lunes, 5 de marzo de 2018

¡Aquí! … no hay doctorados. (Parte uno)




“Los gentiles buscan todas éstas cosas”.
(Mateo 6:32).

Once años para bachillerato; cinco de universidad; dos de maestría, y, tres para la especialización. Y entonces, luego de 24 ó 25 años de estudios, en lugar de ser el Sr. Pérez, o, el ingeniero Pérez, nos convertimos en el Dr. Pérez.

Lo hemos expresado en varias oportunidades, un profesional luego de muchos años de estudios alcanza un reconocimiento tal, que cuando expresa su opinión, se vuelve “casi” una ley. Así, en cualquier seminario de profesionales de la medicina por ejemplo, el más veterano o quien haya estudiado más, es el último y máximo exponente del tema. Y, todos, aceptan su opinión como la más certera o autoritaria. ¿Por qué? Por su tiempo de estudios, por su experiencia y por su edad cronológica. Esto es tan cierto dentro y fuera del ámbito profesional, que cuando nos enfermamos siempre buscamos al doctor con más experiencia o fama en el ramo. Ahora bien, en los caminos del Señor: ¡No hay doctorados!  En lo espiritual lo que existe, independientemente del tiempo de estudio, de la experiencia, o, de la edad cronológica, es el tiempo que se pase delante del Señor. Así, una persona que tiene poco tiempo en los caminos espirituales, pero que se postre a diario ante Dios, puede enseñarnos a algunos que llevamos muchos años en los caminos espirituales (1ª Timoteo 4:12). Eso se conoce como “unción”, y no se puede comprar… se recibe directamente de estar, como dijimos, postrado ante la presencia de Dios (Hechos 8:20). Hay quienes la tienen ya, otros la seguimos buscando.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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