“Hasta que la muerte los
separe”
(La Biblia NO lo dice
explìcitamente).
El matrimonio pues… es
indisoluble. Fue la primera institución que Dios formara, y es, universalmente…
“la base de toda sociedad”. Lo cuàl vemos hasta entre la sociedad animal.
El matrimonio es el vìnculo
por medio del cual Dios bendice la reproducción y multiplicación del hombre. Es
bajo su sombra que la prole de las personas reciben el “cien por ciento” de la
bendición divina (Gènesis 1:28). Esto no implica, que el o los hijos de una
madre o un padre solteros no sean bendecidos, pero la escritura es muy clara en
explicar que la bendición completa està bajo la sombra del matrimonio evitando
Dios que los males de las naciones entren a la vida de esas familias (Josuè
23:12-13). Asì, pues, la lucha de un
hombre o una mujer por mantener viva la llama dentro del matrimonio debiera de
ser incansable e inquebrantable, sobre todo cuando hay prole. Por ello, es que
Pablo inspirado por el Espìritu Santo nos llama a que “antes” de tomar la
decisión del matrimonio lo pensemos bien para llevar a cabo una unión santa,
teniendo en cuenta que el amor que nos lleva a un matrimonio es primeramente
“sufrido” (1ª Corintios 13:4).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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