“Saludaos los unos a los otros con beso santo”
(1° Corintios 16:20).
Desde tiempos remotos, el beso se ha considerado como
un símbolo de amor, intimidad y amistad (Génesis 29:11). Dentro del plan eterno
de Dios existe el beso como símbolo o figura de respeto y amor (Génesis 31:28).
Bíblicamente existen diferentes tipos de besos, y
según en dónde sea dado, ese es su significado. El beso en la frente o en los
pies, implica un respeto extremo de la persona que lo da hacia la persona que
lo recibe (Lucas 7:38). En el cuello, reconciliación (Génesis 33:4). El beso en
la mano, aunque protocolariamente se cree que implica reconocimiento o respeto,
especialmente hacia una alteza o una dama, en realidad la biblia lo presenta
como un beso interesado (2° Samuel 15:4-6). En los labios implica amor íntimo (Cantares
1:2). Por ello, en el matrimonio, el beso es muy importante. Estudios
científicos hechos por el Licenciado en Terapia Clínica Familiar, Marty Klein,
nos muestran lo siguiente: “El índice de parejas felices es más alto en
aquellas que practican el beso… al saludarse, al despedirse, al enamorarse, y,
especialmente aquél que se otorga sin motivo alguno, etc. Y, por el contrario,
el índice de divorcios más alto se concentra entre las parejas que han dejado
de besarse”. Si tenemos una pareja, no dejemos de buscar un pretexto para
besarla, el beso implica mucho más de lo que nosotros podemos imaginar para la
otra persona y para nosotros mismos. Hagámoslo con respeto siempre. El único
beso que hemos de evitar es el de la mujer (hombre) mal intencionados (Proverbios
7:13-19).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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