jueves, 1 de marzo de 2018

Los gritos ¿Implican autoridad? (Parte uno)




“No gritará…”
(Isaías 42:2).

El diccionario define el grito como: “Alborotar, bramar o chillar”, y explica: Es “típico” de los niños para llamar la atención.

Las escrituras nos muestran en el libro de Isaías, en el capítulo 42 que, cuando el “siervo” de Dios venga (y explica muy claramente) “Mi” escogido, al que “YO” sostendré, en el que mi alma tiene contentamiento… ¡No gritará, ni alzará su voz! (Isaías 42:2-3) porque “no quebrará la caña cascada” (verso 3). En los tiempos de Cristo, la luz nocturna era proporcionada por lámparas (quinqués) con mecha (a la cuál llamaban caña cascada), y cuando ya tenían poco combustible y estaban a nada de apagarse se debían tratar con mucho cuidado, pues de lo contrario terminarían ahogándose y se apagarían. Cristo, a quién Dios se refirió en el libro de Isaías como “su” siervo, es aquél a quien los proclamadores de su palabra decimos seguir hoy, y, estamos representados en éstos versos. Por lo tanto, si decimos que estamos siguiendo “sus” pasos, debemos también cumplir con seguir “sus” lineamientos. Luego entonces, si queremos que las cualidades de Dios para su elegido se vean cumplidas en nosotros, debemos seguir “sus” métodos, así podremos considerar que somos “sus” escogidos, “sus” siervos; aquellos a quien “él” sostiene; y que, por supuesto, dan contentamiento a su alma (verso 2).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  



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