jueves, 29 de septiembre de 2016

No envidies.

"No envidies en tu corazòn a los pecadores; màs bien, muèstrate siempre celoso en el temor del Señor".
(Proverbios 22:17).

Muchas veces no expresamos de palabra el hecho de que envidiamos a alguien, pero en nuestro corazòn, como dice la palabra, sì lo hacemos. Y quizàs cuando lo expresamos de palabra no somos tan agudos o incisivos como cuando lo hacemos con el corazòn, pues sumidos en nuestros pensamientos no hay ningùn lìmite, mientras que cuando lo expresamos de palabra alguien o algo nos puede llegar a detener.

La escritura nos muestra en màs de alguna porciòn que no debemos envidiar al impìo, al pecador, al que està alejado de los planes de Dios. Veamos el Salmo 73:5,12: Los pecadores estàn libres de los afanes de èste mundo... y sin embargo aumentan sus riquezas. Envidiamos al pecador porque aumenta sus riquezas con facilidad. Pero, ¿Por què lo hacemos?  Simplemente porque nos han enseñado mal y nosotros lo hemos creìdo que "bendiciòn" implica tener riqueza. ¡Entendamos de una sola vez! riqueza es "prosperidad" no bendiciòn. 1ª Corintios 13:4: El impìo no tiene amor, y si lo tiene es solamente para sì mismo, es egoìsta, es acaparador. Y Dios desea que su pueblo sea exactamente lo contrario, si echamos una mirada a la iglesia primitiva confirmaremos que todos vivian para el bien comùn, con el deseo y la ilusiòn personal de servir a los demàs para que todos estuvieran con sus necesidades bàsicas cubiertas, vea Hechos 4:42-46. La envidia es tan fuerte que puede llevarnos a extremos que no sospechamos, veamos el ejemplo de Caìn y Abel en Gènesis, cuando el primero por envidia asesino al segundo. Lo contrario de la envidia es mostrarse celoso en el temor del Señor, y eso lo mostramos cuando en lugar de extender la mano para pedir... la extendemos para dar, pues a eso vino Cristo: a dar no a recibir; a servir no a ser servido.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

El corazòn sabio.

"Hijo mìo, si tu corazòn es sabio, tambièn mi corazòn se regocijarà".
(Proverbios 23:15).

Antes de entrar en materia, analicemos un punto que ya hemos tratado en otros mensajes pero que hoy es puntual. Nadie puede ni debe corregir a un niño o a una persona sobre la cual no tiene autoridad, pues si lo hace el problema serà màs grande y la posibilidad de una respuesta irrespetuosa o un conflicto es màs alta.

Asì que, notemos que lo primero que Dios dice es "Hijo mìo", por lo tanto si alguien no es hijo de Dios, no tiene por què darse por aludido; entendamos algo, no estamos hablando de sus criaturas pues eso todos somos ya que somos parte de su creaciòn. Ahora, hijos de Dios solamente son aquellos que han aceptado el sacrificio de la cruz por Cristo para perdòn de sus pecados (y esto no es palabra humana sino palabra de Dios, vea Juan 3:16-19). En otro sentido, la misma escritura nos dice què o còmo es un corazòn necio: a) Romanos 1:31: Sin entendimiento, indigno de confianza, sin amor y despiadado; b) 1ª Corintios 1:20: Se cree sabio y es polèmico; c) Jeremìas 10:8 Es torpe y necio en su vanidad; d) 1ª Corintios 3:20: Viven segùn su razonamiento y no el de Dios. Todos èstos pensamientos nos traen a que si un corazòn necio es asì, debièramos deducir que el contrario es un corazòn sabio. Por lo tanto, un corazòn que agrada a Dios a tal grado que Dios diga: Hijo mìo, debe tener las siguientes cualidades: Entendimiento espiritual, ser digno de confianza tanto de Dios como de los hombres, amoroso y con piedad; ser humilde y no polemizar (discutir por tonterìas) con nadie; debiera ser tambièn pràctico y sencillo y viviendo segùn los consejos y guìas de Dios y no de sì mismo. En otras palabras, un hijo vive en la casa de su padre y siguiendo el ejemplo de su padre, y cuando es ya mayor, vive en la suya... pero... en comunicaciòn con su padre. ¡Ese es el secreto!

martes, 27 de septiembre de 2016

El necio.

"A oìdos del necio jamàs dirijas palabra, pues se burlarà de tus sabios consejos".
(Proverbios 23:9).

Nuestra bisabuela Sofìa nos enseñò que no se discute con el necio porque nunca lo vamos a lograr convencer de su error, que frente a èl solamente se toman dos actitudes: Una, ignorarlo; y dos, darle tiempo, pues el tiempo siempre da resultados y el resultado del necio no solo lo miraremos y lo entenderemos nosotros sino que en ocasiones hasta el mismo necio lo entenderà.

Nos dice Proverbios 12:26 que el justo da buenos consejos, algunas versiones dicen que es guìa de su amigo. Notemos que en èste verso el Señor nos està dando varias lecciones. Primero: nos està tomando como justos desde el momento en que no nos incluye entre los necios. Segundo: nos està diciendo que estamos capacitados por èl para dar buenos consejos y ser guìa de otros, y luego, podemos ver que nos previene de la burla y el sarcasmo del necio. Pues nos explica la razòn por la cuàl no debemos darle un consejo al necio... èl se burlarà de nosotros. Y al burlarse comete otro pecado contra Dios, pues el primero es desobediencia. Asì que, aunque nos parezca difìcil de creer, Dios està tambièn aplicando misericordia al necio al evitar que cometa màs faltas. Ahora bien, aquì El Señor nos està dando otra lecciòn, solamente que èsta està entre lìneas, y es que: cuando nos corresponda a nosotros pedir consejo, pidàmoslo a un justo y luego obedezcamos. No seamos de aquellos que llegan a pedir consejo esperando escuchar lo que queremos escuchar, o, de los que llegamos a escuchar solamente lo que nos conviene escuchar con tal de hacer lo que nosotros ya decidimos hacer, y cuando el tiempo dè resultados negativos decir: es que yo te entendì que... o yo te escuchè que... o peor aùn, tù me dijiste què.

lunes, 26 de septiembre de 2016

La tacañerìa.

"No te sientes a la mesa de un tacaño... come y bebe te dirà, pero no te lo dirà de corazòn".
(Proverbios 23:6-7).

Salomòn escribiò hace casi tres mil años, lo siguiente: "El hombre tiene en su contra un gran problema: que no sabe que està por suceder" (Eclesiastès 8:6-7). Y tambièn habìa escrito en el capìtulo 7 y verso 14: "Cuando te vengan buenos tiempos... disfrùtalos". Sabios consejos de un hombre que segùn palabras de èl mismo: habìa probado de todo.

Cuenta la escritura de un hombre que habìa cosechado mucho durante una temporada, tanto, que sus bodegas ya no tenìan espacio para poder guardar màs granos, entonces un dìa pensò: "Harè una nueva bodega en donde pueda guardar y almacenar todos mis granos, y entonces dirè: Alma mìa, ya tienes muchas cosas guardadas para muchos años" (Lucas 12:21)... Pero, no contò con lo que Dios habìa decidido, pues Dios le dijo: "Necio... èsta noche vienen por tu alma y ¿quièn se quedarà con todo lo que tienes?". Nunca hagamos amistad con una persona tacaña, esa clase de personas son egoìstas, codiciosas, y sin visiòn alguna por lo que no pueden traernos nada bueno a nuestra caminata cristiana. Como explicamos, Salomòn habìa vivido de todo cuando escribiò sus consejos, y en Eclesiastès 11:2 nos da uno que nosotros no sòlo tratamos de predicar sino tambièn de practicar: "COMPARTE LO QUE TIENES ENTRE SIETE Y AUN ENTRE OCHO". Si lo practicamos no aseguramos que alguien dejarà de pasar alguna pena en alguna ocasiòn, pero, lo que sì podemos asegurar es que cuando nosotros aprendemos a extender nuestra mano al necesitado sin egoìsmos y sin tacañerìas, en el momento de nuestra angustia Dios permite que otros lleguen a extender su mano con esplendidez hacia nosotros. Eso sì podemos garantizar que es palabra de Dios por experiencia propia.

sábado, 24 de septiembre de 2016

¿Acumulando riquezas?

"No te afanes acumulando riquezas; no te obsesiones con ellas".
(Proverbios 23:4).

Obsesion, se define en nuestro diccionario como: "Ocupar la mente en algo, de tal forma que ya no damos espacio para pensar en otra cosa". La obsesiòn, ha llevado a personas a dar un paso entre el amor y el odio; entre ser sociable y ser insociable; entre ser un humano completo o convertirse simplemente en un ser poco racional; es màs, a algunos los ha llevado a dar un paso entre la vida y la muerte.

Dios nos dijo: "Nadie, puede servir a dos señores... o se sirve a Dios o se sirve a las riquezas" (Mateo 6:24). La vida del hombre se resume a que muchos humanos formaràn parte de la iglesia de Jesucristo mientras que otros no, y cuya cùspide se reflejarà en la Bodas del Cordero en un matrimonio espiritual. Por lo tanto, el matrimonio entre un hombre y una mujer (solamentente, de lo contrario no es matrimonio segùn Dios) es un reflejo del Plan Perfecto de Dios, y, nos parece sorprendente, que en esa paràbola que es el matrimonio, Dios haya dejado una excepciòn (el adulterio, vea Mateo 5:32), pero, cuando se trata de amarlo a èl o al dinero... no hizo excepciòn alguna. ¿No serà entonces que nos està diciendo lo severo que juzgarà esa actitud en el hombre?¿No estarà diciendo Dios que no podemos engañarlo o engañarnos pensando que a nosotros el amor al dinero no nos arrastrarà como a otros?. Màs adelante en ese mismo capìtulo de Mateo, Dios nos dice: "Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia... y lo material vendrà por añadidura" (verso 33). Dios no desea que llevemos una vida miserable y de limitaciones, lo que desea es que las riquezas de èste mundo no nos absorban. Que no sea el dinero quien nos utilice, sino que nosotros utilicemos el dinero.


viernes, 23 de septiembre de 2016

Las glotonerìa.

"Si eres dado a la glotonerìa, domina tu apetito".
(Proverbios 23:2).

"No sea hallado en tì ni en tus generaciones, alguien que practique adivinaciòn, hechicerìa, que sea encantador, mèdium, espiritista o que consulte a los muertos". (Deuteronomio 18:10-12). Nos hemos preguntado alguna vez ¿el por què Dios nos prohibe algo?  Respuesta: Cuando Dios nos prohibe algo es simplemente porque ese algo ¡Se puede hacer!, pero, èl no quiere que lo hagamos. En palabras simples, porque podemos comunicarnos con los muertos, es que Dios lo prohibe; porque la hechicerìa funciona es que nos la prohibe; porque la adivinaciòn funciona, es que nos la prohibe, etc.

Dios no nos prohibe algo que no podemos hacer. ¿Por què Dios no nos prohibe volar? Porque simplemente no podemos volar. Por el contrario, sì nos prohibe todo aquello que podemos hacer pero que nos podrìa hacer daño o que dañe nuestra relaciòn con èl. Si nosotros iniciamos a hacer ciertas practicas en nuestra vida, nos volveremos dependientes de esas pràcticas, y dejaremos por un lado la fe. Toda satisfacciòn extrema en la carne, desagrada a Dios, por ello tambièn nos prohibe la glotonerìa. Una persona glotona es aquella que no se conforma con lo suficiente sino que siempre quiere màs y màs y màs. Y, la falta de dominio en la comida es un excelente principio para apartarse de Dios, pues luego vendràn otros abusos. Dios ofreciò venir por un pueblo santo, puro y sin mancha, esa es su iglesia, y no es precisamente un grupo de personas que dependa de todos esos atributos mundanos como la satisfacciòn extrema de la carne, sino es un grupo de personas que depende de creer lo que no ve; de esperar no lo que no se puede tocar... eso es fe.

jueves, 22 de septiembre de 2016

¡Cuidado!

"Cuando te sientes a comer con un gobernante fijate bien en lo que tienes ante tì".
(Proverbios 23:1).

La vida nos ha dado algunas oportunidades de estar sentados a la mesa comiendo con gente que tiene muchos recursos, y hemos podido observar la variedad y cantidad de alimentos que ofrecen. A Dios gracias, aunque hemos tenido èpocas difìciles y de limitaciones, la mayorìa del tiempo ha habido alimentos variados en nuestra mesa, pero, extremos como tener cuatro o cinco platos fuertes en cada comida; diversidad de carnes los tres tiempos; y disponer de dos o tres postres a diario, pues realmente no ha sido nuestro diario vivir.

Ahora bien, si en la casa de una persona pudiente, a quien le cuesta personalmente el sudor de su frente costear ese tipo de vida, lo ofrece, podemos imaginar por un momento ¿còmo seràn las viandas de los gobernantes a quienes el dinero del pueblo es quien paga sus usos y abusos?  Sin embargo, nos advierte la escritura que, si alguna vez tenemos la oportunidad de sentarnos a la mesa con ellos, tengamos cuidado. Creemos en lo personal que Dios desea que no solamente tengamos cuidado en eso sino en todo, cuando de gobernantes se trata. Cuidemos nuestros ojos de lo que se ve en esas reuniones; cuidemos nuestros oìdos de lo que se habla en esas reuniones; cuidemos nuestra lengua de lo que comentemos o hablemos con ellos o entre ellos. Esos son ambientes en donde, como decìan los abuelos... hasta las paredes escuchan. En pocas palabras, evitemos esos ambientes, pero, repetimos, si la vida nos da la oportunidad de estar allì.. cuidèmonos en todo sentido, la inmoralidad, la corrupciòn, el engaño, la mentira, el abuso, son elementos que en esos ambientes se respiran en el aire. Sin embargo, el sabio Salomòn nos enseña en Eclesiastès que: "Vayamos, y comamos el pan con alegrìa, y bebamos nuestro vino con buen ànimo, cuando Dios se ha agradado de nuestro trabajo" (9:7).