"Màs confiable es el amigo que hiere que el enemigo que besa".
(Proverbios 27:6).
¡Què diera yo porque Dios me hablara! Estas palabras se las hemos oìdo a muchas personas, y cuando vemos sus circunstancias decimos: ¡Pero si le està hablando, lo ùnico es que èl està demasiado afanado por eso no oye! Dios hablò ayer, habla hoy y hablarà mañana por medio de otras personas, por medio de su palabra, por medio de sueños, por medio de experiencias propias y ajenas... sòlo que estamos demasiado afanados. Queremos que la situaciòn cambie pero nosotros no hacemos nada por cambiarla, màs que pedìrselo a Dios. Dios ya nos diò la vaca... levantèmonos a ordeñarla, pues eso nos corresponde a nosotros!!!
Es muy pero muy lamentable que nos acercamos a Dios y a la iglesia casi solamente cuando estamos en crisis, cuando estamos de luto, cuando hay una enfermedad en casa, cuando la necesidad econòmica llega. Pero, en la mayorìa de los casos es el sufrimiento, la forma como Dios nos atrae porque tiene propòsitos en nosotros. Y, cuando nos acercamos a la iglesia, aprendemos. Quienes la dirigen nos enseñan, nos encaminan, nos instruyen, y los hermanos con su testimonio de via tambièn nos enseñan y entonces nos incitan para que llegue el cambio. Pero, ya se puso usted a pensar que cuando nosotros llegamos a la iglesia, ¿tambièn hay otros que tienen algo que aprender de nosotros? No sòlo llegamos a aprender tambièn llegamos a enseñar, a nuestros hermanos y aùn a nuestros lìderes, ancianos y pastores. Què impactante el proverbio del dìa que nos dice entre lìneas que si no tenemos amigos que nos enseñen, entonces bien harìamos en buscar enemigos que nos digan què tenemos que aprender o corregir. Dios nos habla hoy, oigamos, guardemos y pidamos gracia para cambiar, pues bien resa una de las fotografìas de hoy: "Si no luchas por lo que amas... no llores por lo que pierdes". ¿Queremos besos verdadros o besos de falsos?
sábado, 10 de diciembre de 2016
viernes, 9 de diciembre de 2016
La envidia.
"Cruel es la furia, y arrolladora la ira, pero ¿Quièn puede enfrentarse a la envidia?
(Proverbios 27:4).
"Si la envidia fuera tinta, cuàntos estarìamos pintados", nos decìan los abuelitos cuando èramos niños y nos miraban còmo deseàbamos tener algo que nuestros vecinos o amigos tenìan. ¿Querès tener eso? pues trabajà y ahorra y algùn dìa lo tendràs... eran sus consejos de conclusiòn del asunto.
Cuando la naturaleza se ensaña contra el hombre o cuando el mismo hombre se ensañe contra el hombre, hemos sido testigos de èpicas batallas. Miles y miles de millones de dòlares en destrucciòn; ciudades arrasadas; pero lo màs importante miles de miles de vidas cegadas o dañadas fìsica y psicològicamente por muchos años. La furia es algo destructivo, algo que marca a las personas, pero sin embargo, Dios, nos dice que eso es nada o casi nada comparado a cuando la envidia invade nuestros corazones. ¿Hasta cuàndo iremos a entender que obtener algo implica sacrificio? Los discìpulos de Nuestro Señor Jesucristo tuvieron unciòn, pero dejaron todo lo material sin queja alguna; los ricos tienen sus fortunas porque planifican, invierten y trabajan duro. Serìa injusto que uno se encerrara en su oficina todo el dìa a estudiar la biblia, y eso le produjera dinero; de la misma manera que serìa injusto que un hombre planifique, invierta su dinero y trabaje duro todo el dìa para tener unciòn. Para Dios no hay nada imposible dice la biblia, pero tambièn nos enseña que es un Dios de orden, de disciplina, un Dios con lògica. No podemos entonces envidiar la unciòn de un siervo de Dios que se la pasa estudiando las escrituras, pero tampoco podemos envidiar a alguien que hace dinero porque trabaja mucho. Poderosa es la ira y cruel es la furia sì... pero no son nada comparados con los que abierta o encubiertamente podemos tener envidia de otros.
(Proverbios 27:4).
"Si la envidia fuera tinta, cuàntos estarìamos pintados", nos decìan los abuelitos cuando èramos niños y nos miraban còmo deseàbamos tener algo que nuestros vecinos o amigos tenìan. ¿Querès tener eso? pues trabajà y ahorra y algùn dìa lo tendràs... eran sus consejos de conclusiòn del asunto.
Cuando la naturaleza se ensaña contra el hombre o cuando el mismo hombre se ensañe contra el hombre, hemos sido testigos de èpicas batallas. Miles y miles de millones de dòlares en destrucciòn; ciudades arrasadas; pero lo màs importante miles de miles de vidas cegadas o dañadas fìsica y psicològicamente por muchos años. La furia es algo destructivo, algo que marca a las personas, pero sin embargo, Dios, nos dice que eso es nada o casi nada comparado a cuando la envidia invade nuestros corazones. ¿Hasta cuàndo iremos a entender que obtener algo implica sacrificio? Los discìpulos de Nuestro Señor Jesucristo tuvieron unciòn, pero dejaron todo lo material sin queja alguna; los ricos tienen sus fortunas porque planifican, invierten y trabajan duro. Serìa injusto que uno se encerrara en su oficina todo el dìa a estudiar la biblia, y eso le produjera dinero; de la misma manera que serìa injusto que un hombre planifique, invierta su dinero y trabaje duro todo el dìa para tener unciòn. Para Dios no hay nada imposible dice la biblia, pero tambièn nos enseña que es un Dios de orden, de disciplina, un Dios con lògica. No podemos entonces envidiar la unciòn de un siervo de Dios que se la pasa estudiando las escrituras, pero tampoco podemos envidiar a alguien que hace dinero porque trabaja mucho. Poderosa es la ira y cruel es la furia sì... pero no son nada comparados con los que abierta o encubiertamente podemos tener envidia de otros.
jueves, 8 de diciembre de 2016
La necedad.
"Pesada es la piedra y pesada es la arena, pero màs pesada es la provocaciòn del necio".
(Proverbios 27:3).
Cuando se menciona la palabra "ignorante" muchos podrìamos ofendernos, pero es precisamente porque ignoramos lo que esa palabra significa, las àreas que cubre o los lìmites hasta donde llega. Albert Einstein podrìa haber llamado ignorante a un carpintero porque no sabìa altas matemàticas; pero, un carpintero podrìa haber llamado ignorante a Einstein porque no sabìa còmo aplicar el barnìz. En cuyo caso ambos son sabios en su profesiones pero ignorantes en la del otro. Y lo mismo sucede en lo espiritual.
Explicado y dado por hecho que entendimos el punto, entramos en materia en el verso de hoy. El profeta Jeremìas declarò: "Son gente ignorante, son necios... porque no conocen ni el camino ni las ordenanzas del Señor" (5:4). Dios determinò desde el principio de los tiempos dos pactos para con su pueblo, pero entendamos algo "con SU pueblo" no con todo el mundo. El primer pacto durò desde el êxodo hasta la muerte de Cristo y era "solamente" para el pueblo judìo. Si usted era alemàn, ruso, chino o indito de las amèricas... ese pacto NO era para usted. El segundo pacto se iniciò con la muerte y resurrecciòn de Cristo y durarà hasta la segunda venida de Cristo... pero NO es para todo el mundo, sino sòlo para los que por fe, acepten a Cristo. En èste pacto si usted es judìo pero no cree... entonces NO es pueblo y este pacto NO es para usted; y si usted es alemàn, ruso, chino o indito de las amèricas pero cree en Jesucristo... entonces usted es pueblo de Dios y èste pacto SI es para usted. Pero, la "ignorancia del camino y las ordenanzas de Dios" hace que las "creencias y las tradiciones de los pueblos" sean como una provocaciòn del necio. Y, ver, escuchar gente asì... bien lo dice el proverbio: "Es pesada carga".
(Proverbios 27:3).
Cuando se menciona la palabra "ignorante" muchos podrìamos ofendernos, pero es precisamente porque ignoramos lo que esa palabra significa, las àreas que cubre o los lìmites hasta donde llega. Albert Einstein podrìa haber llamado ignorante a un carpintero porque no sabìa altas matemàticas; pero, un carpintero podrìa haber llamado ignorante a Einstein porque no sabìa còmo aplicar el barnìz. En cuyo caso ambos son sabios en su profesiones pero ignorantes en la del otro. Y lo mismo sucede en lo espiritual.
Explicado y dado por hecho que entendimos el punto, entramos en materia en el verso de hoy. El profeta Jeremìas declarò: "Son gente ignorante, son necios... porque no conocen ni el camino ni las ordenanzas del Señor" (5:4). Dios determinò desde el principio de los tiempos dos pactos para con su pueblo, pero entendamos algo "con SU pueblo" no con todo el mundo. El primer pacto durò desde el êxodo hasta la muerte de Cristo y era "solamente" para el pueblo judìo. Si usted era alemàn, ruso, chino o indito de las amèricas... ese pacto NO era para usted. El segundo pacto se iniciò con la muerte y resurrecciòn de Cristo y durarà hasta la segunda venida de Cristo... pero NO es para todo el mundo, sino sòlo para los que por fe, acepten a Cristo. En èste pacto si usted es judìo pero no cree... entonces NO es pueblo y este pacto NO es para usted; y si usted es alemàn, ruso, chino o indito de las amèricas pero cree en Jesucristo... entonces usted es pueblo de Dios y èste pacto SI es para usted. Pero, la "ignorancia del camino y las ordenanzas de Dios" hace que las "creencias y las tradiciones de los pueblos" sean como una provocaciòn del necio. Y, ver, escuchar gente asì... bien lo dice el proverbio: "Es pesada carga".
miércoles, 7 de diciembre de 2016
¡Cuidado!
"No te jactes de ti mismo; que sean otros los que te alaben".
(Proverbios 27:2).
Somos muchos los que bromeamos acerca de nuestras virtudes o cualidades, sean èstas materiales o espirituales, pero de bromear a realmente vivir creyendo que tenemos o que somos màs que otros, eso ya es otra situaciòn y muy peligrosa. Pues decìa el infame dictador Hitler: "Repite una mentira tantas veces como sea necesario para que la gente crea que es verdad", sòlo que el problema en èste caso es que el ùnico que la repite es el que se la llega a creer.
Para ser agradable a las personas basta con escucharlas, ¿sabìa usted que uno de los problemas màs graves dentro de la humanidad es que no es escuchada? Protestan los sindicatos... porque quieren ser escuchados; protesta el pueblo... porque quiere ser escuchado; se suicida una persona... porque nadie la tomò en cuenta escuchando sus problemas; se rompiò el matrimonio... porque una de las partes no es escuchada; los hijos se rebelan contra los padres... porque no son escuchados. El ùnico que quiere escucharnos es Dios... y a èl sì lo ignoramos ¿entonces? Ciertamente en ocasiones somos como gatos que al verse en el espejo se creen leones, pero Dios sì nos nos mira asì, el problema es que a èl no lo queremos escuchar. Existe el pensamiento que si nos acercamos a Dios, seremos esclavos porque !No podremos "divertirnos"! Con Dios no se puede beber; con Dios no se puede fumar; con Dios no se pueden tener dos hombres o dos mujeres; con Dios no se puede mentir; con Dios no se puede robar; con Dios no se puede hacer NADA, ¡Què aburrido es Dios! Sì, es cierto, con Dios no se puede hacer NADA malo, nada deshonesto, nada que haga daño a otros, pero la pregunta es: ¿Le gusta que le roben, le gusta que le mientan, le gusta que le engañen? Pues lo hacen con usted las personas que piensan que con Dios no se puede hacer NADA porque es muy aburrido. No nos jactemos de nosotros mismos, que sean otros los que alaben nuestras virtudes. ¡Cuidado!.
(Proverbios 27:2).
Somos muchos los que bromeamos acerca de nuestras virtudes o cualidades, sean èstas materiales o espirituales, pero de bromear a realmente vivir creyendo que tenemos o que somos màs que otros, eso ya es otra situaciòn y muy peligrosa. Pues decìa el infame dictador Hitler: "Repite una mentira tantas veces como sea necesario para que la gente crea que es verdad", sòlo que el problema en èste caso es que el ùnico que la repite es el que se la llega a creer.
Para ser agradable a las personas basta con escucharlas, ¿sabìa usted que uno de los problemas màs graves dentro de la humanidad es que no es escuchada? Protestan los sindicatos... porque quieren ser escuchados; protesta el pueblo... porque quiere ser escuchado; se suicida una persona... porque nadie la tomò en cuenta escuchando sus problemas; se rompiò el matrimonio... porque una de las partes no es escuchada; los hijos se rebelan contra los padres... porque no son escuchados. El ùnico que quiere escucharnos es Dios... y a èl sì lo ignoramos ¿entonces? Ciertamente en ocasiones somos como gatos que al verse en el espejo se creen leones, pero Dios sì nos nos mira asì, el problema es que a èl no lo queremos escuchar. Existe el pensamiento que si nos acercamos a Dios, seremos esclavos porque !No podremos "divertirnos"! Con Dios no se puede beber; con Dios no se puede fumar; con Dios no se pueden tener dos hombres o dos mujeres; con Dios no se puede mentir; con Dios no se puede robar; con Dios no se puede hacer NADA, ¡Què aburrido es Dios! Sì, es cierto, con Dios no se puede hacer NADA malo, nada deshonesto, nada que haga daño a otros, pero la pregunta es: ¿Le gusta que le roben, le gusta que le mientan, le gusta que le engañen? Pues lo hacen con usted las personas que piensan que con Dios no se puede hacer NADA porque es muy aburrido. No nos jactemos de nosotros mismos, que sean otros los que alaben nuestras virtudes. ¡Cuidado!.
martes, 6 de diciembre de 2016
La jactancia.
"No te jactes del dìa de mañana, porque no sabes lo que el dìa traerà".
(Proverbios 27:1).
Por mucho tiempo pensamos que la jactancia era propia de las personas que tenìan muchos recursos, y que, presumìan de su auto, de su moto, de su barco, de su aviòn, etc. Pero, con el tiempo nos fuimos dando cuenta que cualquier persona, aùn siendo de limitados recursos puede llegar a ser un presumido, y lo que es peor, de lo que no tiene.
Si alguna cualidad o virtud vino Cristo, El Hijo de Dios, a mostrarnos fue la humildad, la sencillez, la modestia. Desde su principio eligiò un lugar muy sencillo y humilde para nacer, un establo; luego eligiò para vivir una ciudad de la cuàl nadie creerìa que saldrìa algo bueno, Nazaret; tomò un oficio que no era de renombre, carpintero; pasò sus años de preparaciòn creciendo en lo material y en lo espiritual en silencio; y cuando manifestò su ministerio eligiò a hombres sencillos y casi sin educaciòn, pescadores; y ya en el ministerio no quiso que le llamaran Maestro. ¡Què contraste lìderes actuales! Cristo no quiso tomar los lugares de honor, en una boda a la que fue invitado hizo lo posible por pasar desapercibido; se sentaba a comer con ladrones, mentirosos y prostitutas; repudiò el sistema de vida de los lìderes religiosos de su època; y, hasta al morir dejò que eligieran por èl la forma màs vergonzosa de muerte en aquella època, la cruz. ¿Cuàndo entenderemos que no podemos jactarnos o presumir de nada de lo que tenemos, de lo que somos, o de lo que haremos? Todo lo que somos le pertenece a Dios, bien harìamos en consultar con Dios a cada momento què es lo que desea que hagamos, què digamos, o a dònde desea que vayamos. Aquì no somos residentes... somos peregrinos viajeros, y un viajero va con nada màs lo esencial.
(Proverbios 27:1).
Por mucho tiempo pensamos que la jactancia era propia de las personas que tenìan muchos recursos, y que, presumìan de su auto, de su moto, de su barco, de su aviòn, etc. Pero, con el tiempo nos fuimos dando cuenta que cualquier persona, aùn siendo de limitados recursos puede llegar a ser un presumido, y lo que es peor, de lo que no tiene.
Si alguna cualidad o virtud vino Cristo, El Hijo de Dios, a mostrarnos fue la humildad, la sencillez, la modestia. Desde su principio eligiò un lugar muy sencillo y humilde para nacer, un establo; luego eligiò para vivir una ciudad de la cuàl nadie creerìa que saldrìa algo bueno, Nazaret; tomò un oficio que no era de renombre, carpintero; pasò sus años de preparaciòn creciendo en lo material y en lo espiritual en silencio; y cuando manifestò su ministerio eligiò a hombres sencillos y casi sin educaciòn, pescadores; y ya en el ministerio no quiso que le llamaran Maestro. ¡Què contraste lìderes actuales! Cristo no quiso tomar los lugares de honor, en una boda a la que fue invitado hizo lo posible por pasar desapercibido; se sentaba a comer con ladrones, mentirosos y prostitutas; repudiò el sistema de vida de los lìderes religiosos de su època; y, hasta al morir dejò que eligieran por èl la forma màs vergonzosa de muerte en aquella època, la cruz. ¿Cuàndo entenderemos que no podemos jactarnos o presumir de nada de lo que tenemos, de lo que somos, o de lo que haremos? Todo lo que somos le pertenece a Dios, bien harìamos en consultar con Dios a cada momento què es lo que desea que hagamos, què digamos, o a dònde desea que vayamos. Aquì no somos residentes... somos peregrinos viajeros, y un viajero va con nada màs lo esencial.
lunes, 5 de diciembre de 2016
Echar a rodar las piedras.
"Cava una fosa, y en ella caeràs; echa a rodar piedras, y te aplastaràn".
(Proverbios 26:27).
Lejos està cualquier humano de ser perfecto, y menos lo seremos si no nos humillamos a los pies de Cristo. Lo que tampoco indica que quienes lo hacemos, automàticamente lo lograremos. La bùsqueda de la perfecciòn es una lucha constante durante toda la caminata de un creyente, y es màs, nos moriremos sin alcanzarla, prueba de ello es que hay un dìa señalado por Dios (el dìa del arrebatamiento), cuando ese reposo se pueda alcanzar pero no serà por nuestros medios sino por el poder de Dios.
Uno de los errores màs graves que cometemos en la vida es: "Ser sabios en nuestra propia opiniòn". Una de nuestras hijas es Licnciada en Psicologìa, y padece el mal de todo Psìcòlogo: "Aborrece que todo el mundo se las lleve de Psicòlogo sin haber estudiado... cinco años". Nosotros, los que de alguna manera nos atrevemos a predicar el evangelio, hemos estudiado por treinta o treinta y cinco años los evangelios, y sin embargo tenemos que soportar a neòfitos "expertos" en "YO lo que pienso es..."; "YO lo que creo es..."; "YO lo que digo es..." Y, es especialmente molesto cuando uno mira que esas opiniones vienen de gente que NO ha triunfado en una carrera; que NO ha triunfado en su trabajo; que NO ha triunfado en un matrimonio; que NO ha triunfado en su vida espiritual. ¿Por què no ha triunfado esa gente, y po rquè es tan molesta? Simplemente, porque cree màs en su "propia opiniòn" que en la de Dios. Dice Dios, no nosotros, que creer en nuestra propia opiniòn màs que en la de èl, es como cavar una fosa he imprudentemente caminar alrededor creyendo que no vamos a caer, pero al final caeremos; o, como echar a rodar piedras y ponerse debajo de ellas, pensando que le caeràn a medio mundo menos a nosotros.
(Proverbios 26:27).
Lejos està cualquier humano de ser perfecto, y menos lo seremos si no nos humillamos a los pies de Cristo. Lo que tampoco indica que quienes lo hacemos, automàticamente lo lograremos. La bùsqueda de la perfecciòn es una lucha constante durante toda la caminata de un creyente, y es màs, nos moriremos sin alcanzarla, prueba de ello es que hay un dìa señalado por Dios (el dìa del arrebatamiento), cuando ese reposo se pueda alcanzar pero no serà por nuestros medios sino por el poder de Dios.
Uno de los errores màs graves que cometemos en la vida es: "Ser sabios en nuestra propia opiniòn". Una de nuestras hijas es Licnciada en Psicologìa, y padece el mal de todo Psìcòlogo: "Aborrece que todo el mundo se las lleve de Psicòlogo sin haber estudiado... cinco años". Nosotros, los que de alguna manera nos atrevemos a predicar el evangelio, hemos estudiado por treinta o treinta y cinco años los evangelios, y sin embargo tenemos que soportar a neòfitos "expertos" en "YO lo que pienso es..."; "YO lo que creo es..."; "YO lo que digo es..." Y, es especialmente molesto cuando uno mira que esas opiniones vienen de gente que NO ha triunfado en una carrera; que NO ha triunfado en su trabajo; que NO ha triunfado en un matrimonio; que NO ha triunfado en su vida espiritual. ¿Por què no ha triunfado esa gente, y po rquè es tan molesta? Simplemente, porque cree màs en su "propia opiniòn" que en la de Dios. Dice Dios, no nosotros, que creer en nuestra propia opiniòn màs que en la de èl, es como cavar una fosa he imprudentemente caminar alrededor creyendo que no vamos a caer, pero al final caeremos; o, como echar a rodar piedras y ponerse debajo de ellas, pensando que le caeràn a medio mundo menos a nosotros.
jueves, 1 de diciembre de 2016
Informaciòn o chisme.
"Sin leña se apaga el fuego, sin chismes se acaba el pleito".
(Proverbios 26:20).
Recuerda usted haber oìdo de niño la expresiòn: "Entre casados y hermanos no hay que meter las manos". Era un consejo que nos daban los abuelos, que, basados en su experiencia, sabìan sobre manera que en la vida de las familias hay problemas porque sì, porque no o porque quizàs. Pero, eran tiempos en que nada era desechable sino todo se trataba de reparar. Lamentablemente hoy, lo desechable a podido alcanzar aùn al matrimonio.
Ahora bien, el proverbio de hoy nos enseña que cuando hay una fogata y se le dejan de echar leños, èsta se extingue. Pues igualmente son los problemas o los chismes. Los problemas y los chismes vienen por falta de informaciòn, por mala informaciòn o por malintencionada informaciòn, eso es echarle leña al fuego. El punto es que, cuando nos expresemos serìa bueno primero que todo estar seguros que lo que vamos a decir es lo correcto, en el momento correcto y a la persona correcta. Pues con mala informaciòn lo que causamos son problemas, y generalmente, èstos se convierten en chismes. Pero, fijando posturas hemos de explicar que lo que decimos es una "informaciòn" cuando se la comunicamos a la autoridad, al lìder, a un superior, pues ellos buscaràn la forma de solucionar el problema; pero es chisme cuando se lo contamos a alguien que no tiene autoridad alguna, pues lo ùnico que vamos a lograr es que se lo cuente a otro, y, agregàndole su sazòn, lo que provocarà "rumores", y los famosos "fijate que", y "yo creo que", que lo ùnico que haràn es causar màs daño. Cuidèmonos.
(Proverbios 26:20).
Recuerda usted haber oìdo de niño la expresiòn: "Entre casados y hermanos no hay que meter las manos". Era un consejo que nos daban los abuelos, que, basados en su experiencia, sabìan sobre manera que en la vida de las familias hay problemas porque sì, porque no o porque quizàs. Pero, eran tiempos en que nada era desechable sino todo se trataba de reparar. Lamentablemente hoy, lo desechable a podido alcanzar aùn al matrimonio.
Ahora bien, el proverbio de hoy nos enseña que cuando hay una fogata y se le dejan de echar leños, èsta se extingue. Pues igualmente son los problemas o los chismes. Los problemas y los chismes vienen por falta de informaciòn, por mala informaciòn o por malintencionada informaciòn, eso es echarle leña al fuego. El punto es que, cuando nos expresemos serìa bueno primero que todo estar seguros que lo que vamos a decir es lo correcto, en el momento correcto y a la persona correcta. Pues con mala informaciòn lo que causamos son problemas, y generalmente, èstos se convierten en chismes. Pero, fijando posturas hemos de explicar que lo que decimos es una "informaciòn" cuando se la comunicamos a la autoridad, al lìder, a un superior, pues ellos buscaràn la forma de solucionar el problema; pero es chisme cuando se lo contamos a alguien que no tiene autoridad alguna, pues lo ùnico que vamos a lograr es que se lo cuente a otro, y, agregàndole su sazòn, lo que provocarà "rumores", y los famosos "fijate que", y "yo creo que", que lo ùnico que haràn es causar màs daño. Cuidèmonos.
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