“Y serán días de gran
tribulación cual nunca la ha habido”.
(Marcos 13:19).
Para muchos, hablar de la
Gran Tribulaciòn es peor que hablarnos de la muerte misma. No es de culparnos,
pues si pensamos que las tribulaciones diarias nos tienen alterados de los
nervios a muchos, cuànto màs nos da temor pensar en una tribulación mayor.
Como hemos visto en otras
ocasiones, para encontrar el sentido de lo que las escrituras nos están
diciendo, no hay como emplear los lineamientos que la Hermenèutica (Ciencia que
estudia la interpretación de las escrituras) nos enseña y nos guìa para saber
“quièn” lo dijo; ”còmo” lo dijo; “cuàndo” lo dijo; “por què” lo dijo, y “para
què o para quièn” lo dijo. Asi, las respuestas, tambièn nos harán entender
mejor las palabras de Cristo: “Mi paz os dejo, mi paz os doy... no como el
mundo la da” (Juan 14:27). El tèrmino Gran tribulación para los estudiosos de
las escrituras ya era conocido cuando Cristo lo mencionò hace 2,000 mil años.
El arcangel Gabriel fue enviado a Daniel aproximadamente 700 años antes de
Cristo y le explica: “En aquèl tiempo, será tiempo de angustia cual nunca fue (Gran tribulación) desde que hubo gente”
(Daniel 9:21). No confundamos al arcangel Gabriel, enviado a responderle la
oraciòn a Daniel; con el arcangel Miguel, quien es anunciado para de venir en
el final de los tiempos (12:1).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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