martes, 27 de febrero de 2018

La Música en la Iglesia (Parte dos).




“Egipto y Edom serán destruidos”.
(Joel 3:19).

¿Qué es un vendedor sino un comerciante? ¿Qué significa que los ancianos “vendieron” a los hijos de Judá y de Jerusalén para alejarlos de su tierra”? Implica pues, líderes que “comercian” con el pueblo de Dios (1ª Timoteo 3:3).

La alabanza y la adoración a él, siempre ha sido algo “sagrado” para nuestro Dios. De hecho, es lo que más le agrada que su pueblo haga, pero nos advierte muy claramente que él es un Dios “celoso y vengador” (Nahúm 1:2). Y, lastimosamente hoy en día, los líderes, los ancianos, los pastores, los mal llamados doctores y apóstoles están permitiendo (comerciando y llamando a celo a Dios) cualquier clase de música en las congregaciones. Pues, se han olvidado que Dios para todo tiene normas y estatutos, y que para la música y la adoración también las hay. Y por lo tanto, cualquier tipo de música o adoración que NO se haga bajo ésas estrictas normas y estatutos, simplemente en lugar de ser un acto de “gratitud” más bien son una “agresión” a Dios. Esta situación tuvo y tendrá GRAVES consecuencias para el pueblo (vea Joel 3:6 y 7) cuya única culpa es la falta de “discernimiento” y la “obediencia ciega” a líderes también ciegos (Mateo 15:14). Pero Dios nos dice: ¡Juicio viene sobre los hijos” de esos insensatos líderes (verso 8), que con el “pretexto” de atraer más almas o que no se vayan las que tienen, más bien las están condenando a un exilio (alejarlos de la tierra, Joel 3:6). La lógica nos lo enseña: ¡No podemos agradar a alguien haciendo precisamente lo que le desagrada! Y ese… es el caso, de tanta música sucia (por muy bonita letra que tenga)  involucrada en los cultos hoy en día.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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