“No os haréis marcas ni sajaduras”.
(Levítico 19:28).
La moda está conformada por la ropa, los cortes de
cabello, y, por supuesto, los tatuajes o marcas en el cuerpo.
Cuando Dios estaba conformando las bases de su pueblo,
Israel, le constituyó leyes que no debían ser rotas por NINGÚN motivo (Levítico
19:37). Entre éstas estaba que NO debían hacerse marcas ni tatuajes en el
cuerpo como lo vemos en el verso arriba mencionado (19:28). Cuando uno es joven
es inexperto y si a eso le agregamos: a) Que actualmente existen demasiados
hogares desintegrados. b) Que en los integrados existe poca o ninguna
comunicación con los hijos debido a las actividades individuales y a la mucha
interferencia de la tecnología. Y c) Que existe mucho libertinaje en casi todos
los ámbitos, entonces caemos en la obligada pena que no hay quién oriente a
nuestros jóvenes. En la medida que podamos como padres, como maestros, como
amigos, como consejeros espirituales, y como ejemplos que debiéramos ser (nos
estamos refiriendo estrictamente a personas creyentes, vea 19:1), nuestra
dirección debe ser en el sentido que nuestros jóvenes NO marquen sus cuerpos ni
con tatuajes ni mucho menos con sajaduras. ¿Cuál es la razón? Dios nos la
explica en el verso 2 y 28 de éste mismo capítulo 19 de Levítico: “Porque quita
la santidad del templo de Dios que es nuestro cuerpo”.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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