lunes, 26 de febrero de 2018

La música en la Iglesia (Parte uno).




“Egipto y Edom serán destruidos”.
(Joel 3:19).

Dios siempre ha utilizado en las escrituras, “parábolas”, que no son otra situación más que ejemplos materiales para darnos lecciones espirituales. Egipto y Edom son unos de ellos. 

Egipto, representa al mundo, o sea, todo lo que no tiene que ver con lo espiritual (Exodo 12:41 y 13:3), y, Edom, la carne, que son los instintos desenfrenados del ser humano (Amós 1:11). En el libro de Joel, vemos cómo Dios trata acerca del mundo y los instintos desenfrenados de “su” pueblo “dentro” del grupo élite religioso de Israel (y que afectaba al pueblo); hoy en día, representado en las congregaciones creyentes (Su Iglesia, su pueblo). Es increíble que a más de dos mil quinientos años de haber sido dada ésta profecía, no sólo haya habido un cumplimiento en esas fechas sino que lo estemos viviendo nuevamente. Y, ¿A quién culpó Dios antes y culpará ahora?  Miremos cómo lo dice la escritura: “Vendisteis a los hijos de Judá y a los hijos de Jerusalén (Joel 3:6). Primero entendamos ¿Qué significan Judá y Jerusalén en las escrituras? Judá, es la tribu de la “alabanza” elegida por Dios, y Jerusalén, el lugar de “adoración”. Y, el libro de Joel está dirigido a: “Los líderes” (oíd “ancianos” Joel 1:2). Y ¿Qué fue lo que hicieron los ancianos? El capítulo 3 y verso 6 lo explica: “Vendisteis a los hijos de Judá y a los hijos de Jerusalén… para alejarlos de su tierra”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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