viernes, 25 de agosto de 2017

¡Una voz que clama en el desierto!



“Preparad el camino del Señor”
(Marcos 1:3).

Y el padre frente al niño orò asì: “Y tù, niño, profeta del Altìsimo seràs llamado; Porque iràs delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos”. Con èsta oración, Zacarìas, padre de Juan el Bautista, presenta al profeta de Dios. (Marcos 1:76).

Dios no hace nada si no avisa a sus siervos lo que sucederà pronto (Gènesis 18:17 y Apocalipsis 22:6). El, los llama pregoneros de justicia, lo vemos en Noè y el mundo (2ª Pedro 2:5); Moisès y Faraòn (Exodo 3:10) y en Juan el Bautista y Cristo (Juan 1:23). Y, estamos convencidos que lo mismo està haciendo ahora en los últimos tiempos, para que su pueblo se prepare. Lamentablemente, igual que hace dos mil años, hay “muchas voces” que se confunden con la voz de aquellos que claman en el desierto. Y son voces que están diciendo no lo que el pueblo de Dios “necesita” oìr, sino lo que el pueblo “quiere” oìr. Con razón el apóstol dijo: “Teniendo comezòn de oìr, acumularàn para sì maestros conforme a sus propios deseos… pues NO SOPORTARÀN la sana doctrina” (2ª Timoteo 4:3). ¿Cuàl es la sana doctrina?  Pablo mismo nos da la respuesta: “No te apartes de la verdad, no escuches fàbulas… soporta las aflicciones (el evangelio de la cruz) (versos 4 y 5). Si el Señor en su misericordia ha puesto una voz que clama en el desierto cerca nuestro y que està preparando el camino del Señor  ¡No cerremos nuestros oìdos!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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