jueves, 31 de mayo de 2018

Neófitos nunca.




“No un neófito”.
(1ª Timoteo 3:6)

Un neófito, es una persona que recién se convirtió o que recién se ha adherido a una causa. Desde el punto de vista espiritual se refiere a una persona que recién ha entregado su vida en manos de Cristo.

Cristo, fue el maestro de maestros, el Mesías Príncipe, Aquél que había sido anunciado por los grandes profetas como la gran promesa de Dios Padre (Isaías 11:1). Y cuando llegó el tiempo de su venida, él mismo eligió a 12 (Mateo 10:1-4) y los instruyó por tres años y medio. Y aún así, habiendo sido instruidos directamente por Cristo, miremos los grandes errores que cometieron siendo neófitos: Pedro, negó a Cristo (Mateo 26:74); Felipe, no confió en Cristo cuando le mandaron alimentar a la multitud (Juan 6:7); Tomás, a pesar de todos los milagros que había visto y hecho, fue incrédulo (Juan 20:27 y Lucas 10:1); Juan y Jacobo, los hijos de Zebedeo, eran conocidos por ser violentos (Marcos 3:17). Es por ello, que el apóstol Pablo cuando aconseja a Timoteo quiénes deben dirigir la Iglesia, es puntual al decir: “Que NO sea un neófito (un recién convertido)”, pues lo primero que hará será “envanecerse” (1ª. Timoteo 3:6). A más, que, su testimonio no puede tener consistencia si tan sólo hace poco tiempo lo vieron en malos caminos (3:7). Otro factor que afectaría es su poco conocimiento de la Palabra y su poca experiencia, en otras palabras el respeto y la honra que emitiría sería muy pobre para poder ejercer un liderazgo (1ª Tesalonicenses 5:13). Así, un maestro espiritual no puede ser un niño espiritual.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



miércoles, 30 de mayo de 2018

¿Quién es hijo de Dios? (Conclusión).




“Así que ya no eres esclavo sino libre”
(Gálatas 4:7).

¿Quién es realmente hijo de Dios? ¿Cómo puede alguien dejar de ser tan sólo criatura de Dios para convertirse en hijo de Dios?

“Porque está escrito; Abraham tuvo dos hijos, uno de la esclava que nació según la carne; y otro de la libre, que nació según la promesa” (Gálatas 4:23). Así: Una persona pudo haber nacido en el centro de Jerusalén; de padres nacidos en el centro de Jerusalén; hablar la lengua hebrea, y practicar el judaísmo que por generaciones se ha transmitido, en otras palabras, ser un descendiente directo de Isaac… pero, si no cumple el requisito “espiritual” dado a Abraham de “creerle” a Dios acerca de su Hijo, el Cristo, el Mesías… morirá siendo una “criatura” de Dios. Y, en otro sentido, alguien puede haber nacido en el corazón del mundo árabe, haber sido hijo de árabes y haber cumplido con su religión y tradiciones (descendiente directo de Ismael), que, si en un momento dado “cree” en la promesa de Dios acerca de la salvación por medio del Mesías… muere siendo un “hijo” de Dios. Esa fue la razón del por qué de los ministerios de los doce apóstoles a “Israel”, pero también esa fue la razón del ministerio del apóstol Pablo a los “gentiles”. (Hechos 15:17). El UNICO requisito para ambos grupos es: ¡CREER! (Juan 3:16).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



martes, 29 de mayo de 2018

¿Quién es hijo de Dios? (Parte dos).




“Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos”
(Gálatas 4:22).

En la vida de Abraham se mencionan tres mujeres: de las cuales una fue esposa, y las otras dos concubinas: La esposa, fue Sara; y las dos concubinas Agar y Cetura. El hijo de Sara se llamó Isaac (pueblo de Israel), y el hijo de Agar, Ismael (pueblo Árabe). Con Cetura procreo seis hijos que hoy no vienen al caso (Génesis 25:1-2).

La alegoría o representación simbólica que la Biblia nos hace es la siguiente: Esas dos mujeres representan dos pueblos, dos pactos, dos clases de personas (Gálatas 4:24). Agar, representa los descendientes del pacto de la Ley (Monte Sinaí), la descendencia de “sangre” de Abraham, sean hijos de Sara o de Agar; mientras que Sara, representa a los descendientes de la “promesa”, la descendencia “espiritual” (Gálatas 4:25 y 28). Ahora bien, la Biblia también nos explica cómo Dios (no el hombre) interpreta a ésta descendencia. La promesa fue hecha a Abraham y a “su” simiente (Gálatas 3:16). Pero, si Abraham, como hemos visto al principio tuvo dos hijos, entonces ¿quién es “su” simiente?  Nos dice la Biblia que, todo aquél que cumpla el requisito que a Abraham le fue contado por alta estima: “creerle” a Dios. Pues Dios declaró: “Todo el que crea y acepte al Hijo, al Cristo, al Mesías, será llamado también hijo y heredero” (Romanos 8:14-17). Así pues, NO todo descendiente de sangre de Abraham es hijo de Dios, sino tan sólo aquellos que cumplan el requisito espiritual: “Creer”, sean hijos de la esclava (Agar) o de la libre (Sara) (Gálatas 4:28).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



lunes, 28 de mayo de 2018

¿Quién es hijo de Dios? (Parte uno).




“A Abraham fueron hechas las promesas”
(Gálatas 3:16).

Uno de los grandes enigmas de la humanidad desde siglos atrás es: ¿Quién es criatura y quién es hijo de Dios?

Nos explican las escrituras, criaturas de Dios somos “todos” los seres humanos, así como también lo son todas las especies del reino animal y todo género de plantas, pues todos fuimos “creados” por él (Génesis 1:2-27 y Salmo 24:1). Pero, con respecto a la humanidad, el libro que Dios nos da una guía para: Primero, determinar quiénes son hijos, y segundo, cómo llegar a serlo, explicándolo de la siguiente manera: 1) Dios eligió a un hombre (llamado Abraham) oriundo y residente de Babilonia, específicamente en Ur de los Caldeos, para darle la promesa de ser el pionero de ésta bendición, el ser llamado “hijo” suyo (Josué 24:1-3; Génesis 11:31). 2) El libro, nos narra que Abraham le “creyó” a Dios acerca de la promesa que le hiciera, y eso, le fue contado por alta estima (Gálatas 3:6). 3) Ahora bien, la promesa, no fue para “todos sus descendientes de sangre” sino para “sus descendientes espirituales” (Gálatas 3:16). 4) ¿Quiénes son entonces “su” descendencia espiritual? También nos lo explica el libro con una alegoría (representación por medio de símbolos) con dos de las mujeres y dos de los hijos de Abraham (Gálatas 4:24).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



viernes, 25 de mayo de 2018

Hagamos un aposento.




“¿En dónde está el aposento en donde he de comer?”
(Lucas 22:11).

Un aposento bíblicamente es un lugar muy especial en donde Dios manifestó, manifiesta y manifestará grandes maravillas a los suyos.

Fue en un aposento alto, en donde Noé pudo observar el principio y el fin del Diluvio (Génesis 6:14). Fue en un aposento apartado, en donde moró el Arca del Pacto y la presencia misma de Dios Padre (1ª. Reyes:16-19). Fue en un aposento privado, en donde el profeta Elías bajo el poder de Dios resucitó al hijo único de la viuda en Sarepta (1ª. Reyes 17:19). Fue en un aposento familiar, en donde se instituyo la Santa Cena (Lucas 22:11). Fue en otro aposento alto, en donde el Espíritu de Dios se manifestó a los discípulos dándoles poder para cambiar el mundo para siempre (Hechos 2:8 y 13). Así pues, nos es necesario (si nos decimos creyentes), el tener un “espacio” (un aposento) en donde podamos recibir las instrucciones de Dios directamente de su corazón. No debiéramos ir a una reunión con otros creyentes con la idea de que allí será en donde Dios nos hable. Ciertamente allí él nos dará el “complemento” o la “confirmación” de lo que ya nos dio en privado, pero por esa negligencia de no estar a los pies del Señor cada día, es que la Iglesia ha tomado el rumbo equivocado que hoy vemos. Pues líderes asalariados nos hacen creer que “Dios les habló”, enseñando doctrinas contrarias a lo ya establecido en el evangelio de la cruz de Cristo (Hechos 15:1,2 y 24). ¡Hagamos un aposento!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   

NOTA: Debido a las nuevas normas de publicaciones en BLOGS. Hoy es el último mensaje que podemos publicar de panypalabra.blogspot.com. A todas las personas que nos apoyaron todos éstos años muchas gracias. El Señor quiera seguir bendiciéndonos a todos. Podrá seguirnos en Facebook en JULIO PICHI RUEDA, mientras nos lo permitan. Solamente pida amistad y con gusto le daremos like.



jueves, 24 de mayo de 2018

¡Hazlo como se te ha mandado!.




“Levántate y ve…”.
(Hechos 9:10).

Cuando estamos sujetos a alguien hemos de obedecer las órdenes que ese alguien nos dicte.

Había en Damasco un profeta llamado Ananías, a quien Dios le dijo: “Levántate, y ve a la calle Derecha y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo (Hechos 9:10-11). Ananías, aunque parezca que discute con Dios, “ora” (con clamor), va y hace lo que fue enviado a hacer y el resultado fue bueno. Pues Saulo de Tarso “escucha” y se convierte en el apóstol Pablo, el apóstol a los gentiles (Hechos 15:1-7). ¿Cuál es el punto? El punto es, cuando Dios nos habla para que vayamos y hagamos o digamos algo a alguien, y nosotros hayamos “orado” para hacerlo y decirlo como él nos mandó, independientemente del resultado, nosotros habremos cumplido con Dios. Qué haga la persona a la cuál fuimos enviados con lo que Dios nos dijo que hiciéramos o le dijéramos ya no depende de nosotros. Ananías, escuchó, oró, y fue a hacer lo que tenía que hacer, el resultado fue tan bueno que muchos de nosotros hoy seguimos a Cristo, gracias a la Gracia Divina que guió los escritos del apóstol. ¡No temamos hacer lo que Dios nos dijo que hiciéramos, más bien temamos no hacerlo!. El resultado depende del recipiendario no de nosotros.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   


NOTA: Debido a las nuevas reglas de publicaciones en BLOGS, panypalabra.blogspot.com dejará de publicarse éste viernes 25 de mayo del 2018. A quienes nos apoyaron durante todo éste tiempo muchas gracias. El Señor quiera seguir bendiciéndonos a todos. Puede seguirnos en Facebook.

miércoles, 23 de mayo de 2018

¡El tiempo!




Mientras haya tiempo.
(Gálatas 6:10).

“Hagamos el bien a TODOS”, exhortaba el apóstol Pablo a los creyentes de Galacia, y por ende, a nosotros quienes decimos seguir sus pasos.

En el curso: “Panorama Bíblico”, se nos probó cómo el tiempo simplemente existe para el hombre, no así, para Dios (2ª. Pedro 3:8). Y que por lo tanto, nuestra existencia sobre la tierra, es tan sólo un “paréntesis” entre dos eternidades. La eternidad pasada antes que viniéramos al mundo, y la eternidad futura que será luego que muramos (Hebreos 9:27). Es por ello, que aquél dicho de los abuelos es tan real: “El tiempo perdido… hasta los santos lo lloran”. ¡Hoy y ahora, son el momento que tenemos para pensar bien, para actuar bien y para hacer el bien!. Y ese tiempo es casi efímero, nada de lo que dijimos o hicimos ayer o apenas hoy temprano puede ser modificado, así como no podemos contar con el mañana pues no sabemos si lo tendremos. Cristo dijo al joven rico: “Ve, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres”… e implícitamente le dijo: Hazlo ¡ahora!. (Lucas 18:22). No perdamos la oportunidad, cuando Dios nos dice: ¡Ve y hazlo!  ¡Hagámoslo lo más pronto posible!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

NOTA: Debido a las nuevas reglas de publicaciones en BLOGS. panypalabra.blogspot.com dejará de publicarse a partir de éste viernes 25 de mayo del 2018. A quienes nos apoyaron durante todo éste tiempo muchas gracias. El Señor quiera seguir bendiciéndonos a todos.