viernes, 3 de noviembre de 2017

Huellas.



“Sìgueme…Entonces  Mateo se levantò y lo siguió”
(Mateo 9:9).

Se nos da la genealogía del Cristo; su bautizo; la tentación en el desierto; còmo predica en el Sermòn del Monte; como sana a un leproso y a muchos enfermos, como responde a la fe de un centurión, y calma una tormenta. Asì inician los primeros capítulos del libro de Mateo.

Luego, Mateo, narra de sì mismo: “Cristo vio a un hombre sentado cobrando impuestos, se presenta frente a èl, y sin conocerlo le dice: Levàntate y sígueme, y el hombre se levantò y le siguió” (Mateo 9:9). ¿Hemos alguna vez analizado el impacto de èsta escena? ¿Què precedìa a Cristo, para que un hombre que no le conocía, le siguiera? ¿Hay, en la actualidad una persona a la que conozcamos, ya no digamos si no la conocemos, a la cuàl seguirìamos dejàndolo todo atrás, casa, familia, trabajo, estabilidad? ¿Seguirìamos las huellas de un desconocido? ¿Què clase de huellas habían precedido a Cristo, para tener la autoridad y la capacidad de convencimiento para que una persona sin conocerle le obedeciera a primera voz y le siguiera? Ahora, las preguntas para nosotros, líderes u ovejas son: ¿Què clase de huellas estamos dejando? ¿Què ejemplo estamos dando a los nuestros y a los desconocidos? ¿Seguirìa alquien nuestras huellas hoy?

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   





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