martes, 27 de septiembre de 2016

El necio.

"A oìdos del necio jamàs dirijas palabra, pues se burlarà de tus sabios consejos".
(Proverbios 23:9).

Nuestra bisabuela Sofìa nos enseñò que no se discute con el necio porque nunca lo vamos a lograr convencer de su error, que frente a èl solamente se toman dos actitudes: Una, ignorarlo; y dos, darle tiempo, pues el tiempo siempre da resultados y el resultado del necio no solo lo miraremos y lo entenderemos nosotros sino que en ocasiones hasta el mismo necio lo entenderà.

Nos dice Proverbios 12:26 que el justo da buenos consejos, algunas versiones dicen que es guìa de su amigo. Notemos que en èste verso el Señor nos està dando varias lecciones. Primero: nos està tomando como justos desde el momento en que no nos incluye entre los necios. Segundo: nos està diciendo que estamos capacitados por èl para dar buenos consejos y ser guìa de otros, y luego, podemos ver que nos previene de la burla y el sarcasmo del necio. Pues nos explica la razòn por la cuàl no debemos darle un consejo al necio... èl se burlarà de nosotros. Y al burlarse comete otro pecado contra Dios, pues el primero es desobediencia. Asì que, aunque nos parezca difìcil de creer, Dios està tambièn aplicando misericordia al necio al evitar que cometa màs faltas. Ahora bien, aquì El Señor nos està dando otra lecciòn, solamente que èsta està entre lìneas, y es que: cuando nos corresponda a nosotros pedir consejo, pidàmoslo a un justo y luego obedezcamos. No seamos de aquellos que llegan a pedir consejo esperando escuchar lo que queremos escuchar, o, de los que llegamos a escuchar solamente lo que nos conviene escuchar con tal de hacer lo que nosotros ya decidimos hacer, y cuando el tiempo dè resultados negativos decir: es que yo te entendì que... o yo te escuchè que... o peor aùn, tù me dijiste què.

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