“Este es mi hijo amado, en
quien tengo complacencia”
(Mateo 3:17).
Finalmente vemos “La
doctrina de los Decretos”. Verdaderos actos de irrespeto a Dios, pues evidencia
nuestra falta de “contentamiento” por lo que se ès o por lo que se nos diò;
pretende poner a Dios al servicio de las necesidades y caprichos del hombre, en
lugar de poner al hombre bajo la absoluta soberanía de Dios (2ª Crònicas 16:9).
No nos permite “discernir” el por què Dios le da de comer al impìo y tiene con
limitaciones a los santos, poniendo en duda SU voluntad y SUS propòsitos.
Alguien definió èsta doctrina perfectamente: “Humaniza a Dios y endiosa al
hombre”.
Como hemos visto, una
herejía es una verdad mezclada con una mentira, con el objetivo de hacerla màs
creìble. Pero contradiciendo abiertamente los principios y la voluntad de Dios
para sus hijos. Lastimosamente, la Iglesia està hoy, anegada en uno o en todos
èstos movimientos, evidenciando asì: “Que la Gran Apostasía” (2ª Tesalonicenses
2:3) profetizada desde siglos atrás ¡YA! la estamos viviendo. Vemos una
abrumadora mayoría de lìderes “acomodados y justificándose” bajo los lemas de: ¡Asì
nos lo enseñaron!; ¡Asì lo hacen todos!; y, el màs oscuro y vil: ¡Asì nos funciona
mejor! (lèase $$$). Llevando a muchos incautos a una inocente, pero no por eso
menos dañina, rebelión contra Dios (Hebreos 13:5). Exponer la verdad y tratar
de vivirla… no es juzgar a nadie ni ponerse por juez (Martìn Lutero).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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