"Màs confiable es el amigo que hiere que el enemigo que besa".
(Proverbios 27:6).
¡Què diera yo porque Dios me hablara! Estas palabras se las hemos oìdo a muchas personas, y cuando vemos sus circunstancias decimos: ¡Pero si le està hablando, lo ùnico es que èl està demasiado afanado por eso no oye! Dios hablò ayer, habla hoy y hablarà mañana por medio de otras personas, por medio de su palabra, por medio de sueños, por medio de experiencias propias y ajenas... sòlo que estamos demasiado afanados. Queremos que la situaciòn cambie pero nosotros no hacemos nada por cambiarla, màs que pedìrselo a Dios. Dios ya nos diò la vaca... levantèmonos a ordeñarla, pues eso nos corresponde a nosotros!!!
Es muy pero muy lamentable que nos acercamos a Dios y a la iglesia casi solamente cuando estamos en crisis, cuando estamos de luto, cuando hay una enfermedad en casa, cuando la necesidad econòmica llega. Pero, en la mayorìa de los casos es el sufrimiento, la forma como Dios nos atrae porque tiene propòsitos en nosotros. Y, cuando nos acercamos a la iglesia, aprendemos. Quienes la dirigen nos enseñan, nos encaminan, nos instruyen, y los hermanos con su testimonio de via tambièn nos enseñan y entonces nos incitan para que llegue el cambio. Pero, ya se puso usted a pensar que cuando nosotros llegamos a la iglesia, ¿tambièn hay otros que tienen algo que aprender de nosotros? No sòlo llegamos a aprender tambièn llegamos a enseñar, a nuestros hermanos y aùn a nuestros lìderes, ancianos y pastores. Què impactante el proverbio del dìa que nos dice entre lìneas que si no tenemos amigos que nos enseñen, entonces bien harìamos en buscar enemigos que nos digan què tenemos que aprender o corregir. Dios nos habla hoy, oigamos, guardemos y pidamos gracia para cambiar, pues bien resa una de las fotografìas de hoy: "Si no luchas por lo que amas... no llores por lo que pierdes". ¿Queremos besos verdadros o besos de falsos?
No hay comentarios:
Publicar un comentario