lunes, 26 de septiembre de 2016

La tacañerìa.

"No te sientes a la mesa de un tacaño... come y bebe te dirà, pero no te lo dirà de corazòn".
(Proverbios 23:6-7).

Salomòn escribiò hace casi tres mil años, lo siguiente: "El hombre tiene en su contra un gran problema: que no sabe que està por suceder" (Eclesiastès 8:6-7). Y tambièn habìa escrito en el capìtulo 7 y verso 14: "Cuando te vengan buenos tiempos... disfrùtalos". Sabios consejos de un hombre que segùn palabras de èl mismo: habìa probado de todo.

Cuenta la escritura de un hombre que habìa cosechado mucho durante una temporada, tanto, que sus bodegas ya no tenìan espacio para poder guardar màs granos, entonces un dìa pensò: "Harè una nueva bodega en donde pueda guardar y almacenar todos mis granos, y entonces dirè: Alma mìa, ya tienes muchas cosas guardadas para muchos años" (Lucas 12:21)... Pero, no contò con lo que Dios habìa decidido, pues Dios le dijo: "Necio... èsta noche vienen por tu alma y ¿quièn se quedarà con todo lo que tienes?". Nunca hagamos amistad con una persona tacaña, esa clase de personas son egoìstas, codiciosas, y sin visiòn alguna por lo que no pueden traernos nada bueno a nuestra caminata cristiana. Como explicamos, Salomòn habìa vivido de todo cuando escribiò sus consejos, y en Eclesiastès 11:2 nos da uno que nosotros no sòlo tratamos de predicar sino tambièn de practicar: "COMPARTE LO QUE TIENES ENTRE SIETE Y AUN ENTRE OCHO". Si lo practicamos no aseguramos que alguien dejarà de pasar alguna pena en alguna ocasiòn, pero, lo que sì podemos asegurar es que cuando nosotros aprendemos a extender nuestra mano al necesitado sin egoìsmos y sin tacañerìas, en el momento de nuestra angustia Dios permite que otros lleguen a extender su mano con esplendidez hacia nosotros. Eso sì podemos garantizar que es palabra de Dios por experiencia propia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario