lunes, 24 de abril de 2017

¿A què se referìa Jesùs? (Parte uno).

“Buscad primeramente el Reino de Dios… y todo esto os será añadido”.
(Mateo 6:33).

En las últimas tres décadas y media, hemos tenido la oportunidad de ver, oìr y vivir  còmo, muchas personas dentro de la Iglesia de Cristo, sufren, escasean, se enferman, viven bajo condiciones mìnimas, son abandonadas, despreciadas, viven la pèrdida de un ser cercano querido, esperan con ansias lo que nunca recibirán, y otras tantas, sufren decepciones y frustraciones a granel. La pregunta es ¿Y entonces, en dònde estàn las tan mencionadas “añadiduras” del Reino que se nos enseñan? ¿Nos mintió Dios o en algo estamos fallando los hombres?

Quizàs lo màs correcto es que primero tratemos de “entender” lo mínimo ¿No?  La palabra de Dios nos dice en Oseas 4:6: “Mi pueblo fue destruido porque le faltò conocimiento”. ¡Dios no nos mintió, somos los hombres los que fallamos! Dios nos dice que su propio pueblo puede ser “destruido” (que no implica ser “desechado por èl” sino simplemente según el diccionario: acabado, consumido o estropeado). Tan importante es èsta declaraciòn de Dios que también dictamina en ese mismo verso que todo líder que enseñe precisamente “sin conocimiento” será quitado (apartado, no muerto) del liderazgo. ¿Por què hará Dios algo semejante? Pues precisamente para que “ese tipo de líder” no lleve al pueblo (Iglesia) con malas enseñanzas (por falta de conocimiento) a estar acabado, consumido o estropeado. Que dicho sea de paso, el mal ejemplo del liderazgo, es la razón por la cuàl tantas personas hoy en dìa no quieren saber nada de la Iglesia y algunos ni de Dios. Quizàs aquí cabe mencionar el motivo que ha provocado èsta situaciòn, y es: La “satànica” doctrina de “Paz, Poder y Prosperidad”. Que ofrece una “comodidad y privilegios” que ni los profetas, ni Jesùs, ni Juan el Bautista, ni los discípulos, ni Pablo, tuvieron.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
   


  

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