jueves, 31 de agosto de 2017

La Gran Tribulaciòn (Parte cuatro).


“Y serán días de gran tribulación cual nunca la ha habido”.
(Marcos 13:19).

Varios son los escritores bìblicos que nos confirman que ya estamos en “Los últimos días o tiempos; la última hora o en aquèl tiempo”. El escritor de Hebreos nos lo declara de la siguiente manera: Dios habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otros tiempos, en èstos “últimos días” nos ha hablado por su Hijo (Hebreos 1:1-2). El apóstol Juan escribe (2 ª Juan 2:18): Hijitos, “Ya es la última hora”. Y el profeta Jeremìas hablando del tiempo del Nuevo Pacto nos dice que serà: “En aquèl tiempo” (31:1,31y33) y sabemos que ese Nuevo Pacto lo firmò Cristo con su sangre en la Cruz confirmando el final de la Ley (Romanos 10:4).

El apóstol Pablo hace dos mil años sabìa que la venida del Señor estaba “cerca” pero que no era “inminente” en ese momento, pues le fue revelado que existìan dos condiciones que NO se cumplìan aùn, vea 2ª Tesalonicenses 2:3: a) “Una gran apostasía”, o sea, una marcada separación de la Iglesia de los caminos santos del Señor, con la prèdica de “otro” evangelio que no era el de la cruz (Gàlatas 3:1); y b) “La manifestaciòn de anticristos”… líderes que se autodenominan los “ungidos” de Dios; que aman màs sus títulos y sus posiciones que a Dios; que se consideran intocables pero, que demuestran la falta de unciòn y discernimiento al permitir un culto a Baal en el altar de Dios con música profana disfrazada de santa, y, desarrollando eventos para entretener a las ovejas en lugar de prepararse ellos para instruirlas luego (1ª Juan 2:19). Cuando se refiere a “salir”, no implica que se salieron de la Iglesia, sino que se salieron de la verdad (versos 20-21).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


miércoles, 30 de agosto de 2017

La Gran Tribulaciòn (Parte tres).


“Y serán días de gran tribulación cual nunca la ha habido”.
(Marcos 13:19).

Si bien es cierto que en Daniel recibimos apenas la “semilla” de la noticia que vendrà un gran conflicto al final de los tiempos, también es verdadero que vemos algunos “detalles” acerca del mismo.

Primeramente vemos que el motivo por el cuàl Dios permite que Daniel reciba èsta revelación, es exactamente el mismo por el cuàl Juan recibió la misma revelación, a ambos Dios les dice: “Eres muy amado” (Daniel 10:11 y Juan 21:20); èsta razón, nos hace entender màs la soberanía de Dios en Romanos 9:16… “No a quien quiere sino a quien èl elige”. Segundo, le hace ver que “ese” Gran conflicto es exclusivamente para SU pueblo, o sea, Israel. Pruebas: A Daniel le dice que la abominación desoladora será plantada entre los mares y el monte glorioso y santo el cuàl està en Israel (Monte del Templo) (Daniel 11:45). Y, en Lucas 21:20-21, vemos que ese lugar santo està en Judea, específicamente en Jerusalèn. Tercero, Daniel recibe el tiempo para el cuàl està siendo dada la profecía de èste evento: “Esta visión… es para el final de los tiempos” (Daniel 12:1y9). Y le da tres características de “ese” tiempo: 1) Muchos serán purificados; 2) La impiedad y la maldad se multiplicarà; y 3) Pero los entendidos comprenderán lo que està sucediendo (Daniel 12:10). ¡El Señor nos permita identificar a un entendido cercano a nosotros, para que cuando el Cristo venga no lo rechacemos!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



martes, 29 de agosto de 2017

La Gran Tribulaciòn (Parte dos).


“Y serán días de gran tribulación cual nunca la ha habido”.
(Marcos 13:19).

¿Quièn diò el mensaje a Daniel? El arcángel Gabriel (Daniel 9:21). Luego entonces como premisa tenemos que el mensaje viene de Dios, entonces se nos està hablando de un evento que està anunciado por Dios y que por lo tanto “sì” se cumplirá (Deuteronomio 18:22).

¿Còmo fue dicho el mensaje? Como respuesta a la oración de un hombre que creìa plenamente en Dios y que fue elegido para “conocer y entender” sus planes (Daniel 9:20). Lo que nos prueba que no es una profecía o un mensaje de interpretación privada (2ª Pedro 1:20) por lo que es confiable. ¿Cuàndo fue expresada? Como ya vimos, aproximadamente, 700 años antes de Cristo, cuando Dios decide mostrarle o revelarle a Daniel los sucesos del final de los tiempos (Daniel 12:9). ¿Por què y para quièn fue expresada? Porque Dios querìa que SU pueblo conociera sus planes y estuviera preparado (Dios NUNCA hace nada sin hacérselo saber a SUS siervos, vea Gènesis 18:17; Apocalipsis 1:1 y 22:6). Y, a Daniel, le da dos razones importantes: a) Porque la palabra es “verdadera”; y b) Porque el “conflicto” será grande (Daniel 10:1). Como la escritura nos muestra, a Daniel se le da la semilla de lo que será el final de los tiempos para SU pueblo, semilla que Cristo nos hace germinar en Mateo 24; Marcos 13, y Lucas 21. Y cuyo desarrollo (detalles) nos fueran dados por medio de Juan el amado en Apocalipsis.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa. 



lunes, 28 de agosto de 2017

La Gran Tribulaciòn (Parte uno).


“Y serán días de gran tribulación cual nunca la ha habido”.
(Marcos 13:19).

Para muchos, hablar de la Gran Tribulaciòn es peor que hablarnos de la muerte misma. No es de culparnos, pues si pensamos que las tribulaciones diarias nos tienen alterados de los nervios a muchos, cuànto màs nos da temor pensar en una tribulación mayor.  

Como hemos visto en otras ocasiones, para encontrar el sentido de lo que las escrituras nos están diciendo, no hay como emplear los lineamientos que la Hermenèutica (Ciencia que estudia la interpretación de las escrituras) nos enseña y nos guìa para saber “quièn” lo dijo; ”còmo” lo dijo; “cuàndo” lo dijo; “por què” lo dijo, y “para què o para quièn” lo dijo. Asi, las respuestas, tambièn nos harán entender mejor las palabras de Cristo: “Mi paz os dejo, mi paz os doy... no como el mundo la da” (Juan 14:27). El tèrmino Gran tribulación para los estudiosos de las escrituras ya era conocido cuando Cristo lo mencionò hace 2,000 mil años. El arcangel Gabriel fue enviado a Daniel aproximadamente 700 años antes de Cristo y le explica: “En aquèl tiempo, será tiempo de angustia cual nunca  fue (Gran tribulación) desde que hubo gente” (Daniel 9:21). No confundamos al arcangel Gabriel, enviado a responderle la oraciòn a Daniel; con el arcangel Miguel, quien es anunciado para de venir en el final de los tiempos (12:1).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



viernes, 25 de agosto de 2017

¡Una voz que clama en el desierto!



“Preparad el camino del Señor”
(Marcos 1:3).

Y el padre frente al niño orò asì: “Y tù, niño, profeta del Altìsimo seràs llamado; Porque iràs delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos”. Con èsta oración, Zacarìas, padre de Juan el Bautista, presenta al profeta de Dios. (Marcos 1:76).

Dios no hace nada si no avisa a sus siervos lo que sucederà pronto (Gènesis 18:17 y Apocalipsis 22:6). El, los llama pregoneros de justicia, lo vemos en Noè y el mundo (2ª Pedro 2:5); Moisès y Faraòn (Exodo 3:10) y en Juan el Bautista y Cristo (Juan 1:23). Y, estamos convencidos que lo mismo està haciendo ahora en los últimos tiempos, para que su pueblo se prepare. Lamentablemente, igual que hace dos mil años, hay “muchas voces” que se confunden con la voz de aquellos que claman en el desierto. Y son voces que están diciendo no lo que el pueblo de Dios “necesita” oìr, sino lo que el pueblo “quiere” oìr. Con razón el apóstol dijo: “Teniendo comezòn de oìr, acumularàn para sì maestros conforme a sus propios deseos… pues NO SOPORTARÀN la sana doctrina” (2ª Timoteo 4:3). ¿Cuàl es la sana doctrina?  Pablo mismo nos da la respuesta: “No te apartes de la verdad, no escuches fàbulas… soporta las aflicciones (el evangelio de la cruz) (versos 4 y 5). Si el Señor en su misericordia ha puesto una voz que clama en el desierto cerca nuestro y que està preparando el camino del Señor  ¡No cerremos nuestros oìdos!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



jueves, 24 de agosto de 2017

¡Y hasta entonces entraron!



“Porque Jehovà tu Dios te introduce en la buena tierra”
(Deuteronomio 8:7).

Quienes tienen el privilegio de tener una finca, una granja o una área pequeña de tierra fértil en dònde poder cosechar, saben lo que significa “una buena tierra”. Y quien quiera ese tipo de tierras tiene que pagar un precio muy alto para poder poseerla.

En el libro de Deuteronomio vemos còmo Dios prepara a su pueblo para cuando fuera a “poseer” la Tierra Prometida. Pero ¿Còmo lo preparò Dios? Nos dice Deuteronomio 8 en sus primeros versos que: afligièndolo y probàndolo en el “desierto” (verso 3), para ver si en las dificultades el pueblo tenía contentamiento o renegaba faltando a los mandamientos (verso 2). Dios les hizo ver: que dificultad habrìa pero desamparo no (verso 4). Tambièn les hizo ver la razón: “Por el amor que un Padre le tiene al hijo”, no era castigo… era amor (verso 5). Muchas personas tendemos a rechazar los tratos de la cruz en nuestras vidas, porque no entendemos que no es un castigo sino un trato misericordioso de un Padre hacia un hijo amado. Hoy, para llegar a tomar el reino de Dios no hay diferencia alguna con el pasado (Hechos 14:22). Muchos somos los que tememos pasar el desierto, incluso hay quienes hasta lo niegan, pero sobra decir que la historia nos muestra que quienes no lo cruzaron no entraron nunca a la tierra prometida.


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

miércoles, 23 de agosto de 2017

El punto de no retorno de Dios (Conclusiòn).


“Lento para ira… ”.
(Salmo 145:8).

Marìa Magdalena (endemoniada e inmoral), Zaqueo (ladròn), Mateo (amante del dinero) y miles de personas (con infinidad de pecados) reciben el amor, la misericordia y hasta el perdón de Dios, pero TODAS tenìan algo en común: después de OIR… se arrepentìan.

¿Quiènes NO recibìeron el beneficio de los atributos de Dios,  es màs, Cristo hizo todo lo posible para que asì fuera? Las escrituras nos lo explican asì: “Viendo y oyendo no entienden… para que no se conviertan y los tenga que perdonar” (Marcos 4:12 compàrelo con Isaìas 6:9-10). Estas personas tuvieron algo en común… no tuvieron la capacidad de OÌR de Dios por orgullosos, necios y comodones. ¿De què grupo de personas estaba hablando aquí la escritura? De todos aquellos que NO pudieron identificar al Cristo, o que lo identificaron pero no lo amaron lo suficiente. Porque sus posiciones y su pequeño imperio llegaron a ser màs importantes que la “presencia” del Dios vivo que tuvieron enfrente suyo. Los religiosos que estaban demasiado “atariados” haciendo del Templo un mercado y de las ovejas una mercancìa (2ª Pedro 2:3); y todos aquellos que prefirieron atender sus negocios e intereses antes que servir al Señor (Lucas 9:62; 14:18-20).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.