viernes, 28 de abril de 2017

Un poco de Historia y un poco de Apocalipsis (Introducciòn).

“Escribe pues, lo que has visto, lo que sucede y lo que vendrà”
(Apocalipsis 1:19).

Creyentes y no creyentes hablan ya del inminente “Apocalipsis” que se viene sobre la humanidad (estamos a un paso de una guerra nuclear). Dios dijo que “su pueblo perece por falta de conocimiento” (Oseas 4:6). Pero lamentablemente, el conocimiento no llega a las personas, porque el interés excesivo en conseguir ganancias econòmicas  que ha invadido a la Iglesia los aleja.

Un poco de Historia:
En Gènesis 12:7: Dios le promete a Abraham y a su descendencia la tierra de Canaàn, hoy conocida como Palestina. En ese contexto, Abraham tuvo dos hijos, Ismael que era hijo de su sierva Agar, padre de las naciones árabes que en su mayoría son de religión musulmana (Y del cuàl Dios sentenciò: Serà indómito, lucharà contra todos y todos lucharàn contra èl, Gènesis 16:12). Y, de Sarah, su esposa, tuvo a Isaac, a quien Dios le diò la promesa de ser el heredero de Abraham (Gènesis 17:21). Con respecto a la tierra, èsta se llamò Canaàn desde Abraham hasta el año 150 de nuestra era, cuando el Imperio Romano arrasò la ciudad de Jerusalèn hasta no dejar piedra sobre piedra como lo había profetizado Jesùs en Mateo 24; Marcos 13 y Lucas 21. Fue en ese entonces, y con la motivación de que el pueblo de Dios fuera olvidado, que se rebautizò la tierra con el nombre de Palestina, la cual fue ocupada por varias tribus, grupos de personas e imperios hasta el 14 de Mayo de 1948 cuando Israel (los descendientes de Isaac) la recibieron de manos de las Naciones Unidas (Resoluciòn # 49 del 29 de noviembre de 1947). Momento, otra vez, en el cual grupos árabes descendientes de Ismael, como ya se dijo, han luchado por exterminar al pueblo de Israel y tomar su tierra.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


jueves, 27 de abril de 2017

El hambre… mala consejera.

“Señor, no me des ni riqueza ni pobreza”
(Proverbios 30:8).

De nuestros abuelos aprendimos que el hambre es mala consejera, pues en momentos de crisis el hombre puede llegar a perder su “dignidad” y la mujer su “pureza”. Dios desea que su pueblo tenga lo necesario, pero existen ocasiones en las cuales por errores personales o por pruebas que èl manda, sus hijos entramos en limitaciones. Son momentos en que en el único lugar seguro es buscar cobijo en el Señor con el objeto de oìr què es lo que desea que hagamos.

Quizàs el ejemplo icónico de còmo no debemos tomar decisiones unipersonales en momentos asì, es Abraham, quien decidió bajar a Egipto (símbolo de recurrir a métodos mundanos para salir de las penas) por su propia cuenta (Gènesis 12:10) sin consultar con Dios, y lo único que logró fue exponer a Sara material y espiritualmente. Uno de los flagelos del final de los tiempos nos enseñò Jesùs, es que habrá “gran hambre” en toda la tierra (Marcos 13:8), y serán momentos en los que necesitaremos personas “entendidas en los tiempos” para que ellas nos guièn en el nombre de Dios. Esas personas son un “remanente” que Dios tiene escondido para la ocasión, y que, en su momento serán manifestados (Romanos 8:19). Ellos son los “hijos maduros” (Huios de Dios). Y nos corresponde como hijos pequeñitos (Teknones) o como jóvenes (Neaniskos) (1ª Juan 1:12-13), estar expectantes para identificarlos y acudir a ellos para ser guardados.  

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


miércoles, 26 de abril de 2017

¿En què consiste la Doctrina de Paz, Poder y Prosperidad?

“No hay nada oculto que no haya de ser manifiesto”
(Lucas 8:17).

Alrededor de los años 70s del siglo pasado, nació un grupo de líderes cristianos que pusieron de “moda” èsta doctrina. Està basada en el Movimiento Nuevo Pensamiento, nacido a finales del siglo 19 cuya base era: “Promover que a través del pensamiento correcto (positivo) se podían obtener los resultados buscados como la paz, la felicidad y la salud”.

Un comentario: “El evangelio no consiste en la historia de un dulce papà que existe para que ellos sean sanos, ricos y felices a cuenta de los servicios prestados, èsta clase de evangelio es una corrupción de la revelación de Dios, y una distorsión de su plan de redención” (David W. Jones, autor del libro ¿Salud, riquezas y felicidad?).

Pilares de la Doctrina de Paz, Poder y Prosperidad:

1-    Dios promete “prosperidad” a sus hijos, por lo tanto, si usted es un hijo de Dios usted “tiene” que ser pròspero porque usted se lo “merece”. En otras palabras, falta de “contentamiento y gratitud” por su situación personal (1ª Tesalonicenses 5:18)
2-    Lo único que usted tiene que hacer es “Reclamar, declarar o confesar” su prosperidad. (Ignorando el Salmo 106:15).
3-    Lo que usted “confiesa” tiene poder; lo que usted “declare” eso sucederà; “reclámelo” puesto que como hijo tiene derecho. (Pasando por encima de los propòsitos y la soberanía divinos) (Mateo 6:10).
4-    Mientras usted “màs dinero de o prometa” a Dios, usted màs recibe a cambio (dinero que por cierto Dios “jamàs” recibe). Ignorando que en el Nuevo Pacto el dinero es para cubrir las prioridades del necesitado no los caprichos, ideas o proyectos del liderazgo. (Mateo 25:31-37).

La doctrina de paz, poder y prosperidad: 1) No fue creación de Dios; 2) Contradice la soberanía y los propósitos eternos de Dios; y, lo màs importante 3) No pone al hombre al servicio de Dios sino a Dios al servicio del hombre. Mirad que NADIE os engañe (Jesùs) (Mateo 24:4) (Marcos 13:5) (Lucas 21:8).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


martes, 25 de abril de 2017

¿A què se referìa Jesùs? (Parte Final).

“Buscad primeramente el Reino de Dios… y todo esto os será añadido”.
(Mateo 6:33).

LOS TRES “NO” DE JESÙS:

Jesùs en el libro de Mateo capìtulo 6, “antes” de enseñarnos que lo primordial del hombre es buscar el Reino de Dios y su justicia, para que luego vengan sus añadiduras, nos habla de tres situaciones que ¡NO! debemos buscar.

En el verso 19 nos dice: “NO acumulen para sì riquezas”; en el verso 24: “NO se puede servir a Dios y a las riquezas”; y en el verso 25: “NO se preocupen (afanen) por su vida porque para Dios ya es valiosa”. En los tres versos Jesùs nos habla de que las “riquezas” NO las debemos buscar puesto que NO son valiosas. La pregunta es ¿Entonces por què se nos enseña o nos han dado a entender que la añadidura es riqueza? Simplemente porque se nos està enseñando MAL por FALTA DE CONOCIMIENTO. Jesùs termina su exposición en el verso 33, pero antes nos dice: “Estas cosas mi Padre se las darà porque sabe que ustedes las necesitan”. Pero, ¿De cuàles cosas ha estado hablando en todo el capìtulo como necesarias (texto y contexto) y como “añadiduras”?  ¿De riquezas o de la ropa y comida?  ¡DE ROPA Y COMIDA! ¡No buscar riquezas es de lo que nos ha estado precisamente advirtiendo! Los hijos de Dios NO necesitamos riquezas pero sì ropa y vestido. ¿No fue acaso eso lo que les diò a Adàn y Eva cuando los sacò del paraíso? ¿No fue acaso eso lo que tuvieron Juan el Bautista y el mismo Jesùs? ¿No fue eso lo que Pablo vivió y nos predicò?

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.     

  

lunes, 24 de abril de 2017

¿A què se referìa Jesùs? (Parte tres).

“Buscad primeramente el Reino de Dios… y todo esto os será añadido”.
(Mateo 6:33).

En un tercer punto sería bueno entender què son “riquezas”. El diccionario lo define còmo: “Abundancia de recursos materiales”.  En palabras comunes: Rico es una persona que tiene màs de lo que necesita.

Una de las principales leyes de la Hermenèutica (ciencia que nos enseña a entender y explicar la Palabra de Dios) nos dice muy claramente: “Que no podemos sacar un texto de su contexto cercano y lejano porque lo màs seguro es que lo malinterpretemos”. Un ejemplo “clarísimo” de mala interpretaciòn la vemos en el libro de Isaìas 53, cuando nos dicen: ¡Reclame salud divina porque por sus llagas fuimos ya sanados físicamente! ¡No fue salud “física” de la que hablò Dios por medio del profeta!; fue ¡salud espiritual o sea salvación eterna!, el contexto lo prueba màs que evidentemente: vea 52:3 = fuisteis “rescatados”; 52:7 = fuisteis “salvados”; 52:9 = fuisteis “redimidos”; 52:10 = fuisteis “salvados”; 53:6 = fuisteis “redimidos”; 53:11 = fuiste “justificados”; 54:5 = trajo “redención”; 54:17 = trajo “salvación”. ¡Ni el texto ni el contexto hablan de salud física! En base a eso, ahora quizás podamos entender lo que Jesùs realmente nos enseñò por “añadiduras”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.    




¿A què se referìa Jesùs? (Parte dos).

“Buscad primeramente el Reino de Dios… y todo esto os será añadido”.
(Mateo 6:33).

En un segundo punto de vista, quizás lo màs razonable sería preguntarnos: ¿Què es lo que a los creyentes nos han enseñado por “añadiduras”? El diccionario nos define que “añadidura” es: “algo ademàs de…”. En otras palabras todos esperamos al recibir la salvación y seguir a Jesùs… “que algo màs nos sea entregado”. Y allì es en donde radica nuestro problema, porque allì es en donde hemos sido mal instruidos. Nos enseñan que ese algo màs son “riquezas”, y, con toda la lógica del mundo después de la salvación esperamos… “riquezas”.

Dios declaró en Deuteronomio 28:1-6: “Si realmente escuchas hoy mi vos, y me obedeces… èstas bendiciones vendrán sobre tì”. El significado original de bendición es “engrandecer” ¿Pero cuàles son “èstas” bendiciones o en què seremos engrandecidos? El mismo (Dios) las menciona: Recibiràs “bendición o engrandecimiento” en la ciudad, en el campo; en el fruto de tu vientre, en tus ganados; en tus manadas, en tus rebaños; en tu canasta, en tu trabajo; en el hogar, en el camino; ¡El Señor te darà la victoria! Todo esto significa: “Prosperidad, abundancia, riqueza”, pero… como consecuencia de “oìr y obedecer” su vos no de buscar el Reino. ¡NO hace falta decir lo que Dios no dijo!  Ahora bien, el punto es que cuando nos enseñan que primeramente tenemos que buscar el Reino de Dios y su justicia, para que luego nos vengan “algo además de” (añadiduras) los líderes de paz, poder y prosperidad, no Dios, “supusieron” que eran “riquezas”. Y, como a todos nos gusta estar lo màs confortable posible nos tragamos con mucho gusto ese “supuesto”.


Señor: Danos un honesto celo por tu casa. 

¿A què se referìa Jesùs? (Parte uno).

“Buscad primeramente el Reino de Dios… y todo esto os será añadido”.
(Mateo 6:33).

En las últimas tres décadas y media, hemos tenido la oportunidad de ver, oìr y vivir  còmo, muchas personas dentro de la Iglesia de Cristo, sufren, escasean, se enferman, viven bajo condiciones mìnimas, son abandonadas, despreciadas, viven la pèrdida de un ser cercano querido, esperan con ansias lo que nunca recibirán, y otras tantas, sufren decepciones y frustraciones a granel. La pregunta es ¿Y entonces, en dònde estàn las tan mencionadas “añadiduras” del Reino que se nos enseñan? ¿Nos mintió Dios o en algo estamos fallando los hombres?

Quizàs lo màs correcto es que primero tratemos de “entender” lo mínimo ¿No?  La palabra de Dios nos dice en Oseas 4:6: “Mi pueblo fue destruido porque le faltò conocimiento”. ¡Dios no nos mintió, somos los hombres los que fallamos! Dios nos dice que su propio pueblo puede ser “destruido” (que no implica ser “desechado por èl” sino simplemente según el diccionario: acabado, consumido o estropeado). Tan importante es èsta declaraciòn de Dios que también dictamina en ese mismo verso que todo líder que enseñe precisamente “sin conocimiento” será quitado (apartado, no muerto) del liderazgo. ¿Por què hará Dios algo semejante? Pues precisamente para que “ese tipo de líder” no lleve al pueblo (Iglesia) con malas enseñanzas (por falta de conocimiento) a estar acabado, consumido o estropeado. Que dicho sea de paso, el mal ejemplo del liderazgo, es la razón por la cuàl tantas personas hoy en dìa no quieren saber nada de la Iglesia y algunos ni de Dios. Quizàs aquí cabe mencionar el motivo que ha provocado èsta situaciòn, y es: La “satànica” doctrina de “Paz, Poder y Prosperidad”. Que ofrece una “comodidad y privilegios” que ni los profetas, ni Jesùs, ni Juan el Bautista, ni los discípulos, ni Pablo, tuvieron.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.