viernes, 6 de enero de 2017

¿Por què Abel sì y Caìn No?

"Si hicièras lo bueno podrìas andar con la cabeza en alto".
(Gènesis 4:7).

Todos conocemos la historia del primer homicidio de la humanidad, còmo Caìn, el hermano menor, teniendo envidia de Abel, su hermano mayor, lo invita con engaño al campo y lo ataca hasta matarlo. ¿Por què? Porque le tuvo envidia debido a que Dios habìa recibido la ofrenda de su hermano pero no la de èl.  Cuando Dios confronta a Caìn, èste simplemente responde: ¿Acaso soy yo el guardìan de mi hermano?

Se ha preguntado usted cuàl fuè la razòn por la cuàl Dios no aceptò la ofrenda de Caìn. ¿Còmo, si los dos llevaron de lo mejor que habìan trabajado, la ofrenda de uno sì agradò a Dios pero no asì la del otro? En Gènesis 5:3 se nos dice que: "Cuando Adàn llegò a la edad de 130 años, tuvo un hijo a su imagen y semejanza, y lo llamò Set". Y Set, agradò a Dios pues de èl viene la descendencia de su pueblo. En Gènesis 1:26 Dios dijo: "Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza". Allì està la clave. Siendo Adàn a la imagen y semejanza de Dios, podemos estar seguros que enseñò a Abel y a Cain lo que conocìa de Dios, y les enseñò que el holocausto que agrada a Dios es de machos cabrìos y no de frutos de la tierra. Pruebas: Cuando Dios hace un pacto con Abraham, hay un holocausto de macho cabrìo, no de frutos de la tierra; cuando Dios le da las leyes a su pueblo, hay una peticiòn de hacer holocaustos de machos cabrìos, no de frutos de la tierra; cuando Dios ofrece al mundo la salvaciòn en un Nuevo Pacto, el sacrificio es de un macho cabrìo (un cordero), no de frutos de la tierra. Dios tiene establecidas ciertas normas que no podemos saltarnos si queremos, como le dijo a Caìn: "Que nos vaya bien y que andemos con la frente en alto". La conclusiòn del asunto acaso sea: "No hagamos nada, no digamos nada... que Dios no haya establecido, pues de lo contrario no nos irà bien y nuestro contentamiento nunca llegarà". Una clave para ser bendecidos... y prosperados es: Nunca, pero nunca pensemos que NO SOMOS GUARDIANES DE LAS PENAS DE NUESTROS HERMANOS. Selah.

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