"Dios hizo rectos a los hombres, pero ellos se buscaron muchas artimañas".
(Eclesiastès 7:29).
La historia nos muestra còmo los grandes hombres de la historia han caìdo, por ignorar o no tomar en cuenta lo que no se debe ignorar o dejar de tomar en cuenta. Hirohito, el emperador japonès al dar la orden de atacar Pearl Harbor, ignorò el poderìo de su adversario; Napoleòn, el gran general francès, ignorò los tiempos y fue derrotado por el duro clima de un invierno. Hitler, ignorò la razòn y se dejò llevar por la ambiciòn y el odio hacia una raza, y el resultado se le volviò encima.
Y què decir de grandes hombres de Dios como Moisès, que encendido en ira tocò dos veces la roca para que saliera agua, cuando se le habìa dicho que la tocara sòlo una vez (Nùmeros 20:11-12); y de David, que como miembro del pueblo de Dios y màs como rey que era, tenìa prohibido tocar mujer ajena y se complaciò y inclinò al màs bajo nivel por la hermosura de Betzabè (2ª Samuel 11:3-4). Todos los hombres hemos sido creados perfectos por Dios, pero todos hemos creado nuestras artimañas para dejar por un lado esa perfecciòn. Dios, en su misericordia nos enviò a un salvador para que el dìa asignado volvamos a esa perfecciòn. Pero mientras tanto, hemos de luchar contra nuestra naturaleza caìda para alcanzar aquèl dìa. No estamos justificando, y que quede bien claro, NO estamos justificando a ningùn lìder espiritual en sus pecados, simplemente estamos declarando que ningùn lìder es perfecto, y que nadie de los que predicamos el evangelio de las buenas nuevas de la salvaciòn en Cristo Jesùs estamos excentos de pecado, pues todos en alguna medida ignoramos o dejamos de tomar en cuenta el poder del enemigo; los tiempos y la razòn. Esto, Dios tambièn lo permitiò para que ningùn hombre ponga sus ojos en el hombre, sino los pongamos en èl que es el ùnico ser perfecto. Si por no cuidarse, los grandes han caìdo, què serà de nosotros si no nos cuidamos por no estar a los pies de Cristo.
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