“Y dejará a su padre y a su madre…”.
(Génesis 2:24).
Matrimonio: “Matris-Madre” y “Munium-Cuidado”. Se
denomina así, a la unión de un hombre y una mujer, que, al procrear hijos, es
la madre la encargada de cuidarlos, mientras el padre sale a conseguir el
sustento para todos.
También se les denomina “casados”, lo que se desglosa así:
“Casa de dos”, pues implica que al dejar padre y madre se “separan” de ellos
para habitar una nueva casa. Hoy en día, debido a varios factores como la
superpoblación; el inmenso déficit de viviendas; la difícil economía que
estamos viviendo; y, algunas causas de enfermedad de alguno de los padres, etc.
Hemos acostumbrado hacer “apartamentos” dentro o fuera de las casas originales
de nuestros padres, con la finalidad de ayudarnos mutuamente según sea el caso.
Pero, bíblicamente implica que dos personas (exclusivamente hombre y mujer,
pues de lo contrario no podría haber procreación) (*), se separan de sus casas
patriarcales para formar una nueva familia y, repetimos, en una nueva vivienda.
El matrimonio tiene condiciones bíblicas que son ineludibles: 1) Tiene que ser
bendecido por Dios (Génesis 24:14); 2) Tiene que ser bendecido por los padres de
los dos contrayentes (Génesis 24:4 y 50-51); 3) Es indisoluble (Mateo 19:8 y
1ª. Corintios 7:39); 4) Mientras el hombre viva (y en condiciones normales de
salud) es el responsable obligado a proveer para el sustento de su casa
(Génesis 3:19).
(*) Tomar nota que estamos analizando lo que la biblia
dice para matrimonios “cristianos”. En otras palabras para una pareja que desea
tener la bendición de Dios bajo su techo.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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