“Temed a aquél que os puede echar al infierno…”
(Lucas 12:5).
Ninguno estamos libres de poder vivir un infierno, y
menos, si hay “alguien” que está interesado en ello. Pero ¿Quién es? Cristo dijo: “Mirad, que nadie os engañe”
(Mateo 24:4).
“Todo lo que o el que se levante contra Dios” (2ª
Tesalonicenses 2:4), nos puede echar al infierno. El apóstol Pablo se lo
explica a Timoteo en ésta carta, haciéndole ver: “Todo lo que sea objeto de
culto” es ese alguien o algo que nos puede echar al infierno. Por ello es que
las escrituras nos hacen ver muy claramente que él es un Dios paciente y
misericordioso, pero… también es “celoso” de lo suyo y de los suyos (Deuteronomio
5:9). Dios es tan claro al respecto de las pasiones y de los cultos ajenos a
él, que nos lo explicó claramente en el siguiente pasaje: “Por NADA estéis
afanados” (Filipenses 4:6). La pregunta es: ¿Qué significa nada? Significa NADA
o significa que hay alguna excepción?
¡Significa NADA! Esto nos lleva
hasta el punto que lo único importante para Dios es él (como ser, como
individuo), y ni siquiera el templo, ni los cultos, ni las reuniones en la
iglesia, ni las ofrendas, ni ningún otro tipo de actividad más que su adoración
personal e íntima (Oseas 6:6). ¡Velemos porque nadie nos engañe poniendo
“trampas” con oscuras y personales intenciones… podría estarnos metiendo en un
infierno, aunque éste, parezca muy espiritual!
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario