“Preparad el camino del
Señor”
(Marcos 1:3).
Y el padre frente al niño
orò asì: “Y tù, niño, profeta del Altìsimo seràs llamado; Porque iràs delante
de la presencia del Señor, para preparar sus caminos”. Con èsta oración,
Zacarìas, padre de Juan el Bautista, presenta al profeta de Dios. (Marcos
1:76).
Dios no hace nada si no
avisa a sus siervos lo que sucederà pronto (Gènesis 18:17 y Apocalipsis 22:6). El,
los llama pregoneros de justicia, lo vemos en Noè y el mundo (2ª Pedro 2:5); Moisès
y Faraòn (Exodo 3:10) y en Juan el Bautista y Cristo (Juan 1:23). Y, estamos
convencidos que lo mismo està haciendo ahora en los últimos tiempos, para que
su pueblo se prepare. Lamentablemente, igual que hace dos mil años, hay “muchas
voces” que se confunden con la voz de aquellos que claman en el desierto. Y son
voces que están diciendo no lo que el pueblo de Dios “necesita” oìr, sino lo
que el pueblo “quiere” oìr. Con razón el apóstol dijo: “Teniendo comezòn de
oìr, acumularàn para sì maestros conforme a sus propios deseos… pues NO
SOPORTARÀN la sana doctrina” (2ª Timoteo 4:3). ¿Cuàl es la sana doctrina? Pablo mismo nos da la respuesta: “No te
apartes de la verdad, no escuches fàbulas… soporta las aflicciones (el
evangelio de la cruz) (versos 4 y 5). Si el Señor en su misericordia ha puesto
una voz que clama en el desierto cerca nuestro y que està preparando el camino
del Señor ¡No cerremos nuestros oìdos!
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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