jueves, 15 de marzo de 2018

Hijos de Dios… sin marcas.




“No os haréis marcas ni sajaduras”.
(Levítico 19:28).

La moda está conformada por la ropa, los cortes de cabello, y, por supuesto, los tatuajes o marcas en el cuerpo.

Cuando Dios estaba conformando las bases de su pueblo, Israel, le constituyó leyes que no debían ser rotas por NINGÚN motivo (Levítico 19:37). Entre éstas estaba que NO debían hacerse marcas ni tatuajes en el cuerpo como lo vemos en el verso arriba mencionado (19:28). Cuando uno es joven es inexperto y si a eso le agregamos: a) Que actualmente existen demasiados hogares desintegrados. b) Que en los integrados existe poca o ninguna comunicación con los hijos debido a las actividades individuales y a la mucha interferencia de la tecnología. Y c) Que existe mucho libertinaje en casi todos los ámbitos, entonces caemos en la obligada pena que no hay quién oriente a nuestros jóvenes. En la medida que podamos como padres, como maestros, como amigos, como consejeros espirituales, y como ejemplos que debiéramos ser (nos estamos refiriendo estrictamente a personas creyentes, vea 19:1), nuestra dirección debe ser en el sentido que nuestros jóvenes NO marquen sus cuerpos ni con tatuajes ni mucho menos con sajaduras. ¿Cuál es la razón? Dios nos la explica en el verso 2 y 28 de éste mismo capítulo 19 de Levítico: “Porque quita la santidad del templo de Dios que es nuestro cuerpo”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




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