martes, 31 de octubre de 2017

¿Estar o ser? (Conclusiòn).


“Reunidos en mi nombre”.
(Mateo 18:20).

No es lo mismo “Estar” en la Iglesia, que “Ser” la iglesia. Ser Iglesia es buscar el beneficio de otros, estar en la iglesia es buscar nuestro propio beneficio.

¿Por què desapareció el sistema primitivo de vida de la Iglesia?  Porque faltò la justicia y la equidad (Hechos 6:1). No se logra entender, còmo, cuando Cristo se refiere a su Iglesia, a su gente, a su pueblo, lo hace en términos tan distintos a los que hoy lo queremos presentar. Analice usted còmo Cristo presenta su retorno; còmo examina a su gente, cuàles son las actividades “importantes” por las que emitirà sus juicios, y, por què, a unos les darà galardones y a otros, el castigo eterno: Mateo 25:31-36: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria”. Preguntarà: ¿Le diste de comer al hambriento? ¿Le diste de beber al sediento? ¿Vestiste al desnudo? ¿Trataste bien al extranjero? ¿Visitaste al cautivo? ¿Cuidaste al enfermo?... Es sumamente extraño que en el cuestionario NO estèn las siguientes preguntas: ¿Cuàntas veces ibas a la semana a la Iglesia? ¿Cuàntas actividades hiciste en la Iglesia? ¿Cuànto dinero aportabas?  El evangelio que Cristo nos legò es tan sencillo, que la única excusa que podemos tener para complicarlo… son intereses personales ocultos disfrazados de amor. Decir la verdad… no es juzgar a nadie (Charles Spurgeon).


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 30 de octubre de 2017

¿Estar o ser? (Parte uno).


“Reunidos en mi nombre”.
(Mateo 18:20).

¿Còmo definió Cristo la Iglesia?  “En donde dos o màs se reùnan en mi nombre, allì estarè yo con ellos” (Mateo 18:20). “Ni en èste monte ni en Jerusalèn, adorarèis al Padre, sino en Espìritu y en verdad” (Juan 4:21-23).

La Iglesia primitiva que Cristo nos legara hace dos mil años, y que vemos en el Libro de los Hechos en sus primeros capítulos. No era, NI POR ASOMO, lo que hoy vemos. El bienestar que se buscaba era un bienestar “común”, las caracterìsticas contundentes que la definieron fueron: “Asì que no había entre ellos…ningún necesitado” (Hechos 4:34); y, “Se repartìa a cada uno según su necesidad” (Hechos 4:35). Situaciòn que hoy NO vemos. ¿Por què? Porque había un par de condiciones que hoy TAMPOCO se cumplen: Una, “Las reuniones eran para y por cuatro razones especìficas y nada màs: 1- Estudiar la doctrina; 2- Tener común unión unos con otros; 3- Compartir el pan; y 4- Orar (Hechos 2:42). En otras palabras, la Iglesia no era un “centro de entretenimiento” como actualmente vemos. Y la segunda causa era: “Los apóstoles tenìan gran poder y abundante gracia del Espìritu Santo, virtudes de las cuales hoy carecemos los lìderes” (Hechos 4:33), la iglesia pues, no era un “centro de intereses personales” como ahora la hemos convertido.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



viernes, 27 de octubre de 2017

¿Tiene Dios consentidos?



“Pero NO extiendas tu mano sobre èl”
(Job 1:11).

Significado de consentido: Persona mimada a la que se le permite que haga algo que a otros no”. Aunque digamos lo contrario, como padres, abuelos, jefes, amigos, etc. existen en nuestra vida personas a las que les permitimos llegar màs allà que a otras. ¿Por què? Por la afinidad que tenemos con ellas.

Dios tambièn lo hace. Es muy cierto que la palabra de Dios dice que èl no hace “acepción” de personas, pero el contexto nos habla de salvación no de actos o hechos específicos en la vida (Romanos 2:11). Veamos quizás el caso màs emblemático de todos en la biblia: El rey David con Betzabè. 1) No fue a trabajar; 2) Mirò con codicia; 3) Abusò de su autoridad; 4) Adulterò; 5) Engañò; 6) Despreciò; 7) Conspirò; y, finalmente, 8) Se convirtió en el asesino intelectual. Uno sòlo de esos pecados ya era razón suficiente para ser descalificado, de hecho algunos lo fueron por una sola falta como Esaù (despreciar la primogenitura) y Moisès (desobediencia). Sin embargo, Dios “consintió” a David pues no lo descalificò. La escritura tambièn dice: “Si vosotros siendo malos, no le dàis a vuestros hijos piedras por pan… sino sabéis dar buenas dàdivas; cuànto màs Dios no lo hará con vosotros” (Mateo7:11). Esto NO implica libertinaje, pero hemos de entender que Dios trata, según su soberanía, de diferente manera a algunos.    

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



jueves, 26 de octubre de 2017

¿Unciòn o interpretación personal? (Conclusiòn).


“Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia”
(Mateo 3:17).

Pero, Dios, en su gran misericordia, de nuevo està enviando muchos “Juanes” (como el Bautista, voces en el desierto) advirtièndonos… aunque, tristemente, està escrito que otra vez sus cabezas serán cortadas por el acomodamiento y el orgullo religioso insensatos como antesala a la venida del Cristo.

Con la diferencia que èsta vez Cristo no viene a sufrir la ira del hombre, sino a derramarla sobre el hombre (Apocalipsis 10:7 y 11:18). Y el juicio, va a empezar por casa (Iglesia) (1ª Pedro 4:17) algo que ya estamos viendo, con el desprestigio del liderazgo a nivel mundial, desprestigio que està llevando a las ovejas a alejarse de las iglesias, pero màs lamentablemente aùn, alejarse de Dios. A través de la historia hemos visto caer individuos, familias, pueblos y hasta imperios por las mismas dos razones: “La inmoralidad y/o el dinero”. Concluimos diciendo: Unciòn es una palabra con el respaldo de Dios, que nos “incita” a cambiar de vida para agradar a Dios. Por el contrario, una interpretación personal, es la que nos “motiva” momentáneamente, y que, va, generalmente en beneficio de quien nos la imparte. Seamos como los de Berea… ¡No nos dejemos engañar, pues todas èstas pràcticas son una burla a la soberanía y a los planes eternos de Dios! ¡Señor, dànos discernimiento por favor! Y volvemos a repetir las palabras de Martìn Lutero: “Exponer la verdad y tratar de vivirla… no es juzgar a nadie ni ponernos por juez.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



miércoles, 25 de octubre de 2017

¿Unciòn o interpretación personal? (Parte siete).


“Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia”
(Mateo 3:17).

Finalmente vemos “La doctrina de los Decretos”. Verdaderos actos de irrespeto a Dios, pues evidencia nuestra falta de “contentamiento” por lo que se ès o por lo que se nos diò; pretende poner a Dios al servicio de las necesidades y caprichos del hombre, en lugar de poner al hombre bajo la absoluta soberanía de Dios (2ª Crònicas 16:9). No nos permite “discernir” el por què Dios le da de comer al impìo y tiene con limitaciones a los santos, poniendo en duda SU voluntad y SUS propòsitos. Alguien definió èsta doctrina perfectamente: “Humaniza a Dios y endiosa al hombre”.

Como hemos visto, una herejía es una verdad mezclada con una mentira, con el objetivo de hacerla màs creìble. Pero contradiciendo abiertamente los principios y la voluntad de Dios para sus hijos. Lastimosamente, la Iglesia està hoy, anegada en uno o en todos èstos movimientos, evidenciando asì: “Que la Gran Apostasía” (2ª Tesalonicenses 2:3) profetizada desde siglos atrás ¡YA! la estamos viviendo. Vemos una abrumadora mayoría de lìderes “acomodados y justificándose” bajo los lemas de: ¡Asì nos lo enseñaron!; ¡Asì lo hacen todos!;  y, el màs oscuro y vil: ¡Asì nos funciona mejor! (lèase $$$). Llevando a muchos incautos a una inocente, pero no por eso menos dañina, rebelión contra Dios (Hebreos 13:5). Exponer la verdad y tratar de vivirla… no es juzgar a nadie ni ponerse por juez (Martìn Lutero).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


martes, 24 de octubre de 2017

¿Unciòn o interpretación personal? (Parte seis).


“Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia”
(Mateo 3:17).

“La doctrina de la Declaración”: Esta doctrina sostiene que usted “recibe” lo que “dice” con su boca. Por ello, tiene que tener mucho cuidado con lo que habla porque o se “ata” o se “libera” con sus palabras.

Hemos sido testigos presenciales de personas que NUNCA recibieron lo que declararon, y lejos de pensar en que la razón estaba en las manos de Dios, lo único que hicieron fue hacer sentir al creyente que no recibieron lo que pidieron porque “No tuvieron fe; no son dignos de recibirlo o estaban en pecado”. Lìderes incautos o mal intencionados confunden y desmoralizan a las ovejas, pues quieren apropiarse de la palabra de Dios, que sì tiene poder; como suya, para sus propios beneficios. Olvidan que nosotros somos creación y no creadores como lo vemos en Gènesis 1:27. La doctrina de la declaración no es bíblica, sino es un principio “motivacional” inventado al final del siglo XIX por el movimiento “Nuevo Pensamiento”, y difundido y puesto en pràctica en la Iglesia desde 1952 por Norman Vincent Peal con su libro: “El Poder del pensamiento positivo”. La escritura nos llama a estar “agradecidos”, no importando la situación en la que Dios nos ponga, virtud que èste movimiento niega (1ª Tesalonicenses 5:18).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.





lunes, 23 de octubre de 2017

¿Unciòn o interpretación personal? (Parte cinco).


“Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia”
(Mateo 3:17).

Què son las falsas doctrinas y què dice la bìblia acerca de ellas: “La doctrina de la Prosperidad”: Sostiene que TODO creyente TIENE que tener riquezas (materiales), que si somos hijos del Rey, luego entonces somos príncipes “herederos” de sus riquezas. Pero hay dos problemas con èsta doctrina.

Uno, es realmente interesante que la “mayoría” de quienes la creen, la confiesan y la esperan NO la tienen. Por lo que empiezan a justificar su “mentira” con una verdad “que la prosperidad (material) no es, necesariamente, una cuenta de banco sino es paz espiritual, salud, armonía, tranquilidad, revelación, conocimiento, etc”. Negando asì, básica y evidentemente, ellos mismos, lo que predican y esperan: “La riqueza material”. Terminan confundiendo la “bendición” con la “prosperidad”. “Benditos” somos todos aquellos en quienes Dios ha puesto sus ojos, pero “prósperos” son aquellos a quienes Dios les ha dado (en lo material), màs de lo que necesitan (1ª Samuel 2:7). Y dos, que a quienes, eventualmente les funciona, terminan apartándose de Dios, pues la misma palabra dice que “nadie” puede servir a dos amos al mismo tiempo (Mateo 6:24). Olvidan, y por lo tanto no predican, que grandes hombres al servicio de Dios ni fueron ni “buscaron” la prosperidad material: A Elìas lo tuvo que alimentar una viuda pobre; Juan el Bautista vestìa con pieles de camello; Pablo vivió modestamente puesto que lo sostenìa el imperio, dado que se mantuvo preso casi toda su vida, y cuando estaba libre trabajaba, vea 2ª Tesalonicenses 3:8.

Señor: Danos un celo honesto por tu casa.