“Buscad primeramente el
Reino de Dios… y todo esto os será añadido”.
(Mateo 6:33).
En las últimas tres décadas
y media, hemos tenido la oportunidad de ver, oìr y vivir còmo, muchas personas dentro de la Iglesia de
Cristo, sufren, escasean, se enferman, viven bajo condiciones mìnimas, son
abandonadas, despreciadas, viven la pèrdida de un ser cercano querido, esperan
con ansias lo que nunca recibirán, y otras tantas, sufren decepciones y frustraciones
a granel. La pregunta es ¿Y entonces, en dònde estàn las tan mencionadas “añadiduras”
del Reino que se nos enseñan? ¿Nos mintió Dios o en algo estamos fallando los
hombres?
Quizàs lo màs correcto es que
primero tratemos de “entender” lo mínimo ¿No?
La palabra de Dios nos dice en Oseas 4:6: “Mi pueblo fue destruido
porque le faltò conocimiento”. ¡Dios no nos mintió, somos los hombres los que
fallamos! Dios nos dice que su propio pueblo puede ser “destruido” (que no
implica ser “desechado por èl” sino simplemente según el diccionario: acabado,
consumido o estropeado). Tan importante es èsta declaraciòn de Dios que también
dictamina en ese mismo verso que todo líder que enseñe precisamente “sin
conocimiento” será quitado (apartado, no muerto) del liderazgo. ¿Por què hará Dios
algo semejante? Pues precisamente para que “ese tipo de líder” no lleve al
pueblo (Iglesia) con malas enseñanzas (por falta de conocimiento) a estar acabado,
consumido o estropeado. Que dicho sea de paso, el mal ejemplo del liderazgo, es
la razón por la cuàl tantas personas hoy en dìa no quieren saber nada de la
Iglesia y algunos ni de Dios. Quizàs aquí cabe mencionar el motivo que ha
provocado èsta situaciòn, y es: La “satànica” doctrina de “Paz, Poder y
Prosperidad”. Que ofrece una “comodidad y privilegios” que ni los profetas, ni
Jesùs, ni Juan el Bautista, ni los discípulos, ni Pablo, tuvieron.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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