¿Acaso has comido del fruto del àrbol que yo te prohibì comer?
(Gènesis 3:11).
Dios creò al hombre perfecto, a su imagen y semejanza, pero, el hombre utilizando mal su libre albedrìo pecò. Dios le habìa dado una orden la cuàl el hombre no siguiò. El hombre decidiò por sì mismo... no obedecer. El hombre no terminò caìdo por comer del fruto, terminò caìdo por desobedecer, pues la orden pudo haber sido otra pero la acciòn de desobediencia hubiera seguido siendo la misma.
De allì, que en la lengua muerta del Latìn, la palabra "religiòn" venga de la palabra "religiere" o "religar" que no implica necesariamente: "respetar un conjunto de normas, tradiciones, ritos y costumbres", sino que implica "re-unir" o "Re-conciliar" al hombre con Dios. Y, hablando de "religiòn", què mejor definiciòn que la que nos da el libro de la Palabra de Dios, la Biblia: "La religiòn pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre Celestial es èsta: atender a los huèrfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupciòn del mundo" (vea Santiago 1:27). Con razòn el escritor de Hebreos nos exhorta asì: "No se olviden de hacer el bien y compartir con otros lo que tienen, porque èsos son los sacrificios que agradan a Dios" (Hebreos 13:16). El hombre en su afàn por reconciliarse con Dios ha creado sus propios mètodos, pero Dios nos dice que solamente existe un camino y una puerta para la "re-uniòn o la re-conciliaciòn" con El, su Unigènito Hijo Jesùs el Cristo, y nos lo dice asì: "En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos" (Hebreos 4:12). Meditemos pues sin Cristo estamos caìdos pero con Cristo somos re-unidos o re-conciliados con Dios, pero eso depende de còmo utilicemos nuestro libre albedrìo hoy... porque mañana podrìa ser muy tarde.
jueves, 12 de enero de 2017
miércoles, 11 de enero de 2017
Las marcas.
"Y puso el SEÑOR una señal (marca) sobre Caín".
(Gènesis 4:15).
Las marcas o señales estàn con el hombre desde el principio de la humanidad. No sabemos cuàl fuè la marca o señal que Dios puso sobre Caìn, pero se la puso, y eso, lo afectò durante toda su vida. Si, asì es, durante toda su vida el hombre està constantemente asediado por las marcas o señales, tanto en lo fìsico y emocional como en lo espiritual.
Se dice que en los primeros cinco años de la niñez el ser humano es marcado por los afectos o emociones que recibe. Segùn los profecionales en el ramo, en esos años el caràcter del niño es formado; es durante esos años tambièn que la persona conquista o deja de conquistar algunos renglones de su personalidad que lo afectaràn o lo ayudaràn durante su caminata en èsta tierra. Se hace muy evidente en la madurez de cada persona el punto, pues aunque uno diga "eso ya lo superè", con nuestras acciones, con nuestras palabras, con nuestras posturas o actitudes ante la vida... demostramos que no. Alguien puede gritar a los cuatro vientos que no le importa el dinero, pero con sus acciones todos vemos que sì (lo tenga o no lo tenga). Alguien puede gritar a todos los vientos que ya superò las ofensas de niño... pero con sus actitudes demuestra que no. Alguien puede decir que ya no tiene resentimiento contra fulado o sutano... pero su cara cambia cuando le hablan de fulano o sutano. En lo espiritual el punto de las marcas es todavìa màs importante, pues se nos ha exhortado por profecìa, que al final de los tiempos habrà dos tipos de marcas, la de Cristo, que serà invisible pues le es puesta a quienes estèn de rodillas orando e intercediendo por èste mundo (vea Ezequiel 9:4), pero tambièn estarà la de la bestia, que serà satànica y que sì es visible en la mano o en la frente, y que su nùmero es 666. ¡NO! ignoremos las marcas y las señales... pues estaremos ignorando los tiempos de Dios.
(Gènesis 4:15).
Las marcas o señales estàn con el hombre desde el principio de la humanidad. No sabemos cuàl fuè la marca o señal que Dios puso sobre Caìn, pero se la puso, y eso, lo afectò durante toda su vida. Si, asì es, durante toda su vida el hombre està constantemente asediado por las marcas o señales, tanto en lo fìsico y emocional como en lo espiritual.
Se dice que en los primeros cinco años de la niñez el ser humano es marcado por los afectos o emociones que recibe. Segùn los profecionales en el ramo, en esos años el caràcter del niño es formado; es durante esos años tambièn que la persona conquista o deja de conquistar algunos renglones de su personalidad que lo afectaràn o lo ayudaràn durante su caminata en èsta tierra. Se hace muy evidente en la madurez de cada persona el punto, pues aunque uno diga "eso ya lo superè", con nuestras acciones, con nuestras palabras, con nuestras posturas o actitudes ante la vida... demostramos que no. Alguien puede gritar a los cuatro vientos que no le importa el dinero, pero con sus acciones todos vemos que sì (lo tenga o no lo tenga). Alguien puede gritar a todos los vientos que ya superò las ofensas de niño... pero con sus actitudes demuestra que no. Alguien puede decir que ya no tiene resentimiento contra fulado o sutano... pero su cara cambia cuando le hablan de fulano o sutano. En lo espiritual el punto de las marcas es todavìa màs importante, pues se nos ha exhortado por profecìa, que al final de los tiempos habrà dos tipos de marcas, la de Cristo, que serà invisible pues le es puesta a quienes estèn de rodillas orando e intercediendo por èste mundo (vea Ezequiel 9:4), pero tambièn estarà la de la bestia, que serà satànica y que sì es visible en la mano o en la frente, y que su nùmero es 666. ¡NO! ignoremos las marcas y las señales... pues estaremos ignorando los tiempos de Dios.
martes, 10 de enero de 2017
Hasta los grandes caen.
"Dios hizo rectos a los hombres, pero ellos se buscaron muchas artimañas".
(Eclesiastès 7:29).
La historia nos muestra còmo los grandes hombres de la historia han caìdo, por ignorar o no tomar en cuenta lo que no se debe ignorar o dejar de tomar en cuenta. Hirohito, el emperador japonès al dar la orden de atacar Pearl Harbor, ignorò el poderìo de su adversario; Napoleòn, el gran general francès, ignorò los tiempos y fue derrotado por el duro clima de un invierno. Hitler, ignorò la razòn y se dejò llevar por la ambiciòn y el odio hacia una raza, y el resultado se le volviò encima.
Y què decir de grandes hombres de Dios como Moisès, que encendido en ira tocò dos veces la roca para que saliera agua, cuando se le habìa dicho que la tocara sòlo una vez (Nùmeros 20:11-12); y de David, que como miembro del pueblo de Dios y màs como rey que era, tenìa prohibido tocar mujer ajena y se complaciò y inclinò al màs bajo nivel por la hermosura de Betzabè (2ª Samuel 11:3-4). Todos los hombres hemos sido creados perfectos por Dios, pero todos hemos creado nuestras artimañas para dejar por un lado esa perfecciòn. Dios, en su misericordia nos enviò a un salvador para que el dìa asignado volvamos a esa perfecciòn. Pero mientras tanto, hemos de luchar contra nuestra naturaleza caìda para alcanzar aquèl dìa. No estamos justificando, y que quede bien claro, NO estamos justificando a ningùn lìder espiritual en sus pecados, simplemente estamos declarando que ningùn lìder es perfecto, y que nadie de los que predicamos el evangelio de las buenas nuevas de la salvaciòn en Cristo Jesùs estamos excentos de pecado, pues todos en alguna medida ignoramos o dejamos de tomar en cuenta el poder del enemigo; los tiempos y la razòn. Esto, Dios tambièn lo permitiò para que ningùn hombre ponga sus ojos en el hombre, sino los pongamos en èl que es el ùnico ser perfecto. Si por no cuidarse, los grandes han caìdo, què serà de nosotros si no nos cuidamos por no estar a los pies de Cristo.
(Eclesiastès 7:29).
La historia nos muestra còmo los grandes hombres de la historia han caìdo, por ignorar o no tomar en cuenta lo que no se debe ignorar o dejar de tomar en cuenta. Hirohito, el emperador japonès al dar la orden de atacar Pearl Harbor, ignorò el poderìo de su adversario; Napoleòn, el gran general francès, ignorò los tiempos y fue derrotado por el duro clima de un invierno. Hitler, ignorò la razòn y se dejò llevar por la ambiciòn y el odio hacia una raza, y el resultado se le volviò encima.
Y què decir de grandes hombres de Dios como Moisès, que encendido en ira tocò dos veces la roca para que saliera agua, cuando se le habìa dicho que la tocara sòlo una vez (Nùmeros 20:11-12); y de David, que como miembro del pueblo de Dios y màs como rey que era, tenìa prohibido tocar mujer ajena y se complaciò y inclinò al màs bajo nivel por la hermosura de Betzabè (2ª Samuel 11:3-4). Todos los hombres hemos sido creados perfectos por Dios, pero todos hemos creado nuestras artimañas para dejar por un lado esa perfecciòn. Dios, en su misericordia nos enviò a un salvador para que el dìa asignado volvamos a esa perfecciòn. Pero mientras tanto, hemos de luchar contra nuestra naturaleza caìda para alcanzar aquèl dìa. No estamos justificando, y que quede bien claro, NO estamos justificando a ningùn lìder espiritual en sus pecados, simplemente estamos declarando que ningùn lìder es perfecto, y que nadie de los que predicamos el evangelio de las buenas nuevas de la salvaciòn en Cristo Jesùs estamos excentos de pecado, pues todos en alguna medida ignoramos o dejamos de tomar en cuenta el poder del enemigo; los tiempos y la razòn. Esto, Dios tambièn lo permitiò para que ningùn hombre ponga sus ojos en el hombre, sino los pongamos en èl que es el ùnico ser perfecto. Si por no cuidarse, los grandes han caìdo, què serà de nosotros si no nos cuidamos por no estar a los pies de Cristo.
lunes, 9 de enero de 2017
Bebe el agua de tu propia cisterna.
"Y he aquì, que el velo del templo se rasgò en dos, de arriba a abajo".
(Mateo 27:51).
El velo del templo era una pieza de tela, que impedìa que los "sacerdotes" entraran al Lugar Santìsimo en donde estaba ubicada el Arca del Pacto en el Tabernàculo. No podìa entrar tampoco cualquier sacerdote, sino tan sòlo el "Sumo" Sacerdote y una sola vez en el año. Allì, entraba èl para expiar sus pecados y los de su pueblo, cualquier otro sacerdote que entrara morirìa. Es màs, el Sumo Sacerdote entraba con una cuerda atada a su pie, pues si no estaba en pureza y morìa, lo tenìan que halar de la cuerda pues si alguien entraba a sacarlo tambièn morìa.
El dìa en que Cristo muriò en la cruz para expiar los pecados del mundo, narra la historia que ese velo se rasgò dejando expuesta el Arca del Pacto a todo ojo, y se rasgò de arriba a abajo para mostrarle al hombre que era Dios quien estaba haciendo un Pacto con el hombre, no el hombre con Dios. Pues Dios sì respeta los pactos mientras que el hombre no. Ese acto divino, nos estaba enseñando que ahora ya no era necesario ningùn sacerdocio para expiar nuestros pecados, ahora ya tenemos acceso libre a ese trono de misericordia como dice Hebreos 4:16. Ahora NO necesitamos confesarle nuestros pecados a ningùn hombre, ni necesitamos la intervenciòn de ningùn sacerdote para expiar nuestros pecados... nosotros ya somos sacerdotes llamados y ungidos por Dios (no por los hombres) (1ª Pedro 2:9). Eso implica què, ahora nosotros en "nuestro" holocausto continuo, en nuestras oraciones personales y diarias podemos estar en la presencia de Dios, en cuya presencia èl nos enseñarà y nos guiarà a toda verdad. Es por èsta razòn que la palabra de Dios nos enseña tambièn què: "Bebamos el agua (el agua, sìmbolo o figura de la Palabra de Dios) de nuestra propia cisterna" pues es allì en donde el Señor tratarà con nosotros personalmente. No vamos a la iglesia a que el ministro nos enseñe la palabra de Dios, vamos a la iglesia para que el ministro nos "confirme" lo que hemos estado tratando con Dios durante nuestras oraciones, durante nuestro holocausto continuo, durante el tiempo que invertimos escabando nuestra propia cisterna. Si queremos aprender màs de la palabra de Dios, entonces asistimos a un Instituto Bìblico. Gracias a Dios por los ministros que han entendido esto, y nos dan la oportunidad de un Biblico en la iglesia. No es lo mismo que te regalen un tinaco de agua... a que tengas tu propio pozo.
(Mateo 27:51).
El velo del templo era una pieza de tela, que impedìa que los "sacerdotes" entraran al Lugar Santìsimo en donde estaba ubicada el Arca del Pacto en el Tabernàculo. No podìa entrar tampoco cualquier sacerdote, sino tan sòlo el "Sumo" Sacerdote y una sola vez en el año. Allì, entraba èl para expiar sus pecados y los de su pueblo, cualquier otro sacerdote que entrara morirìa. Es màs, el Sumo Sacerdote entraba con una cuerda atada a su pie, pues si no estaba en pureza y morìa, lo tenìan que halar de la cuerda pues si alguien entraba a sacarlo tambièn morìa.
El dìa en que Cristo muriò en la cruz para expiar los pecados del mundo, narra la historia que ese velo se rasgò dejando expuesta el Arca del Pacto a todo ojo, y se rasgò de arriba a abajo para mostrarle al hombre que era Dios quien estaba haciendo un Pacto con el hombre, no el hombre con Dios. Pues Dios sì respeta los pactos mientras que el hombre no. Ese acto divino, nos estaba enseñando que ahora ya no era necesario ningùn sacerdocio para expiar nuestros pecados, ahora ya tenemos acceso libre a ese trono de misericordia como dice Hebreos 4:16. Ahora NO necesitamos confesarle nuestros pecados a ningùn hombre, ni necesitamos la intervenciòn de ningùn sacerdote para expiar nuestros pecados... nosotros ya somos sacerdotes llamados y ungidos por Dios (no por los hombres) (1ª Pedro 2:9). Eso implica què, ahora nosotros en "nuestro" holocausto continuo, en nuestras oraciones personales y diarias podemos estar en la presencia de Dios, en cuya presencia èl nos enseñarà y nos guiarà a toda verdad. Es por èsta razòn que la palabra de Dios nos enseña tambièn què: "Bebamos el agua (el agua, sìmbolo o figura de la Palabra de Dios) de nuestra propia cisterna" pues es allì en donde el Señor tratarà con nosotros personalmente. No vamos a la iglesia a que el ministro nos enseñe la palabra de Dios, vamos a la iglesia para que el ministro nos "confirme" lo que hemos estado tratando con Dios durante nuestras oraciones, durante nuestro holocausto continuo, durante el tiempo que invertimos escabando nuestra propia cisterna. Si queremos aprender màs de la palabra de Dios, entonces asistimos a un Instituto Bìblico. Gracias a Dios por los ministros que han entendido esto, y nos dan la oportunidad de un Biblico en la iglesia. No es lo mismo que te regalen un tinaco de agua... a que tengas tu propio pozo.
viernes, 6 de enero de 2017
¿Por què Abel sì y Caìn No?
"Si hicièras lo bueno podrìas andar con la cabeza en alto".
(Gènesis 4:7).
Todos conocemos la historia del primer homicidio de la humanidad, còmo Caìn, el hermano menor, teniendo envidia de Abel, su hermano mayor, lo invita con engaño al campo y lo ataca hasta matarlo. ¿Por què? Porque le tuvo envidia debido a que Dios habìa recibido la ofrenda de su hermano pero no la de èl. Cuando Dios confronta a Caìn, èste simplemente responde: ¿Acaso soy yo el guardìan de mi hermano?
Se ha preguntado usted cuàl fuè la razòn por la cuàl Dios no aceptò la ofrenda de Caìn. ¿Còmo, si los dos llevaron de lo mejor que habìan trabajado, la ofrenda de uno sì agradò a Dios pero no asì la del otro? En Gènesis 5:3 se nos dice que: "Cuando Adàn llegò a la edad de 130 años, tuvo un hijo a su imagen y semejanza, y lo llamò Set". Y Set, agradò a Dios pues de èl viene la descendencia de su pueblo. En Gènesis 1:26 Dios dijo: "Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza". Allì està la clave. Siendo Adàn a la imagen y semejanza de Dios, podemos estar seguros que enseñò a Abel y a Cain lo que conocìa de Dios, y les enseñò que el holocausto que agrada a Dios es de machos cabrìos y no de frutos de la tierra. Pruebas: Cuando Dios hace un pacto con Abraham, hay un holocausto de macho cabrìo, no de frutos de la tierra; cuando Dios le da las leyes a su pueblo, hay una peticiòn de hacer holocaustos de machos cabrìos, no de frutos de la tierra; cuando Dios ofrece al mundo la salvaciòn en un Nuevo Pacto, el sacrificio es de un macho cabrìo (un cordero), no de frutos de la tierra. Dios tiene establecidas ciertas normas que no podemos saltarnos si queremos, como le dijo a Caìn: "Que nos vaya bien y que andemos con la frente en alto". La conclusiòn del asunto acaso sea: "No hagamos nada, no digamos nada... que Dios no haya establecido, pues de lo contrario no nos irà bien y nuestro contentamiento nunca llegarà". Una clave para ser bendecidos... y prosperados es: Nunca, pero nunca pensemos que NO SOMOS GUARDIANES DE LAS PENAS DE NUESTROS HERMANOS. Selah.
(Gènesis 4:7).
Todos conocemos la historia del primer homicidio de la humanidad, còmo Caìn, el hermano menor, teniendo envidia de Abel, su hermano mayor, lo invita con engaño al campo y lo ataca hasta matarlo. ¿Por què? Porque le tuvo envidia debido a que Dios habìa recibido la ofrenda de su hermano pero no la de èl. Cuando Dios confronta a Caìn, èste simplemente responde: ¿Acaso soy yo el guardìan de mi hermano?
Se ha preguntado usted cuàl fuè la razòn por la cuàl Dios no aceptò la ofrenda de Caìn. ¿Còmo, si los dos llevaron de lo mejor que habìan trabajado, la ofrenda de uno sì agradò a Dios pero no asì la del otro? En Gènesis 5:3 se nos dice que: "Cuando Adàn llegò a la edad de 130 años, tuvo un hijo a su imagen y semejanza, y lo llamò Set". Y Set, agradò a Dios pues de èl viene la descendencia de su pueblo. En Gènesis 1:26 Dios dijo: "Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza". Allì està la clave. Siendo Adàn a la imagen y semejanza de Dios, podemos estar seguros que enseñò a Abel y a Cain lo que conocìa de Dios, y les enseñò que el holocausto que agrada a Dios es de machos cabrìos y no de frutos de la tierra. Pruebas: Cuando Dios hace un pacto con Abraham, hay un holocausto de macho cabrìo, no de frutos de la tierra; cuando Dios le da las leyes a su pueblo, hay una peticiòn de hacer holocaustos de machos cabrìos, no de frutos de la tierra; cuando Dios ofrece al mundo la salvaciòn en un Nuevo Pacto, el sacrificio es de un macho cabrìo (un cordero), no de frutos de la tierra. Dios tiene establecidas ciertas normas que no podemos saltarnos si queremos, como le dijo a Caìn: "Que nos vaya bien y que andemos con la frente en alto". La conclusiòn del asunto acaso sea: "No hagamos nada, no digamos nada... que Dios no haya establecido, pues de lo contrario no nos irà bien y nuestro contentamiento nunca llegarà". Una clave para ser bendecidos... y prosperados es: Nunca, pero nunca pensemos que NO SOMOS GUARDIANES DE LAS PENAS DE NUESTROS HERMANOS. Selah.
jueves, 5 de enero de 2017
El tiempo, los tiempos.
"Yo anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antiguedad lo que aùn no he hecho".
(Isaìas 46:9.10).
Dios dijo en Gènesis 18:12: "Ocultarè a Abraham lo que voy a hacer". En el Instituto Bìblico alguien nos enseñò hace 27 años algo muy cierto: "A Dios no lo podemos enmarcar en el tiempo", pero, eso no implica que el tiempo no deba importarle al hombre, pues ese mismo Dios "enmarcò al hombre en el tiempo". Dos ràpidos ejemplos: Dios le dijo a Noè que en 120 años destruirìa toda carne, y, al cabo de esos 120 años el mundo fue destruido, preguntamos: ¿Importò el tiempo o no?. La escritura dice que: "Los hijos de Isacar eran entendidos en los tiempos", y que, Israel no hacìa nada que ellos no aprobaran, preguntamos: ¿Serà que no importan los tiempos para tomar decisiones?
Dios creò al hombre en 6 dìas, numerològicamente hablando es una figura, dice el Apòstol Pedro 2ª 3:8 de 6 milenios. Dios ordenò al pueblo de Israel tener un jubileo cada 50 años, si el fin de toda carne es despuès de 120 años de jubileo esta suma nos darìa 6 milenios. No serìa una coincidencia entonces, que Moisès el justo haya vivido 120 años exactos (Deuteronomio 34.7). En el anàlisis del tiempo del fin, probamos que la promesa de Dios fue hecha a Abraham y su descendencia que es Isaac y no Ismael. Por lo tanto, si Dios no harìa nada sin que lo supiera Abraham, la pregunta que podemos hacernos ahora es: ¿Estarìa dentro del proceder de Dios el hacer algo en los ùltimos tiempos, sin hacèrselo saber a la descendencia de Abraham, cuando son tiempos màs importantes quizàs que el principio, cuando Dios no le ocultò nada a Abraham? Sì, ciertamente no podemos "enmarcar" a Dios en el tiempo y en los tiempos, pero ello, no implica que nos distraigamos haciendo obras y descuidemos el conocimiento del tiempo y de los tiempos, cuando es demasiado obvio que estamos en las postrimerìas de los tiempos del fin (palabras de los apòstoles no nuestras). ¿Quièn guiarà al pueblo de Dios si no hay gentes entendidas en los tiempos? ¿Què gran responsabilidad ser un lìder en la iglesia y no saber a dònde hay que llevarla por ignorar el tiempo y los tiempos?. Creemos que el Espìritu Santo nos guiarà a toda verdad y en todo momento, ciertìsimo, pero tambièn se nos dice que: "Un pueblo sin conocimiento... perecerà". La arena del reloj... se està terminando; y las siete trompetas... ya estàn sonando. No ignoremos el tiempo y los tiempos. Selah.
(Isaìas 46:9.10).
Dios dijo en Gènesis 18:12: "Ocultarè a Abraham lo que voy a hacer". En el Instituto Bìblico alguien nos enseñò hace 27 años algo muy cierto: "A Dios no lo podemos enmarcar en el tiempo", pero, eso no implica que el tiempo no deba importarle al hombre, pues ese mismo Dios "enmarcò al hombre en el tiempo". Dos ràpidos ejemplos: Dios le dijo a Noè que en 120 años destruirìa toda carne, y, al cabo de esos 120 años el mundo fue destruido, preguntamos: ¿Importò el tiempo o no?. La escritura dice que: "Los hijos de Isacar eran entendidos en los tiempos", y que, Israel no hacìa nada que ellos no aprobaran, preguntamos: ¿Serà que no importan los tiempos para tomar decisiones?
Dios creò al hombre en 6 dìas, numerològicamente hablando es una figura, dice el Apòstol Pedro 2ª 3:8 de 6 milenios. Dios ordenò al pueblo de Israel tener un jubileo cada 50 años, si el fin de toda carne es despuès de 120 años de jubileo esta suma nos darìa 6 milenios. No serìa una coincidencia entonces, que Moisès el justo haya vivido 120 años exactos (Deuteronomio 34.7). En el anàlisis del tiempo del fin, probamos que la promesa de Dios fue hecha a Abraham y su descendencia que es Isaac y no Ismael. Por lo tanto, si Dios no harìa nada sin que lo supiera Abraham, la pregunta que podemos hacernos ahora es: ¿Estarìa dentro del proceder de Dios el hacer algo en los ùltimos tiempos, sin hacèrselo saber a la descendencia de Abraham, cuando son tiempos màs importantes quizàs que el principio, cuando Dios no le ocultò nada a Abraham? Sì, ciertamente no podemos "enmarcar" a Dios en el tiempo y en los tiempos, pero ello, no implica que nos distraigamos haciendo obras y descuidemos el conocimiento del tiempo y de los tiempos, cuando es demasiado obvio que estamos en las postrimerìas de los tiempos del fin (palabras de los apòstoles no nuestras). ¿Quièn guiarà al pueblo de Dios si no hay gentes entendidas en los tiempos? ¿Què gran responsabilidad ser un lìder en la iglesia y no saber a dònde hay que llevarla por ignorar el tiempo y los tiempos?. Creemos que el Espìritu Santo nos guiarà a toda verdad y en todo momento, ciertìsimo, pero tambièn se nos dice que: "Un pueblo sin conocimiento... perecerà". La arena del reloj... se està terminando; y las siete trompetas... ya estàn sonando. No ignoremos el tiempo y los tiempos. Selah.
miércoles, 4 de enero de 2017
Los ùltimos tiempos. (Final).
"Pero, ustedes, hermanos, no estàn en la oscuridad para que ese dìa los sorprenda como ladròn".
(1ª Tesalonicenses 5:4).
Segùn Dios, hay gentes que viven en la oscuridad y gentes que viven en la luz. Segùn Dios, las personas que viven en la oscuridad no son su pueblo; segùn Dios, las personas que viven en la luz son su pueblo. Prueba de ello, es que el Apòstol Pablo en èsta epìstola dice en su introducciòn: "Hermanos amados de Dios, sabemos que èl los ha escogido" (vea 1:4), y sabemos que los "escogidos" son "su" pueblo. Y, ademàs, el apòstol en los versos 4:1; 4:10; 5:1; 5:4 llama "hermanos" a los "creyentes".
Cristo dijo que cuando el mundo viera a "Jerusalèn rodeada de ejèrcitos"; el Apòstol Pablo dijo que cuando el mundo ( dijera o clamara, no cuando hubiera) "paz y seguridad"... entonces vendrìa el final de los tiempos. Pero, el Apòstol Pablo le habla al "pueblo de Dios" y les da dos señales adicionales, que por supuesto SOLO los que viven en luz entenderàn: Una: Primero habrà una apostasìa. Esto es, un abandono o renuncia a lo que Dios ha establecido. Esta señal ya la estamos viendo pues la iglesia de Dios se ha llenado de mercaderes y de mercaderìas. Lìderes que han hecho de la iglesia de Dios un "espectàculo"; un "show mediàtico"; un "entretenimiento" de las gentes; "falsas doctrinas" mezcladas de verdad para atraer multitudes con interèses ocultos, especialmente econòmicos, etc. Y, la segunda, que es un poco màs sutil, la apariciòn del Anti-cristo. Un hombre que aparentarà traer la paz al mundo, y que, a los que viven en oscuridad los engañarà porque tendrà el poder de hacer grandes milagros, prodigios y señales (vea 2ª Tesalonicenses 2:3). ¿Por què el Anti-cristo no podrà engañar a los que viven en la luz? Simplemente porque el "Espìritu de Dios" no se lo permitirà, y ese Espìritu solamente mora en aquellos "escogidos" que buscan cada dìa a Dios, no en los que le buscan por necesidad, por interès o de vez en cuando.
* Hermanos y amigos que siguen èste Blog... Estamos en los ùltimos tiempos y estamos caminando sobre la cuerda floja, solamente que unos lo entienden (los de la luz) y otros lo ignoran (los de la oscuridad). Pero los que lo entienden se preparan y los que lo ignoran no. Sin embargo, no es lo mismo caminar sobre la cuerda sabiendo que abajo hay tiburones... que creer que los tiburones no existen. Selah.
(1ª Tesalonicenses 5:4).
Segùn Dios, hay gentes que viven en la oscuridad y gentes que viven en la luz. Segùn Dios, las personas que viven en la oscuridad no son su pueblo; segùn Dios, las personas que viven en la luz son su pueblo. Prueba de ello, es que el Apòstol Pablo en èsta epìstola dice en su introducciòn: "Hermanos amados de Dios, sabemos que èl los ha escogido" (vea 1:4), y sabemos que los "escogidos" son "su" pueblo. Y, ademàs, el apòstol en los versos 4:1; 4:10; 5:1; 5:4 llama "hermanos" a los "creyentes".
Cristo dijo que cuando el mundo viera a "Jerusalèn rodeada de ejèrcitos"; el Apòstol Pablo dijo que cuando el mundo ( dijera o clamara, no cuando hubiera) "paz y seguridad"... entonces vendrìa el final de los tiempos. Pero, el Apòstol Pablo le habla al "pueblo de Dios" y les da dos señales adicionales, que por supuesto SOLO los que viven en luz entenderàn: Una: Primero habrà una apostasìa. Esto es, un abandono o renuncia a lo que Dios ha establecido. Esta señal ya la estamos viendo pues la iglesia de Dios se ha llenado de mercaderes y de mercaderìas. Lìderes que han hecho de la iglesia de Dios un "espectàculo"; un "show mediàtico"; un "entretenimiento" de las gentes; "falsas doctrinas" mezcladas de verdad para atraer multitudes con interèses ocultos, especialmente econòmicos, etc. Y, la segunda, que es un poco màs sutil, la apariciòn del Anti-cristo. Un hombre que aparentarà traer la paz al mundo, y que, a los que viven en oscuridad los engañarà porque tendrà el poder de hacer grandes milagros, prodigios y señales (vea 2ª Tesalonicenses 2:3). ¿Por què el Anti-cristo no podrà engañar a los que viven en la luz? Simplemente porque el "Espìritu de Dios" no se lo permitirà, y ese Espìritu solamente mora en aquellos "escogidos" que buscan cada dìa a Dios, no en los que le buscan por necesidad, por interès o de vez en cuando.
* Hermanos y amigos que siguen èste Blog... Estamos en los ùltimos tiempos y estamos caminando sobre la cuerda floja, solamente que unos lo entienden (los de la luz) y otros lo ignoran (los de la oscuridad). Pero los que lo entienden se preparan y los que lo ignoran no. Sin embargo, no es lo mismo caminar sobre la cuerda sabiendo que abajo hay tiburones... que creer que los tiburones no existen. Selah.
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