“Y serán días de gran
tribulación cual nunca la ha habido”.
(Marcos 13:19).
Varios son los escritores
bìblicos que nos confirman que ya estamos en “Los últimos días o tiempos; la
última hora o en aquèl tiempo”. El escritor de Hebreos nos lo declara de la
siguiente manera: Dios habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en
otros tiempos, en èstos “últimos días” nos ha hablado por su Hijo (Hebreos
1:1-2). El apóstol Juan escribe (2 ª Juan 2:18): Hijitos, “Ya es la última hora”.
Y el profeta Jeremìas hablando del tiempo del Nuevo Pacto nos dice que serà:
“En aquèl tiempo” (31:1,31y33) y sabemos que ese Nuevo Pacto lo firmò Cristo
con su sangre en la Cruz confirmando el final de la Ley (Romanos 10:4).
El apóstol Pablo hace dos
mil años sabìa que la venida del Señor estaba “cerca” pero que no era “inminente”
en ese momento, pues le fue revelado que existìan dos condiciones que NO se
cumplìan aùn, vea 2ª Tesalonicenses 2:3: a) “Una gran apostasía”, o sea, una marcada
separación de la Iglesia de los caminos santos del Señor, con la prèdica de “otro”
evangelio que no era el de la cruz (Gàlatas 3:1); y b) “La manifestaciòn de
anticristos”… líderes que se autodenominan los “ungidos” de Dios; que aman màs sus
títulos y sus posiciones que a Dios; que se consideran intocables pero, que
demuestran la falta de unciòn y discernimiento al permitir un culto a Baal en
el altar de Dios con música profana disfrazada de santa, y, desarrollando
eventos para entretener a las ovejas en lugar de prepararse ellos para
instruirlas luego (1ª Juan 2:19). Cuando se refiere a “salir”, no implica que
se salieron de la Iglesia, sino que se salieron de la verdad (versos 20-21).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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