jueves, 30 de noviembre de 2017

Confesaos (Parte dos).



“Confesaos vuestros pecados”.
(Santiago 5:16).

Cuando la escritura nos llama a confesar nuestros pecados es muy clara: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y oren unos por otros” (Santiago 5:16).

Pero bien, volviendo a nuestro ejemplo de la ofensa de Julio a Roberto, la escritura nos muestra que la “confesiòn de pecados” tiene que ser de Julio para con Roberto, no para con Rafael que por muy religioso que èste sea ¿Còmo no va a perdonar la ofensa que por principios tiene que perdonar? ¿Què importancia o què alivio tiene para Roberto que Rafael le perdone la ofensa a Julio? ¿Y què, si Rafael perdona la ofensa pero Roberto no, còmo queda Julio? Por ello es que la escritura nos menciona que la confesiòn tiene que ser “unos a otros”, o sea, “entre vosotros”. En otro sentido, si luego de que Julio se disculpa con Roberto, èste no desea perdonarlo entonces la culpa ya no queda en Julio. Pues la escritura tambièn nos enseña que: “En lo que a vosotros concierne… mantened la paz” (Romanos 12:18). En resumen, la ofensa de Julio la debe confesar a Roberto, no a Rafael; el perdón entonces depende (escrituralmente) de Roberto no de Rafael”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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