“Más del árbol no comerás”
(Génesis 2:17).
Uno de los errores más serios del ser humano es “que
emitimos nuestra opinión sin conocer un asunto”. Ciertamente todos estamos
aprendiendo, pero en Dios no caben los: “Yo lo que creo es...”, ni los: “Yo
pienso que…”, ni mucho menos los: “Yo opino qué…”.
En lo espiritual, de los puntos en los cuales fallamos
es visto desde el inicio de la creación. Muchas personas se atreven a decir que
el pecado de Adán y Eva fue de tipo “sexual”. La escritura es muy clara en
decir que fue “desobediencia”. Veamos, Dios le habló a Adán y le dijo: “Mas del
árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él
comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:17). El árbol era una “planta” de
raíces, troncos, flores y frutos… no era nada de tipo sexual o que tuviera que
ver con sexo. Una prueba contundente de ello es el hecho que hasta el verso
siguiente (18) la mujer fue creada. En otras palabras, cuando Dios le dio la “prohibición”
a Adán de no comer del árbol, la mujer ¡NO existía sobre la faz de la tierra!.
Más tarde, vemos pecar a Eva, y el contexto nos enseña: Pero la serpiente le
dijo: Con que Dios les ha dicho: “No comerás de todo árbol del huerto” (Génesis
3:1), el árbol seguía siendo una planta no algo referente al sexo. En otro sentido,
ellos tuvieron “inquietudes sexuales” (si lo queremos ver así) hasta después
del pecado no antes (Génesis 2:25 y 3:10).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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