“Confesaos vuestros
pecados”.
(Santiago 5:16).
Cuando la escritura nos
llama a confesar nuestros pecados es muy clara: “Confesaos vuestras ofensas
unos a otros, y oren unos por otros” (Santiago 5:16).
Pero bien, volviendo a
nuestro ejemplo de la ofensa de Julio a Roberto, la escritura nos muestra que
la “confesiòn de pecados” tiene que ser de Julio para con Roberto, no para con
Rafael que por muy religioso que èste sea ¿Còmo no va a perdonar la ofensa que
por principios tiene que perdonar? ¿Què importancia o què alivio tiene para
Roberto que Rafael le perdone la ofensa a Julio? ¿Y què, si Rafael perdona la
ofensa pero Roberto no, còmo queda Julio? Por ello es que la escritura nos
menciona que la confesiòn tiene que ser “unos a otros”, o sea, “entre
vosotros”. En otro sentido, si luego de que Julio se disculpa con Roberto, èste
no desea perdonarlo entonces la culpa ya no queda en Julio. Pues la escritura
tambièn nos enseña que: “En lo que a vosotros concierne… mantened la paz”
(Romanos 12:18). En resumen, la ofensa de Julio la debe confesar a Roberto, no
a Rafael; el perdón entonces depende (escrituralmente) de Roberto no de
Rafael”.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario