jueves, 15 de febrero de 2018

La falta o el exceso de confianza (Conclusión).




“Confía en el Señor de todo corazón”
(Proverbios 3:5).

Las escrituras nos instan a que pongamos toda nuestra confianza en Dios, y él hará que nuestros caminos sean más placenteros. Pero, eso no significa que TODO lo que nos propongamos lo vamos a lograr o a obtener.

Dios antes de ser nuestro Dios, es nuestro creador, nuestro Padre, y como tal, lo que desea para nosotros, no es precisamente, lo que nosotros consideramos “bueno o agradable” sino más bien lo que es “mejor”. El nos llama a que le busquemos y se dejará encontrar; a que llamemos a su puerta y él nos abrirá; y, a que le pidamos, que él nos dará (Mateo 7:7). Ahora bien, como buen Padre que es, NO nos dará “todo” lo que le pidamos, aún y cuando, nosotros “creamos o consideremos” que lo que le estamos pidiendo es lógico, bueno, sano, o justo. Si lo que le estamos pidiendo es lógico, bueno, sano o justo, solamente lo sabe él a la luz no sólo de lo que nos reste de vida terrenal, sino a la luz de la gran eternidad que tenemos por delante, pues los planes de él no son efímeros como los nuestros sino eternos (Juan 18:36). Ciertamente cuando estamos en crisis de cualquier tipo, lo que deseamos es una respuesta pronta y positiva… y podemos tener la confianza que “siempre” será así, pero en la perspectiva de él no en la nuestra. Pues a él lo que le interesa es el “proceso” que hará en nosotros los “cambios necesarios”.  Pero esto, solamente se entiende por fé no por la carne.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



No hay comentarios:

Publicar un comentario