“Lento para ira… ”.
(Salmo 145:8).
Marìa Magdalena (endemoniada
e inmoral), Zaqueo (ladròn), Mateo (amante del dinero) y miles de personas (con
infinidad de pecados) reciben el amor, la misericordia y hasta el perdón de
Dios, pero TODAS tenìan algo en común: después de OIR… se arrepentìan.
¿Quiènes NO recibìeron el
beneficio de los atributos de Dios, es
màs, Cristo hizo todo lo posible para que asì fuera? Las escrituras nos lo
explican asì: “Viendo y oyendo no entienden… para que no se conviertan y los
tenga que perdonar” (Marcos 4:12 compàrelo con Isaìas 6:9-10). Estas personas
tuvieron algo en común… no tuvieron la capacidad de OÌR de Dios por orgullosos,
necios y comodones. ¿De què grupo de personas estaba hablando aquí la
escritura? De todos aquellos que NO pudieron identificar al Cristo, o que lo
identificaron pero no lo amaron lo suficiente. Porque sus posiciones y su
pequeño imperio llegaron a ser màs importantes que la “presencia” del Dios vivo
que tuvieron enfrente suyo. Los religiosos que estaban demasiado “atariados”
haciendo del Templo un mercado y de las ovejas una mercancìa (2ª Pedro 2:3); y
todos aquellos que prefirieron atender sus negocios e intereses antes que
servir al Señor (Lucas 9:62; 14:18-20).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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