lunes, 12 de febrero de 2018

¿Por qué no cambiamos?




“Cambien su forma de pensar y…”
(Romanos 12:2).

Hace unos años le preguntamos a líder: ¿Si volvieras a hacer esto, qué cambiarías?  Y su respuesta fue: ¡Nada!  Y, ¿Sabe usted qué ha cambiado en esa persona desde entonces: ¡Nada!

El apóstol Pablo en el libro de Romanos, nos enseña: “Cambien su forma de pensar y… cambiarán su vida” (Romanos 12:2 versión Dios habla hoy). Cuando nosotros pensamos que estamos haciendo bien lo que estamos haciendo, lo más lógico es que no creamos conveniente cambiar nada o en nada. Entonces, cuando viene una persona (enviada por Dios) para decirnos que hay algo que estamos haciendo mal, solamente tenemos dos caminos: 1- Discernir seria y honestamente lo que nos dicen para cambiar lo que haya que cambiar, a lo cuál la biblia llama: “Humildad” (Filipenses 2:3); o, 2- Sentirnos superiores y pensar: ¿Quién ha puesto por juez mío a éste? Y, lógicamente no cambiar nada ni en nada, a lo cuál la biblia llama: “Orgullo” (Proverbio 11:2). Que dicho sea de paso, mientras más alto sea el cargo que ocupemos más daño producirá (especialmente en la Iglesia o la familia). Se nos enseña que la caminata espiritual y el juicio son personales, y es cierto. Pero, NO se nos enseña que “el destino eterno de muchas almas” depende de lo que “nosotros” hagamos y de “cómo” vivamos como creyentes, y más, si somos, en alguna medida, líderes espirituales. Pues ESE, es el “único” Cristo que la gente puede ver. Si alguien nos dice que estamos haciendo algo mal…  ¡Lo menos que podemos hacer es oírlo y discernir… quizás tenga razón!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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