“Buscad primeramente el
Reino de Dios… y todo esto os será añadido”.
(Mateo 6:33).
En un segundo punto de
vista, quizás lo màs razonable sería preguntarnos: ¿Què es lo que a los
creyentes nos han enseñado por “añadiduras”? El diccionario nos define que
“añadidura” es: “algo ademàs de…”. En otras palabras todos esperamos al recibir
la salvación y seguir a Jesùs… “que algo màs nos sea entregado”. Y allì es en
donde radica nuestro problema, porque allì es en donde hemos sido mal
instruidos. Nos enseñan que ese algo màs son “riquezas”, y, con toda la lógica
del mundo después de la salvación esperamos… “riquezas”.
Dios declaró en Deuteronomio
28:1-6: “Si realmente escuchas hoy mi vos, y me obedeces… èstas bendiciones
vendrán sobre tì”. El significado original de bendición es “engrandecer” ¿Pero
cuàles son “èstas” bendiciones o en què seremos engrandecidos? El mismo (Dios)
las menciona: Recibiràs “bendición o engrandecimiento” en la ciudad, en el
campo; en el fruto de tu vientre, en tus ganados; en tus manadas, en tus
rebaños; en tu canasta, en tu trabajo; en el hogar, en el camino; ¡El Señor te
darà la victoria! Todo esto significa: “Prosperidad, abundancia, riqueza”,
pero… como consecuencia de “oìr y obedecer” su vos no de buscar el Reino. ¡NO
hace falta decir lo que Dios no dijo! Ahora bien, el punto es que cuando nos enseñan
que primeramente tenemos que buscar el Reino de Dios y su justicia, para que
luego nos vengan “algo además de” (añadiduras) los líderes de paz, poder y
prosperidad, no Dios, “supusieron” que eran “riquezas”. Y, como a todos nos
gusta estar lo màs confortable posible nos tragamos con mucho gusto ese
“supuesto”.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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