“Mi pueblo fue destruido…”
(Oseas 4:6).
¡Qué lamentable, pasaje de la escritura! Dios, se está refiriendo a SU pueblo en
términos de destrucción, y NO por culpa del pueblo sino por culpa de sus
dirigentes. La sentencia lo explica todo: “Por cuanto desechaste el
conocimiento… YO te echaré del sacerdocio (liderazgo, Capítulo 4:6)”.
En la actualidad está sucediendo lo mismo, el pueblo
de Dios se congrega por miles en algunas iglesias, “según ellos” para adorar a
Dios (Rock, reguetón, cumbias, mariachis, etc) Dios nuevamente está diciendo: “Yo
cambiaré su honra en afrenta” (Oseas 4:7). Millones de millones de hijos de
Dios están siendo llevados por caminos de engaño por culpa que el “liderazgo”
se olvidó de las leyes de Dios e impuso las propias, véalo en el verso 8, que
explica: “Del pecado de mi pueblo comen (los sacerdotes). Pregunta: ¿Por qué
del pecado si están en la Iglesia? Lo acaban de decir en el verso 6, los
líderes, los sacerdotes (los hoy autonombrados pastores, apóstoles, doctores). SE OLVIDARON DE LA LEY DE DIOS. Y entonces, si
los responsables son los líderes, una pregunta obligada: ¿Por qué ha de pagar
el pueblo? La respuesta está en el verso 9: “Y será el pueblo como el
sacerdote; les castigaré por su conducta, y le pagaré conforme sus obras”. Hoy,
el pueblo de Dios está siendo destruido otra vez… porque se están
“sustituyendo” las leyes de Dios (repetimos) para imponer las de cada líder
(prueba de ello es, que lo que para una
congregación es prohibido para otra no, cuando Dios nos dice que él no
cambia nunca: Hebreos 13:8). Es más, algunos líderes hasta llegan al extremo de
manipular con el terror (no toquen al ungido de Dios), con lo cuál crean, su
muy evidente, eficiente pero efímero propio imperio.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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