viernes, 2 de marzo de 2018

Los gritos ¿Implican autoridad? (Conclusión)




“No gritará…”
(Isaías 42:2).

En las escrituras, la caña cascada (mecha) representa a aquellas personas sencillas, oprimidas y de limitados recursos (hambrientos) materiales como espirituales, que no deben ser abusados de “ninguna” manera (apagados) (Mateo 12:1-20).

Así pues, en una congregación cristiana, quien se haga llamar “siervo” no puede ni debe elevar su voz para hacer creer que tiene autoridad. La autoridad no la dan los gritos, la da “un estilo de vida” que busca, se humilla y agrada a Dios, lo que se evidencia en el respaldo de Dios, que es lo que en términos de Iglesia se denomina “unción”. Cristo tuvo toda la unción del Espíritu de Dios y por ello no necesitaba elevar su voz (Isaías 42:2). Una persona, que detrás de un micrófono levanta su voz (para hacerse valer, escuchar o notar), es como dice la definición de grito: un niño espiritual que busca llamar la atención y que puede llegar a lastimar la caña cascada ( la mecha: los sencillos, los hambrientos espirituales). Repetimos, si ese no fue el método de Cristo, y, decimos seguirle, entonces como que NO debiera de ser el nuestro. ¿Por qué?  ¡Recalcamos! porque NO sería del agrado de Dios que con nuestra mala actitud lastimemos esas almas tiernas, sencillas, necesitadas material y espiritualmente hablando (caña cascada). Al hacerlo, lo único que evidenciamos es que ¡buscamos protagonismo!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   


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