“No gritará…”
(Isaías 42:2).
En las escrituras, la caña cascada (mecha) representa
a aquellas personas sencillas, oprimidas y de limitados recursos (hambrientos)
materiales como espirituales, que no deben ser abusados de “ninguna” manera
(apagados) (Mateo 12:1-20).
Así pues, en una congregación cristiana, quien se haga
llamar “siervo” no puede ni debe elevar su voz para hacer creer que tiene autoridad.
La autoridad no la dan los gritos, la da “un estilo de vida” que busca, se
humilla y agrada a Dios, lo que se evidencia en el respaldo de Dios, que es lo
que en términos de Iglesia se denomina “unción”. Cristo tuvo toda la unción del
Espíritu de Dios y por ello no necesitaba elevar su voz (Isaías 42:2). Una
persona, que detrás de un micrófono levanta su voz (para hacerse valer,
escuchar o notar), es como dice la definición de grito: un niño espiritual que
busca llamar la atención y que puede llegar a lastimar la caña cascada ( la
mecha: los sencillos, los hambrientos espirituales). Repetimos, si ese no fue
el método de Cristo, y, decimos seguirle, entonces como que NO debiera de ser el
nuestro. ¿Por qué? ¡Recalcamos! porque
NO sería del agrado de Dios que con nuestra mala actitud lastimemos esas almas
tiernas, sencillas, necesitadas material y espiritualmente hablando (caña
cascada). Al hacerlo, lo único que evidenciamos es que ¡buscamos protagonismo!
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario