.



lunes, 30 de abril de 2018

¿Qué es el matrimonio? (Parte uno).




“Y dejará a su padre y a su madre…”.
(Génesis 2:24).

Matrimonio: “Matris-Madre” y “Munium-Cuidado”. Se denomina así, a la unión de un hombre y una mujer, que, al procrear hijos, es la madre la encargada de cuidarlos, mientras el padre sale a conseguir el sustento para todos.

También se les denomina “casados”, lo que se desglosa así: “Casa de dos”, pues implica que al dejar padre y madre se “separan” de ellos para habitar una nueva casa. Hoy en día, debido a varios factores como la superpoblación; el inmenso déficit de viviendas; la difícil economía que estamos viviendo; y, algunas causas de enfermedad de alguno de los padres, etc. Hemos acostumbrado hacer “apartamentos” dentro o fuera de las casas originales de nuestros padres, con la finalidad de ayudarnos mutuamente según sea el caso. Pero, bíblicamente implica que dos personas (exclusivamente hombre y mujer, pues de lo contrario no podría haber procreación) (*), se separan de sus casas patriarcales para formar una nueva familia y, repetimos, en una nueva vivienda. El matrimonio tiene condiciones bíblicas que son ineludibles: 1) Tiene que ser bendecido por Dios (Génesis 24:14); 2) Tiene que ser bendecido por los padres de los dos contrayentes (Génesis 24:4 y 50-51); 3) Es indisoluble (Mateo 19:8 y 1ª. Corintios 7:39); 4) Mientras el hombre viva (y en condiciones normales de salud) es el responsable obligado a proveer para el sustento de su casa (Génesis 3:19).

(*) Tomar nota que estamos analizando lo que la biblia dice para matrimonios “cristianos”. En otras palabras para una pareja que desea tener la bendición de Dios bajo su techo.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa. 

viernes, 27 de abril de 2018

¡Siempre hay una razón o propósito!




“Porque mis pensamientos son para bien de ustedes”.
(Jeremías 29:11).

Casi en la mayoría de ocasiones la “frustración” o el “desencanto” nos vienen porque esperamos algo, y ese algo, no llega o nos llega diferente a como lo esperábamos.

Pero hemos de entender que los pensamientos que Dios tiene para con nosotros son muy distintos que los que nosotros mismos tenemos, y, por supuesto que los resultados son diametralmente opuestos, pues Dios siempre va a la segura. Ejemplo: Hace 40 años un amigo sufrió una frustración por no poder comprar la casa que tanto le gustó a él y a su esposa, porque simplemente no calificaron como sujetos de pago por no tener recursos comprobables. Una familia conocida de ellos sí la pudo comprar. El padre de familia que pudo comprar la casa falleció de cáncer de pulmón y la esposa sufre gravemente de fibrosis pulmonar, el motivo: La casa, en su mayoría estaba construida de asbesto cemento, un material que resultó ser tóxico. ¿Por qué Dios quiso proteger a unos y a otros no?  Sólo él lo sabe. El punto, es que, 40 años más tarde vino la respuesta a la pareja (que por cierto, sirve al Señor) del por qué no pudieron realizar su sueño: “Los pensamientos de Dios son para bien”. Quizás hoy algunos sentimos que no recibimos lo que queremos, pero las respuestas vienen siempre, y vienen para bien “en el tiempo de Dios no en el nuestro”. Todo está en reconocerlo en todos nuestros caminos (Proverbios 3:5-6). ¡Gracias Señor por lo que nos das ahora, y gracias Señor, también por lo que no nos permites tener que nos puede hacer daño!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




jueves, 26 de abril de 2018

¿Qué predicaron ellos? (Conclusión).



“Oh insensatos, quién os fascinó”.
(Gálatas 3:1).

¿Es el “fascinante” mensaje del día de hoy en las congregaciones, el mismo que los grandes hombres de Dios han dado por todos los siglos? Veamos:

La Iglesia Primitiva:

Juan el Bautista: “Oh generación de víboras, ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Lucas 3:7. El mensaje de la cruz.
Cristo: ”Y el que NO toma su cruz y sigue en pos de mí, NO es mi discípulo”. Mateo 10:38. El mensaje de la cruz.
Los 12 apóstoles: ”Y todo esto os harán por causa de mi nombre” (Cristo advirtiéndoles la persecución por continuar con la obra). Juan 15:21. El mensaje de la cruz.
Pablo: ”No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo”. Gálatas 1:7. El mensaje de la cruz.

Resumen: Los profetas mayores, los profetas menores, la Iglesia Primitiva… TODOS a una sola voz han anunciado un mensaje de sufrimiento, de persecución, el evangelio de una cruz. Impactan ciertas palabras emitidas por esas personas tan importantes para Dios: Isaías nos dijo: Experimentado en quebrantos; Cristo dice: NO es mi discípulo; y Pablo dice: Perturban y pervierten el evangelio de Cristo. NUNCA, el centro o la finalidad del mensaje de Dios ha sido de PROSPERIDAD. Ha sido de paz, de amor y misericordia por medio de soportar el sufrimiento, la persecución, la aceptación de situaciones duras provenientes de la mano de Dios para nuestro bien, teniendo CONTENTAMIENTO no importando esas situaciones. Cualquier otro mensaje que se reciba hoy en día en la congregación, por “fascinante” que sea, nos dice Juan el Bautista proviene de una generación de víboras. ¡Tomemos la cruz con gusto!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.